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Camino del Inca (Ingapirca Ecuador)
El Mundo | 26 fotos | Publicado el martes, 25 de agosto de 2009 a las 23.19
Modificado el miércoles, 26 de agosto de 2009 a las 02.26
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Camino del Inca (Ingapirca) Ecuador
una comunidad indígena cerca del cantón Alausí hasta las Ruinas de Ingapirca.
8 - 9 - 10 de agosto de 2009 en compañía de Paúl, Vero y Jaime.
Sábado 8 de agosto: Quito - Achupallas
Salimos a las ocho de la mañana desde la estación de El
Ejido vía trolebus hacia Quitumbe donde tras un breve recorrido por la nueva
terminal terrestre tomamos un bus hacia Alausí, provincia de Chimborazo.
Estuvimos en esta aventura: Paúl, Vero, Jaime y Yo.
Después de varias horas de viaje llegamos al cantón
Alausí, para esto ya eran las trece horas momento en el cual almorzamos
una exquisita sopa de morocho en un restaurante local.
Luego recorrimos el centro de la urbe hasta llegar a la
estación del tren, lugar donde me imaginaba esa época de abundancia que trajo
el ferrocarril a los poblados y su gente, que iba y venía, ver
subiéndose a mas de una persona en los vagones, con despedidas tristes y
alegres bienvenidas y perderse tras el vapor del demonio de acero. Imaginarme
al estadounidense H. Harmman junto al viejo luchador Eloy Alfaro liderando
la construcción del tren más difícil del mundo para unificar una nación y en
sus rieles y durmientes llevar la pasión por el progreso.
Tras las respectivas fotos. Cuando ya eran las tres de la
tarde alquilamos un camión que nos llevó tras casi una hora de viaje hacia
Achupallas, una localidad pequeña y rural con escasas viviendas donde empezamos
a caminar y a nuestro encuentro indígenas ancianos que nos decían “a Ingapirca
van, a Ingapirca van, todo derecho todo derecho”.
A una hora de camino ya empezamos a ver los vestigios de
piedra de lo que fue y es el camino de los Incas. Eran piedras de tamaños
parecidos que se ubicaban una de tras de la otra de estructura uniforme.
Después llegamos a un sitio junto a un río donde armamos nuestro
campamento, luego juntamos leña e hicimos una fogata, merendamos y nos
retiramos a nuestras tiendas a las 9pm y así termino nuestro primer día.
Domingo 9 de agosto: Achupallas - Paredones
Nos despertamos muy temprano, desayunamos, levantamos el
campamento y partimos a las 8am. Al iniciar el sendero vimos delante de
nosotros páramos y montañas de hasta 4.200 metros en donde se ocultaba el
camino milenario. El cual teníamos que tomar desde nuestra ubicación que estaba
a una altura 3.000 metros.
Subimos con nuestras pesadas mochilas donde almacenamos
comida, carpa, funda de dormir, aislante y más herramientas; y en nuestra mente la ilusión de disfrutar del
paisaje, caminar sobre las piedras sembradas ordenadamente en el camino. Por
donde pasaban las noticias e historias de nuestra nación aborigen.
Nos esperaban 37 kilómetros de distancia.
En nuestro caminar observamos que el sendero está bien
marcado. Hay tramos desde dos metros de ancho hasta un metro, con piedras
alineadas como paredes; forman o
delinean el camino que en un sistema de zigzag nos empieza a elevar por la
ladera y vemos chozas de piedra y paja en medio de los pajonales, a un lado van
y vienen vaqueros que en caballos de diferentes tamaños y colores, junto a sus
incondicionales perros suben y bajan con total versatilidad por el cerro, hay pájaros
de diferentes especies, plantas de diferentes aromas y el camino sigue hasta
llegar a nuevos escombros.
Esta vez a Cuchi corral, lugar de forma rectangular, de
una superficie aproximada de 50 metros cuadrados. Sitio donde uno se imagina:
¿Qué era o que existió en este sitio en esa época antes de la llegada de los
españoles?
El reloj marcaba las once de la mañana, tomamos un poco
de agua y un breve descanso para proseguir.
Ya la montaña empieza a tornarse más fría, alta y dura,
nuestro grupo se alarga. A la cabeza van Jaime y Vero, Paúl unos veinte metros
atrás y Yo unos cincuenta metros. Y cuando el grupo se junta para almorzar
cuando ya es medio día y después de degustar de un suculento y sustanciosos plato
de chochos con tostado y avena se viene el postre o sobremesa y disfrutamos del
paisaje por un lado, una laguna en las faldas del cerro tres cruces y al
otro lado un pico de la montaña se asemeja a un ave, que mira de lado con su
pico al caminante.
A las trece horas retomamos nuestro camino. Para esto
Verónica nos brinda una pequeña hoja de coca traída desde lugares sagrados
cercanos a las ruinas de Machu Pichu y mientras la masticamos, detalla el valor espiritual y simbólico que tuvo esta
planta para nuestros ancestros.
Estamos sobre los cuatro mil metros en plena cresta de
tres cruces. Vemos a la distancia el valle que habíamos dejado y otro parecido nos esperaba; el cual
era adornado por las verdes aguas de varias lagunas que se comunicaban entre si,
por medio de riachuelos.
A nuestro alrededor gigantes piedras que dividen a la
arista, empieza el descenso y observamos desde esa altura, otro valle con una
laguna preciosa alimentada por un río
que simula el movimiento de una serpiente. Es la laguna de culebrillas dice
Jaime.
Empezamos a bajar hacia un nuevo valle en donde el
descenso es duro por una pendiente de
piedras sueltas, almohadillas y
superficie húmeda que otra vez tiene la forma de un zigzag, que nos hace presa del cansancio hasta que
llegamos al valle pantanoso el cual lo sorteamos entre risas, saltos y cruces a
rústicos puentes. Veo el reloj y ya era las tres y media de la tarde.
Nos encontramos en ese sitio con unas personas con
quienes saludamos y proseguimos. Nuestros pantalones y polainas estaban sucios
y en parte llenos de lodo, tomamos un sendero que equivocadamente nos ingresa
en un nuevo sitio lleno de agua y lodo. Mis compañeros iban muy delante, Yo era
presa del cansancio y caminaba muy despacio, Verito a lo lejos me advierte que
no suba y que mejor siga recto pero ya era tarde ya había subido, claro luego
tuve que bajar nuevamente para tomar el sendero recto.
Hasta que al fin descendemos y reencontramos el sendero
original y chévere es totalmente plano y tras una hora de intensa y larga
caminata veo una construcción o casa abandonada donde ya estaban Vero y Jaime.
Es el sitio denominado “paredones”. Unas
ruinas que serviría tanto a los Cañaris como a
los Incas y a los ejércitos de Bolívar como sitio de descanso, control y aprovisionamiento de armas; sitio que dividido en varias
habitaciones pequeñas y grandes y con una habitación exterior que ha sido
utilizado por los vaqueros o arrieros en donde minutos más tarde nos
serviríamos la merienda.
Ya eran las 6 de la tarde, llegué lentamente y me desplomé en medio de la hierba
que rodea a Paredones. Todos estábamos cansados desde las ocho de la mañana
caminado casi sin parar subiendo y bajando por sucesivos valles aguantando el
viento helado, el sol que quemaba y la presión de la altura. Y para esto un
deslave de piedras había cerrado una fuente de agua que sería nuestro sitio
donde podíamos proveernos del líquido vital y por tanto no teníamos para
elaborar nuestra tan ansiada cena y para nuestro aseo personal.
Que cansancio y el hambre que ya hablaba sola. Todos menos Jaime que fue a buscar agua estaban
armando las carpas, bueno yo estaba casi muerta boca arriba como una virgen entregándose
al dios sol. Ja ja
Ya caída la noche estábamos en la cocina todos reunidos y
en medio del fuerte viento nos servimos una sopa caliente y café con la escasa
agua que recolecto Jaime.
A eso de las ocho de la noche tras una cálida charla de
motivación sobre lo que hasta ahí habíamos hecho y sobre lo que faltaba por
hacer nos despedimos y a dormir.
Lunes 10 de agosto: Paredones - Ingapirca
Desde que nos fuimos a dormir hasta cuando partimos rumbo
al sur todo el tiempo en “paredones” estuvo en contra. El temible viento que
con fuerza chocaba contra nuestras carpas y nuestras humanidades realmente fue
extenuante ya que a mas allá de soportar el frió, era como que el sitio
estuviese cargado de una vibra que no nos permitió descansar y prácticamente se
mantuvo hasta minutos después de que nos alejamos de las ruinas.
Tras caminar varios minutos vimos rocas inmensas, nuevas
lagunas y como de costumbre nos toco sortear los innumerables fangos y
riachuelos; hasta que tras superar un larga planicie con un río de aguas cristalinas,
vimos a lo lejos un poblado llamado San José
de Culebrillas, donde amables arrieros conversaron sobre la gente que va y
viene por este sendero, en el cual ellos dan el servicio de cargar en sus mulas
el equipaje. Y además entre otras cosas se sentían felices
gracias al turismo las comunidades se beneficiaban por esta actividad. Y
además que justo en la última parte del camino, es decir la planicie, es donde más
se perdía la gente porque hay pocos puntos de referencia.
El reloj marcaba las doce y llegó una camioneta que en
pocos minutos nos traslado a Ingapirca donde nos encontramos con Blanquita
miembro de nuestro grupo, con quien compartimos el Tour, en el cual nos
mostraba la grandeza y sabiduría arquitectónica, militar, administrativa,
religiosa y astronómica que el pueblo Cañari e Inca poseía y la misma se plasmaba Ingapirca.
Tras la culminación de esta salida celebramos el primer
grito de independencia en América, y al valor e identidad de una nación.
Ecuador.
Maribel
Publicado el martes, 25 de agosto de 2009 a las 23.15
Mi primer Cayambe
A las nueve de la mañana poco a poco íbamos llegando a la parada de
buses regionales de la Ofelia, nuestro punto de encuentro para salir a la ciudad
de Cayambe. Fausto, Silvia, César, Felipe, Paúl, Verito, Blanquita, Camilo,
Lucy, Ñato, Manuel (nos esperaba en Cayambe) y yo; iniciamos la aventura.
Llegamos a la ciudad de Cayambe al restaurante donde la mayoría de
andinistas almuerzan antes de salir a la montaña. Pero llegamos muy temprano más
o menos a las 11:00, por lo que salimos a dar una vuelta por el parque central
de Cayambe, a comprar nuestra cena para la noche y a buscar una camioneta que
nos llevaría al refugio Ruales-Oleas-Berge.
A las dos de la tarde iniciamos nuestro viaje hacia el refugio, el
camino estaba muy malo lleno de huecos y resbaloso.. tuvimos que caminar una
media hora para llegar al refugio, estaba haciendo viento y mucho frío a las
16:00 más o menos arribamos. Hicimos un reconocimiento del lugar, buscamos
nuestros colchones, como no había lugar en la literas que estaban ocupadas por
algunos turistas, decidimos hacer cama general en el comedor con 7
colchones. Luego de esto a preparar la cena y a soplar la velitas nuestras
compañeras Silvia que estaba cumpliendo sus 50 añitos y Verito bueno, no nos
quiso decir cuántos años estaba cumpliendo…. Cantamos, contamos
cachos y anécdotas, preparamos el equipo de montaña y a las 20:00 nos dispusimos
a descansar..
Entre sueños, ronquidos, sonámbulos que iban a cada momento al baño, y
uno que otro acontecimiento… sonó el despertador a las 24:00 en punto. La
mayoría comentando que no había dormido nada de nada… que los compañeros y
compañeras no dejan dormir; nos dispusimos a equiparnos y preparar nuestra
mochila de ataque, tomamos una canelita y galletas y manos a la obra, a la 1:00
emprendimos nuestro ascenso al Cayambe desde los 4600 msnm hasta los 5790
msnm.
Con tres cordadas de grupo CUMBRES:
Primera cordada: Paúl, Verito y Silvia
Segunda cordada: Fausto, César y Manuel
Tercera cordada: Maribel y Ñato
El clima estaba hecho pedazos totalmente nublado y el viento muy fuerte,
durante ciertos segundos la montaña se mostraba un tanto benévola, se despejaba
un poquito para permitirnos observar el paisaje y darnos ánimo para continuar
subiendo, mientras más alto estábamos el viento se tornaba más fuerte y el frío
más intenso, mis manos estaban congeladas, pues tenía que ejercitarlas para que
la sangre pueda circular normalmente.
El Ñato que era mi guía, me brindaba sus ánimos para continuar
escalando, pues llegó un momento en el que me preguntaba: “¿Qué hago aquí?”,
realmente el cansancio y los nervios me estaban consumiendo, empecé a sentir
mucho frío, las manos se me estaban congelando y pensaba en cómo me iba a
regresar…., pero tenía que vencer esos sentimientos y llegar a la cumbre. A las
7:30 llegamos a la gran grieta, en esta ocasión esta sería nuestra cumbre. Para
llegar a la cumbre máxima faltaba una media hora, pero no era factible llegar
hasta ella, pues el puente natural que cruza la gran grieta se había roto y no
había paso, era necesario bajar la grieta unos 20 – 30 metros de profundidad y
buscar una pared para escalar y llegar a la cumbre del Cayambe, para ello
debíamos contar con equipo y conocimientos técnicos.
En la gran grieta junto con Paúl, Vero, Silvia y el Ñato nos abrazamos,
no pude contener mis lágrimas ante la emoción de ese instante, una sensación de
vacío y al mismo tiempo de grandeza, la montaña te hace sentir que todo es
posible en esta vida, con esfuerzo y perseverancia… nos tomamos de la mano y
agradecimos a Dios y a la montaña por habernos permitido llegar sin
inconvenientes y pedimos nos lleve con bien hacia nuestros hogares (nosotros le
llamamos TEDEUM de cumbres).
El camino de regreso muy cansado… a eso de las 11:30 llegamos a la
laguna del silencio, nuestros compañeros nos estaban esperando: Blanquita,
Camilo, Fausto y Felipe. Llegamos al refugio en calidad de bultos, a descansar
un momento y a preparar nuestra mochilas para regresar a Quito.
Con esta montaña se da por finalizado el programa “Hombre de viento y
nieve”, nuestro próximo reto será el Cotopaxi y el Iliniza Sur; para lo cual
están cordialmente invitados, próximamente se les enviará el programa montañero,
mismo que inicia el domingo 12 de julio.
Curiosidades:
El volcán Cayambe está localizado a 65 kilómetros al nor-este de Quito y
tiene varias cumbres, con la máxima situada en el centro de la montaña. Esta
montaña tiene la distinción de tener el punto más alto sobre la tierra a través
del cual la línea Ecuador pasa a exactamente una altura de 4.530 m. por el
flanco sur. También es el único sitio en la superficie terrestre donde la
latitud y temperatura alcanzan el cero.
Un abrazo de Cumbres.
Maribel
Publicado el martes, 23 de junio de 2009 a las 01.25
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Cayambe (5790 msnm) Ecuador
Cayambe, Ecuador | 12 fotos | Publicado el martes, 23 de junio de 2009 a las 01.18
Modificado el martes, 23 de junio de 2009 a las 04.20
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8 comentarios en total
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Carihuairazo (5020 msnm) Ecuador
Ambato, Ecuador | 11 fotos | Publicado el jueves, 18 de junio de 2009 a las 00.17
Modificado el jueves, 18 de junio de 2009 a las 03.30
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Carihuairazo (5020 msnm) Ecuador
Eran las 10:00 del sábado 30 mayo cuando nos reunimos en la Colón y 10 de Agosto junto con Verito, César, Felipe, Paúl y Yo; Paúl estaba en el corre corre entregando mercadería por aquí y por allá, por tal razón salimos a las 11:00 desde Quito para Ambato, hicimos una peque parada en Aloag para comprar oritos y mandarinas, llegamos a Ambato a las 13:30 más o menos a buscar un restaurante donde almorzar y esperar a nuestro guía “El Ñato” que venía desde Baños, nuestro siguiente punto era el refugio del Carihuairazo (ubicado en la comunidad de Cunungyacu) en la vía Ambato – Guaranda, salimos desde Ambato como a las 15:00 y llegamos al refugio a las 16:30, para nuestra sorpresa el refugio muy chévere con literas, colchones en muy buen estado, cobijas, un comedor, cocina.
Descargamos nuestro equipo, buscamos nuestras camitas y salimos a reconocer el lugar, esperando que el gran Chimborazo se despeje, entre esas subimos a la primera arista a visualizar al Carihuairazo que estaba muy despejado, y desde ahí poder observar la caída de la tarde… Ya por la noche cenamos, y luego de esto clases de nudos, rapel y polipasto, el Ñato se inspiró y el tiempo se pasó volando, eran las 22:00 cuando decidimos ir a dormir para levantarnos temprano a las 4:00 del domingo 31 de mayo.
Para las 4:00 el Ñato puso a todo volumen el despertador, nos levantamos a preparar nuestro equipo y a desayunar una avenita y galletas, para no ir con los estómagos vacíos, a las 5:30 iniciamos el acercamiento hasta la base del Carihuairazo, en ese transcurso pudimos observar el amanecer en el Chimborazo, un paisaje que nos hacía pensar en la grandeza de la naturaleza y en las cosas simples de la vida, compartir esos paisajes entre amigos y el intenso frío del amanecer. Una vista de lagunas, vicuñas, llamas, borregos. A las 8:00 de la mañana estuvimos en la base del Carihuairazo, listos para preparar nuestro equipo de alta montaña: botas para la nieve, crampones, arnés, mosquetones, etc. Iniciamos el ascenso a la cumbre a las 8:30 en dos cordadas: El Ñato junto con las personas de menos experiencia (César, Felipe y Yo) y otra cordada formada por Verito y Paúl, que ya tienen experiencia en alta montaña.
La subida para mí fue muy dura, en determinado momento me dolía mucho la cabeza y un poco de nauseas, pues el mal de altura estaba cobrando su primera víctima, pero tenía que superar ese momento y los miedos de hace casi cinco meses al intentar el Cayambe. Realmente gracias a las palabras de mis compañeros y al ñeque que se necesita en esos minutos, pude superar esos miedos y alcanzamos la cumbre a las 10:00, todos estábamos muy emocionados…. Descansamos, fotografías, algo de comer, hidratación y el TEDEUM de cumbres agradeciendo a la montaña por tan magnífico recibimiento. Para el descenso todos muy tranquilos, veníamos jugando con la nieve en una camaradería genial… momentos inolvidables!!! Ya de regreso al refugio a descansar y preparar nuestras mochilas para regresar a la casita, todos muy contentos por haber alcanzado la cumbre del Carihuairazo, pasamos por Ambato para dejar al Ñato a que tome el bus a Baños, luego de eso nos fuimos a Salcedo a comprar helados, luego pasamos por las chugchucaras de Rosita en Latacunga y así nuestra tarde farandulera… llegamos a Quito a las 20:30…… Listos para el próximo domingo ir al Iliniza Norte. Esta experiencia fue muy particular porque fue mi primer 5000, preparándome para ir al Cayambe el próximo 20 y 21 de junio.
“Asciende las montañas, siente sus vibraciones positivas. La paz de la naturaleza fluirá dentro de ti como los rayos del sol atraviesan los árboles. El viento te proporcionará su frescura y las tormentas su energía, mientras tus miedos caerán como las hojas del otoño.” John Muir
Un abrazo montañero
Maribel
Publicado el jueves, 18 de junio de 2009 a las 00.09
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En Viajeros.com desde: 17/jun/2009
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