Miércoles 13: Hoy por la mañana amanecí un poco mejor, igualmente estoy con catarro y una initis bastante molesta. Después de un desayuno que nos ofrecen las dueñas del lugar , pasamos primero por una farmacia para comprar unos medicamentos, y seguimos para ver el casco histórico de la ciudad ( tanto Zadar como Sibenik, pertenecen a la región de Dalmacia y están muy cerca una de otra , frente al Mar Adriático, ambas pertenecieron en el siglo XlV a la republica de Venecia, Y Zara (Zadar) era la capital de la Dalmacia veneciana, anteriormente habían sido conquistadas por Romanos ,bizantinos, otomanos, para luego pasar a formar como el resto de Croacia, parte del Reino de Servia, finalmente estuvieron en manos de italianos y alemanes, en la segunda guerra mundial. Al fin de la contienda, pasaron a la orbita soviética, con el mariscal Tito al mando de la Yugoeslavia unificada, luego en 1991 se separo (Croacia) y sufrió feroces ataques de los servios, hasta que en 1995, se restituyo la paz, y paso a ser un país independiente.) .
Entramos por la puerta de Arena, una de las entradas de la muralla, recorremos la ciudadela, muy pintoresca y bien conservada , sacamos algunas fotos, comemos algo y salimos por la otra parte de la muralla , la puerta terraferma de clásico estilo veneciano. Nos vamos a Sibenik, (la verdad que el paisaje de la costa dálmata con sus islas sobre el Adriático por momentos me hacia recordar a Grecia, es que realmente tiene un parecido tanto en su gente, su música, sus comidas, y en verdad están muy cerca como para tener una cierta similaridad) . Llegamos con bastante calor y nos instalamos en otra casa de familia, esta vez separados de la vivienda de los dueños, frente al mar. Una vez ubicados y después de tener una amena charla con los dueños (, un matrimonio joven, el hablaba algo español, porque había sido marino mercante y había estado en argentina un tiempo, (les llamaba la atención que viniéramos “de tan lejos” a vacacionar) , salimos a recorrer la parte antigua de la ciudad , que quedaba a 2 Km. de distancia, dejamos el auto en el puerto y nos fuimos caminando a visitar el poblado , realmente pequeño, y muy bonito.
Después fuimos a tomar unos helados, muy similares a los italianos, y terminamos mas tarde comiendo unos calzóni con cerveza croata (una cacata) . Realmente se justifica la visita a esta ciudad, por su entorno montañoso y el mar adriático que le dan un encanto muy especial, además de la arquitectura , entre gótico y renacentista de sus edificios históricos, y sus calles peatonales de piedra. Ya no quedaba mucho más para contemplar, así que fuimos a tomar un descanso reparador.