Partimos de Tilcara 9 a.m. En un vehículo de Agencia tomamos la ruta nac. 9 y hacia el norte visitamos el pueblo de Huacalera (2.600 m.s.n.m.) Capilla de Huacalera Antiguamente, Huacalera fue una parcialidad indígena omaguaca, y de ella ha quedado hasta nuestros días su Capilla, que data del año 1657. Se trata de una joya de la arquitectura colonial. Posee una de las más importantes y valiosas obras de la Escuela Cusqueña como son los nueve “Ángeles arcabuceros”, ataviados como una milicia celestial, el Casamiento de la Virgen y “El Bautismo de la Virgen”, únicos en su temática. . El altar data de 1699. El sagrario es otro trabajo de arte que a sus lados tiene dos cuadros aplicados de San Pedro y San Pablo. La obra más valiosa del templo es el retablo, trabajo de primitivos artistas del altiplano, el más antiguo de la región. Posta de Huacalera La Posta de Huacalera fue el establecimiento colonial más antiguo. La escuela, aún en pie, data de 1825. El molino colonial, obra de los jesuitas, y el yacimiento arqueológico Pucará de Molla, son sus atractivos más característicos. Existe aquí un importante hostal. Trópico de Capricornio En la entrada del pueblo se encuentra un monolito, justamente donde pasa el Trópico de Capricornio. Allí se ubica además el reloj solar, el cual marca el paso del Trópico de Capricornio por la provincia. Uquía – Iglesia colonial . La Iglesia de Uquía, (declarada Monumento Histórico Nacional, el 14 de julio de 1941) levantada en honor de la Santa Cruz y bajo la advocación de San Francisco de Paula era una ayuda de Parroquia de la de Humahuaca. Fue terminada de construir en el año 1691 por Domingo Vieyra de la Mota, quien fue Vicario y Juez Eclesiástico en 1691 y que ocupó el Beneficio de Humahuaca, Cochinoca y Comisario de la Santa Cruzada. La influencia jesuítica es notable, seguramente porque la familia Vieyra de la Mota, de la aristocracia tucumana, eran protectores de la Compañía de Jesús y a ellos constituye en heredero de los bienes, José Vieyra de la Mota, hermano de Domingo, cuando fallece. Arquitectónicamente se conserva más o menos tal como fue concebida en 1691, salvo algunas excepciones, la Sacristía fue rehecha en 1856, según el libro de fabrica, debido a su destrucción y al año siguiente se rehizo el techo de la nave de la Iglesia y se compusieron las aleras de fuera de la Iglesia que estaban deterioradas. En su interior, además de la colección de ángeles arcabuceros, se encuentran otras muchas obras de valor, como el retrato de San Ignacio de Loyola, de Matheo Pisarro, un pintor altoperuano del que se desconoce la mayor parte de su vida, salvo su maestría en el arte de la pintura y algunas de sus notables obras, repartidas por las Iglesias de la Puna, ya que fue el pintor de la corte del I Marques de Yavi. Los “Ángeles Arcabuceros” de Uquía son, junto con la de los “Angeles Arcabuceros” de Casabindo, una de las muchas series de pinturas de ángeles que durante el periodo hispánico se pintaron en toda la zona andina, teniendo como tema pictórico la representación de ángeles vestidos a la usanza de los Tercios de Flandes, militares españoles del Siglo XVII, más concretamente de la época del rey Carlos II (el último de la dinastía de los Austrias hispanos) que evitaban el negro llevado por los civiles por mandato real, que indicaban expresamente la prohibición de las ropas lujosas. Los que formaban parte de las milicias estaban exentos de tales normas y sus ropas se caracterizaban por la profusión de detalles y vivos colores, ya que “nunca entre la infantería española ha habido premática para vestidos, porque sería quitarle el ánimo y brío que es necesario que tenga la gente de guerra”. La serie de los Ángeles Arcabuceros de Uquía, procedentes de la escuela cuzqueña y presentes en la Iglesia desde mediados del S. XVIII hoy está incompleta, pues a través de los inventarios se puede conocer que desapareció uno de los diez cuadros originales, falta que es constatable desde hace más de cien años. Humahuaca Humahuaca es la cabecera del departamento homónimo, en la provincia argentina de Jujuy. Está ubicada a la derecha de la RN 9, a 2939 msnm, está organizada con una municipalidad y diferentes centros vecinales y hasta finales del s. XIX fue uno de los más importantes centros comerciales coloniales del antiguo camino al Alto Perú. En ella se destacan sus calles angostas y empedradas, dignas de recorrer a pie, con sus casas bajas de adobe conservando su fisonomía histórica. Su nombre deriva del nombre de una nación de originarios que habitaron la región (los omaguacas), aunque también hay una leyenda que hace referencia a la Cabeza que llora ¡ Humahuacac! ¡ Humahuacac!. El Dr. Horacio Carrillo manifiesta que el nombre hace referencia al lugar de enterratorios de cabezas, o sepulcro de principales cabezas destacadas. Historia * Siglo XVII y XVIII: la importancia del pueblo de Humahuaca fue creciendo a lo largo de todo el siglo XVII, por su lugar estratégico, por obra de sus encomenderos y corregidores y por sus esclarecidos Cura Párrocos. Los obispos del Tucumán hacían sus paradas obligadas en Omaguaca, camino de su Diócesis, visitaban canónicamente la parroquia y dejaban sabias disposiciones de sus actas. A principios del siglo XVIII Humahuaca gozaba de esplendor y actividad, tenía un total de 199 indios feudarios que comprendía un total de 1.400 personas, que con españoles, indios libres, negros, mestizos zambos se llegaría quizás a las 1.600 personas con toda seguridad. Humahuaca era considerada en todo el Tucumán, el más grande pueblo y el de mayor vida económica. Era un centro obligado de descanso y reabastecimiento y asiento de los Gobernadores de la Puna. * Siglo XIX: Humahuaca fue escogida para ser el altar simbólico de la Patria en el Norte Argentino y colocar en ella el Monumento a la Independencia, ya que fue teatro, bastión, hito estratégico, campo de las hazañas más bravas e imperecederas de la Guerra Gaucha. Una vez terminada la excursión regresamos a Tilcara por la misma ruta a hs. 17 p.m.