Diarios de viaje > Colombia, América del Sur
Excursión a Bogotá DC, la gran capital
Escribe: fuser_col
Diario de un viaje de un grupo de costeños a la nevera, después de años de estudio y trabajo incansable, se venían unos días de merecidas vacaciones y de conocimiento de todo lo que la capital tenia para ofrecernos.
Catedral de Sal de Zipaquirá
Zipaquirá, Colombia — martes, 18 de noviembre de 2008
Después de salir de Guatavita y de degustar una sabrosa ternera a la llanera nos dirigimos a Zipaquirá, lugar de la primera maravilla de Colombia, la Catedral de Sal.
No más llegar y Zipaquirá nos regalaba una hermosa postal donde un arcoiris parecía bajar por una de las calles del pueblo, una foto de diez.
La Catedral construida por los mismos obreros que explotaban esas minas se ha convertido en un lugar de paso obligado cuando se va a Bogotá y es que su maginificiencia deslumbra, al entrar lo primero que percibimos fue un fuerte olor a azufre, procedente de la mina, tras unos minutos uno se acostumbra y la verdad lo pasa desapercibido.
A medida que se baja por la Catedral se hace el recorrido del Via Crucis de nuestro señor Jesucristo, si bien las estaciones son bastante subjetivas no hay formas claramente definidas debido a la dificultad de moldear la sal, esto no es impedimento para disfrutar del paseo y poner a trabajar un poco la imaginación.
Eso sí cuando se llega al altar principal se puede dejar la imaginación a un lado y ver la majestuosidad de la gran cruz blanca que rompe la penumbra de la mina, algo bastante etéreo a pesar de estar en la profundidad de la tierra, la replica de la creación y varias esculturas de ángeles que con algunos efectos de luz refuerzan igualmente la escena.
Algo realmente bello y que ratifica la condición de primera maravilla de Colombia
No más llegar y Zipaquirá nos regalaba una hermosa postal donde un arcoiris parecía bajar por una de las calles del pueblo, una foto de diez.
La Catedral construida por los mismos obreros que explotaban esas minas se ha convertido en un lugar de paso obligado cuando se va a Bogotá y es que su maginificiencia deslumbra, al entrar lo primero que percibimos fue un fuerte olor a azufre, procedente de la mina, tras unos minutos uno se acostumbra y la verdad lo pasa desapercibido.
A medida que se baja por la Catedral se hace el recorrido del Via Crucis de nuestro señor Jesucristo, si bien las estaciones son bastante subjetivas no hay formas claramente definidas debido a la dificultad de moldear la sal, esto no es impedimento para disfrutar del paseo y poner a trabajar un poco la imaginación.
Eso sí cuando se llega al altar principal se puede dejar la imaginación a un lado y ver la majestuosidad de la gran cruz blanca que rompe la penumbra de la mina, algo bastante etéreo a pesar de estar en la profundidad de la tierra, la replica de la creación y varias esculturas de ángeles que con algunos efectos de luz refuerzan igualmente la escena.
Algo realmente bello y que ratifica la condición de primera maravilla de Colombia
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Empieza la larga travesía
Barranquilla, Colombia | 17 de noviembre de 2008
-
2
Bogotá Histórica
-
3
En busca del Dorado
-
4
Catedral de Sal de Zipaquirá
-
5
Parque Jaime Duque
En Zipaquirá...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Catedral de Sal de Zipaquirá” con tus amigos en Facebook?