Finales de marzo, y me despido de las calidas canarias para saltar al pais de las bicicletas, holanda. Salí de Tenerife sur al anochecer y me tire toda una noche en el aeropuerto Standsted de Londres, para llegar por la mañana a Eindhoven, donde me iba a acoplar al sofá de la casa de mi hermana.
Llegue a Eindhoven sin saber todavía, ni la dirección de la casa. Me conecte a Internet en el aeropuerto y abro el correo que me envió mi hermana. Me envió el nombre de la calle y el numero y un saludo. Toma!!! Mi primera vez de tantas veces en este viaje que estaba medio perdido, pero ojo nunca perdido. Pregunte, me dijeron coge el bus paras aquí y pasas un túnel… Fácil como siempre, si lo coges con calma.
Llegue al portal y no había nadie en el piso, pues a un coffeshop que estamos en holanda y nunca había estado en uno. Después de un rato y enrojecer un poco mis ojos, volví a la casa para encontrar mi hermana y otras 10 personas! todos eran estudiantes de practicas en Eindhoven.
Los próximos días fueron algo de fiesta de noche y perderme por las calles de Eindhoven. Muchas iglesias con los tejados con mucha pendiente, edificios antiguos, inmensos centros comerciales, el estadio del PSV y muchas bicicletas. En pocos días me fui a Ámsterdam. Todo muy facil ir a la parada de tren, comprar el ticket y llegar a la ciudad para empezar a preguntar por albergues hasta encontrar uno.
Ámsterdam me encanto, una ciudad regada en canales y vestida de edificios coloridos y singulares. Nunca había estado en una ciudad en la que podías viajar por sus canales. En una plaza había mucha actividad de músicos y artistas. Lo que me sorprendió fue, que estaba lleno de españoles, no me lo esperaba para nada.
Después de Ámsterdam estuve unos pocos días mas en Eindhoven y me moví en autobús a Paris. Por el camino pude observar, Bruselas y mas ciudades. Ahora me quedaban 4 días en Paris, para conocerla y coger un vuelo hacia Asia.