Al llegar pedimos dos habitaciones con vistas a la playa y a poder ser con camas de matrimonio. Nos dicen que tienen pero que tenemos que esperar un par de horas. No nos importa y aprovechamos para dar un paseo e ir a comer. A la vuelta nos dicen que sólo tienen una con vistas a la playa y que las dos son de dos camas. Despues de la espera... Nos dan la llave de una habitación que seguía ocupada... ¡alucinante y peligroso! Nos la cambian por otra que estaba sin hacer. Vuelta a esperar.
A la noche nos damos cuenta de que en una de las habitaciones no anda la calefacción. Nos comentan que pasará el técnico y que no hay disponibles. Al técnico lo seguimos esperando. Los tres días los hemos pasado a menos de 15 ºC.
Contratamos un Hamman para los cuatro. Ellas con limpieza. En teoría dos de 150 dirhams y dos de 100 dirhams. El Hamman es minúsculo y cutre para el precio que cobran, sabiendo que en cualquier barrio de la ciudad por 15 dirhams tienes mucho más servicio y calidad. Lo peor es que al ir a pagar el día de la partida nos dicen que son 600 dirhams. Los empleados son desagradables y se empeñan en que paguemos lo que no hemos contratado. Les proponemos que sea una cortesía del hotel por las tres noches en un ambiente polar. Se mueren de risa. Pedimos hablar con el director (o directora) y nunca aparece. Llegan a reconocernos que la mitad del hotel está sin calefacción y de hecho sabíamos de muchos clientes con ese problema. Eso se llama fraude, ofertar a esos precios habitaciones no climatizadas.
Al final nos negamos a pagar esos 100 dirhams de más y el representante de la agencia, a pesar de nuestra negativa, se hace cargo de esa diferencia diciendo que le servirá para una reclamación.