Excelente ambiente. Es un hostel muy acogedor, sobre todo por Leo y Rolando que manejan el lugar. Fueron muy amables conmigo en todo sentido. Cuando llegamos no teníamos mucha idea de cómo encarar el recorrido en Lima y donde dejar las cosas, y ellos nos guiaron muy bien (al igual que a los otros huéspedes) y nos guardaron las mochilas cosas con toda seguridad.
Ya terminando mi viaje pasé por Lima una vez más y paramos allí devuelta, y, al irme del hostel me olvidé un par de prendas de ropa. Pasando por momento de escasez monetaria (y de tiempos), desde el aeropuerto, por teléfono, tuve que coordinar con ellos para recuperar la ropa y me ayudaron muchísimo. Averiguaron y organizaron (el tema de los horarios fue complicado) con una pareja que se alojaba en su hostel y se iba al día siguiente en avión, y ellos me trajeron las cosas. Increíblemente agradecido les estoy.
En cuanto al hostel en sí, no es muy grande, pero hay lugar para varios grupos. Está, ante todo, bien cuidado. La zona es lo que más vale en los alrededores, Miraflores es un lugar muy lindo y tranquilo para pasear.