Diarios de viaje > Marruecos, Africa

Miaurrakech

Escribe: atacamaexplora
Esta es sólo mi experiencia personal y aunque parezca algo crítica, cuando miro el video con las fotos me emociono con ese viaje en que pude disfrutar a mi hija que está tan lejos, al final sólo quedaron grandes carcajadas.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
Capítulo 1 2 3 Siguiente >
 

El zoco de Marrakech

Zrit, Marruecos — jueves, 27 de enero de 2011

Desde Barcelona nos fuimos a Marrakech y llegamos de noche al aeropuerto, lamentablemente no habíamos reservado taxi, salimos a preguntar y nos cobraban el doble de lo que habíamos cotizado por internet… ah no muy caro!!! Nos alejamos de allí pensando que rápidamente tendríamos otra oferta y para eso pusimos una cara imperturbable... como si no estuviéramos asustadas aunque por dentro sí lo estábamos, por suerte a los pocos minutos se nos acercó otro señor que por menos dinero nos llevó al hostal, el aeropuerto está bastante cerca de la ciudad
 
Me llamó la atención que hay muchos gatos en Marruecos, los encuentras sentados hasta en la sala de espera del aeropuerto, para mí fue un misterio ver a esos gatos que cómodamente descansaban allí, pensaba se le habrán escapado a algún pasajero??? El misterio fue resuelto cuando llegamos a la ciudad, los gatos están en TODAS PARTES, no hay perros, sólo vi gatos.
.
El zoco de Marrakech
Al día siguiente fuimos rápidamente a cambiar euros, para ir a nuestra aventura de mercado que resultó ser una de las mejores cosas de Marrakech una vez que aprendí el arte del regateo, si preguntas cuánto vale tal o cual cosa te responden… cuanto quieres pagar? Un precio justo para ti y para mi, como ya estaba aleccionada les pedía el precio que el vendedor consideraba justo… ahhh eso fue lo mejor, recuerdo que mi hija necesitaba unas babuchas para su novio y los vendedores decían… esta esta. - No es muy grande!!! Ahhh mejor así le queda cómoda,  mmm pero de otro color y rápidamente partían a buscar pero esta vez eran pequeñas…- No, es muy pequeña. –Ahhh pequeña es mejor, así no se le pierde
 
Hay que tener cuidado con los productos, porque no siempre las cosas son de cuero y porque en un lindo gorro marroquí encontré una etiqueta made in China.
 
Con mi hija seguimos internándonos por esos laberintos y escuchábamos… No, no!!! está cerrado!!!, no es por ahí es por allá!!! y rápidamente llegaba alguien que se ofrecía para llevarnos por el supuesto camino correcto como guía.
Sin darnos cuenta y sin siquiera habernos planteado esa alternativa, ya estábamos en una herboristería con un señor muy amable que ofrecía camellos por mi hija (después supe que así lo hacen todos los comerciantes, así es que hay que fijarse cuantos camellos dan para poder comparar después). Cuando salimos de ahí llevábamos muchos productos que nunca se nos habría ocurrido comprar y el encargo de que si el guía nos preguntaba cuánto dinero nos salió la compra, le dijéramos que 100  dírham en vez de los 200 que gastamos. Vimos pañuelos y como se teñía la lana, pero los precios que daban eran exorbitantes y la gran sonrisa y amabilidad se esfumaban como por encanto al no comprar. Es casi imposible, sacarse al guía de encima, no entienden un no aunque se lo digas 100 veces, pueden seguirte como si fueran tu sombra.  por eso considero, que es coveniente tomar la primera visita al zoco solamente como exploración, hay cosas maravillosas lámparas de colores  pañuelos y artículos de supuesto cuero.... mmm creo que es mejor ir con un encendedor.
 
Pero sin dudarlo, es la mejor experiencia que tengo del viaje porque logramos enganchar en el juego del regateo y creo que nosotras y algunos vendedores lo disfrutamos mucho,  eso fue más valioso que los productos.

Aprendimos la estrategia de fijarnos en puntos de referencia para no sentir nunca más esa sensación de estar perdida en un país muy diferente a lo conocido.

 
 

Publicado
Modificado el
Leído 265 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

Capítulo 1 2 3 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Capítulos de este diario