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Vagabundeo por el mundo

Escribe: nehomarm
Un viajesillo, por 5 países y mi imaginación

 

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Como una cabra, con olor a pino

Yusufeli, Turquía — jueves, 22 de julio de 2010

El tramo a recorrer este día distaba mucho de ser parecido a los anteriores, en primer lugar viajaba de día, en segundo, no tenia ni idea de adonde iba, solo había señalado en el mapa la población de Yusufeli, y según lo que entendí por lenguaje corporal debía hacer un transbordo en algún sitio.  Analizando un mapa vial que tenia y viendo los poblados que pasaba, anticipe que mi transbordo seria en Erzurrum, no tenia en mente visitarlo, pero el destino me llevo a ella.
   El viaje hasta Erzurrum fue bastante agradable, disfrute del paisaje a bordo de un autobús muy nuevo, bastante cómodo y con unas magnificas ventanas panoramicas, por las cuales se divisaban hermosas montañas nevadas en el horizonte. Nieve que despertaba en mi deseo de aventura. De a poco me volvió a tomar el letargo, que inspiran las estepas, la vista sobre esos infinitos pastizales, dorados como los cabellos de una hermosa rubia, ondeando al son de la brisa, aunado a un sol muy brillante que obligaba a entre cerrar los ojos y un clima bastante confortable, eran justo los causantes de mi éxtasis.   
    Al llegar a “Erzurrum”, me lleve otra turcada mas, (coloco Erzurrum entre comillas por lo siguiente). El bus nunca me llevo a Erzurrum, se detuvo en un sitio “x”, el carretero mozo me hizo seña y decía – Erzurrum -, el lugar no aparentaba ser el que mi libro decía, además el escalimetro de mis dedos se había vuelto infalible sobre el papel y según él faltaban otros treinta kilómetros mas.  Por un momento trate de molestarme y armar un peo, pero así no mas desistí y dije  - Lo que Dios quiera -. Seguido a eso, un sujeto que aparentaba ser el mas importante del lugar me dijo algo en turco, que interprete como – Vos tranquilo, que yo te resuelvo -, así como me había pasado desde comienzo del viaje, me deje llevar, total, ¿que me podía pasar?, ya estaba en medio de la nada, con todas las barreras lingüísticas sobre mi, y eso no me era de novedad.
   En cuestión de minutos, el sujeto de aspecto importante, llamo a otro con aspecto de jala bolas (adulador), este al venir le rindió una reverencia al otro y el importante le dio algunas monedas y le ordeno algo en turco señalándome a mi. El adulador llego a mi encuentro, me pidió que lo siguiera y nos embarcamos en un minibus y por fin leí un letrero que decía “Erzurrum 30 Km.” La conclusión fue, de que me vendieron el boleto a la nombrada ciudad, pero como no iba mas nadie allá, salía mas económico ponerme un transbordo, que desviarse allá. En lo que a mi respecta, no me genero ni la mas mínima molestia. 
    Como dato curioso, se debe tener claro a donde se va a llegar a una ciudad, si es al Otogar que según mi interpretación, es la estación de autobuses extra urbanos, y la Otogari, que es una parada de autobuses urbanos, tanto en Diyarbakir, como en Erzurrum me ocurrió que iba a la estación de autobuses y terminaba en una mini estación. 
   El camino a Yusufeli es muy peculiar, tiene como común denominador, con los demás caminos turcos, que cortaba por rocosas montañas, zigzagueante entre ellas, de poca vegetación, aunque en este el clima era bastante templado y agradable. Me había hecho una visión de Yusufeli, como un pueblo muy verde y frío, pero el camino no me permitía visionar eso. 
    Como a una hora de haber partido, nos detuvimos en una cola, el paso estaba cerrado y nadie podía explicarme por que, tampoco fue que hice mucho empeño. Con el pasar del rato, la respuesta de una pregunta que nunca hice, vino a mi en forma de explosión, el ejercito estaba volando con explosivo algo a orilla de la carretera. A los soldados se les veía una cara de euforia muy loca.
     Por fin al llegar al pueblo, me sentía algo mareado por el trayecto en la carreterita, las primeras impresiones sobre este no fueron muy agradables, esperaba algo mas remoto y mas verde. Esa primera impresión cambio un poco después de alquilar la que seria mi habitación, la atención fue muy atenta, y el cuarto a pesar de ser muy pequeño me resultaba confortable, lo único que nunca fue, ni será confortable son los wc turcos, son de ese diseño que no tienen donde sentarse, son sencillamente un hueco en el piso. Sencillamente son una instalación que no te invitaba a tomar asiento y relajarte, es un formato mas, “Pasa y has lo que vas a hacer lo mas rápido que puedas”.
    El medio del pueblo es partido por un caudaloso y turbio río, este servia de circuito para una valida de rafting. A los lados del río, unas series de casas tradicionales, con pequeños jardines en los linderos del río, entre las casas y los jardines se encontraban mesas de té. Era un lugar muy agradable para sentarse a disfrutar de un buen té. De vuelta a mi cuarto de hotel, este era un diminuto cuartico, de apenas tres metros, por dos, pegada a una de las paredes, un catre individual, de duro colchón y sabanas de lino blanco, mas allá en la otra pared una ventana de romanilla de color blanco, que daba a la calle principal, - Que lujo de vista -  me dije, no tenia idea de lo errado que estaba.
    Como era de esperar, en el pueblo no conseguí licor, bueno habían unos bares, pero no me inspiraron deseo de aventura. Tampoco era la mayor de las motivaciones, esconderme en un salón para caballeros, a tomarme una cerveza. En lugar a eso preferí echar una caminata por el pueblo, y termine colándome en mi segunda boda del viaje. Esta era una boda menos pomposa que la de Roma, pero mas acogedora, seguí con mi táctica habitual, hecho el guevon me fui deslizando, a lo que identifique al novio, no lo dude y me lance a brindarles mis buenos deseos, el sujeto por un instante titubeo, pero acepto con una sonrisota en su cara, también me presento a su mujer. Imagino al tipo diciéndole a su esposa – Amor, mira conoce al colado de la boda, el muy desgraciado fue incapaz de usar pantalones, así que no esperemos regalos -.
    Por la mañana recibí mi bienvenida de parte del Imam del pueblo, con él - La oración es mejor que el sueño -, esa es una de las frases con las que comienza el Adhan del alba, para mi estrépito, el parlante de la mezquita estaba justo al lado de mi linda ventana de romanilla, todo el torrente del vozarrón del Imam inundaba mi habitación, lo que hacia terrorífica la experiencia no eran los decibeles, era lo desentonado que estaba el sujeto, este parecía a una cabra siendo apuñalada, también tenia la peculiaridad de hacer pausas de unos veinte minutos, y volver a soltar otro alarido, recuerdo que fue interminable. Justo al quedar en silencio todo, quede como traumatizado, esperando en cualquier momento el siguiente alarido. Allí quede tirado en esa camita, pensando, en casa, en mi padre, en mis amores, nunca pense en mi trabajo. Dedique las horas, de paz que me quedaban hasta el siguiente adhan, a solo relajarme, tomar un baño y tratar de usar el hueco en el piso.
    Mi plan para ese día, era ir a las montañas Kaçkar en la mañana para volver durante la tarde, cosa que no era una buena idea, ya que estaban a dos horas de camino de donde me encontraba, como otra complicante mas, tenia que, solo salían dos minibuses por día, y ya el de la mañana había partido, solo me quedaba el de las tres de la tarde. Dado que la única razón de que estuviera allí, era conocer las montañas Kaçkar y que el pueblo de Yusufeli no me había dejado satisfecho, decidí esperar la tarde y montarme en ese minibus. Esa día, se me hizo particularmente largo, estaba muy aburrido en ese pueblo de dos calles, tampoco tropecé con personas ávidas de conversación, lo peor es que no encontré un buen sitio donde echar la siesta callejera. Asiendo similitud con las leyes de Murphy, cuando pasas cinco horas pelando bolas, y por fin, empieza algo que te divierta mucho, es cuando tu bus va a salir. Justo a las tres de la tarde, a la hora de partida de mi minibus, era el comienzo de las competencia de rafting, aunque no me dolió mucho montarme en ese minibus y olvidarme del aburrido Yusufeli. 
     En la highway to hell (no cabria otra manera de nombrarla), íbamos por un camino de tres metros de ancho, a bordo de un minibus de dos metros y medio de ancho, a toda maquina, aveces tenia la dicha de disfrutar en primera toma el paisaje debajo de los acantilados. Ese era un camino mas para ir en mi Montero, con el 4x4 acoplado, tomando ron y escuchando a Slayer, así minimizaba mis posibilidades de accidentes, y si llegaba a ocurrir algo moriría feliz. Era de esos caminos, que se disfrutan manejar, pero manejarlos uno mismo, no confiarlos a otros, curvas cerradas de mas de 120° de ángulo de giro, con un piso de grava suelta, solo hacia fantasear, ir allí a unos 80 Km/h, cruzar derrapando. Ya estaba delirando, creo que era la altitud y el cambio de clima que me tenía jodio.
    De repente, así no mas, tras una de esas curvas el paisaje cambio, era todo verde intenso, había un frío sabroso y el andar del minibus se hizo menos frenético. Habían pinos por todos lados, arboles frutales y flores por doquier, me daba la impresión de que el bus cayo por un barranco y morí, pero no, estaba vivo, junto a mi unas chicas, que hablaban del miedo que sintieron carretera atrás, yo a esos comentarios les di la misma importancia, que le di, al caer de una hoja, solo fingí interés por acercarme a las chicas. Al final de la vía por donde ascendíamos, se divisaba un hermoso pico nevado, era Kaçkar, y el atractivo, magnético que infligía sobre mi era descomunal, ya quería bajarme del carro y empezar a caminar. 
    Al final de sendero, nos esperaba un pequeño caserío, en su mayoría las casas eran de madera, todo estaba envuelto por una neblina muy densa y fría, a eso se le agregaba una incesante llovizna. La llovizna en condiciones normales, me habría fastidiado, este no era el caso, me sentía vivo y feliz de estar allí, sentía ese mi lugar de ensueño, no quería mas nada, solo estar allí parado bajo la lluvia. Nos bajamos “convenientemente”, frente a una pensión, en esta el encargado me pregunta que cuarto quería, a lo que yo respondí  - en ucuz -,  ósea – el mas barato -, estos no titubearon y me acomodaron el lo que imagino alguna vez fue un balcón, pero lo habían cerrado. Este era mas angosto aun, que mi cuarto de Yusufeli, solo cabia el catre y quedaba un diminuto pasillo para caminar entre la ventana y el catre. La única diferencia era que tenia dos camitas a escoger, una estaba rota y la otra incomoda, mi solución fue reparar la rota con la cuerda de mi hamaca.
    Tras un breve descanso, las chicas que venían conmigo en el vagón de la muerte, me invitaron a una romántica caminata por la campiña, estas dos “canadienses” (eran norte americanas y decían a todos que eran de Canadá), hermosas, y bastante agradables, aunque durante la caminata note que eran arrogantes, ya que se sentían super deportistas. Al caminar por allí, yo iba en cotizas, y como había agua por doquier, opte por “sentir” el camino y caminar descalzo, la cosa fue dolorosa, hasta que no sentí mas mis pies.
    Mirando las lomas verdes, llenas de pinos, a los pies de lestos, casitas de troncos, con sus humeantes chimeneas, esperaba en cualquier momento toparme con Heidi, o mejor aun con Clara su prima, y salir corriendo con ellas por la pradera. Nota, andaba seria mente afectado por el mal de altura, la falta de licor y el congelamiento de mis pies.
    De vuelta a la pensión, algo triste porque no vi a Heidi. Luego de hacer una fotocopia, de un mapa de curvas de nivel de los senderos, acorde con las chicas salir al día siguiente con el adhan a caminar en serio. Degustamos una suculenta cena, muy variada y lo mas importante caliente. Al ponerme junto a la calefacción mis pies recobraban sensibilidad, ya no requeriría amputación por lo menos. Un buen baño caliente y a dormir, es frío que hacia esa noche era justo el que deseaba sentir hacia semanas, fue tan intenso que me hizo sacar mi sleeping bag, para dormir confortable.
    Durante la mañana, poco antes del adhan, escuche a unas de las chicas comentar que me dejaran, ya que yo solo seria una carga, no era lo suficientemente bueno caminando, seguido a eso las escuche bajar las escaleras y partir. Dado que mi cita se había roto, me tome todo mi tiempo para salir, desayune un “guacala desayuno turco”, (según mi cuenta quedaban muy pocos en mi historial), indague sobre los sitios que podía visitar, y me propuse algo llamado Deniz Gölü, lo ubique en mi mapa de curvas de nivel y lo estime a quince kilómetros de distancia, y a un desnivel de no mas de cuatrocientos metros, en teoría no debía ser complicado. 
    Sobre la marcha, salgo de la pensión con algo de lluvia a mis espaldas, iba decidido a que no me importara nada, ni la hora, ni el clima. Por un lado mío sube un transporte con turistas, que iban a hacer una caminata a no se donde. Aprovecho, los primeros kilómetros para aclimatar y calentar el cuerpo, en poco menos de quince minutos, me encuentro de nuevo con los montañistas, estos forrados en north face, hablando de lo duro que estaba el clima, yo por mi parte, iba vestido playero, pero con piel de morsa bajo esa ropa playera. Sorpresa la mía, al saludarlos y estos me respondieron cordialmente, inclusive me dieron hasta algunos datos, para llegar al Deniz Gölü, seguido intercambiamos algunas bromas y cada cual siguió su camino.
     Caminando y corriendo, por esos paramos me sentí como en mis tiempos mozos, me sentía joven y fuerte, tenia algo de complejo de cabra, recordaba doce años atrás cuando empece a subir montañas, en la Sierra de Perija. Así como recordaba, olvidaba problemas y preocupaciones, las finanzas ya no me importaban, si necesitaba mas dinero saldría de algún lado, ya estaba comprobado. Llegue hasta reír solo, sin ningún pensamiento que sacara la risa, reía de estar vivo, me sentía feliz de estar vivo. La vida no se valora, cuando se esta a punto de morir, la vida se valora cuando se exalta, cuando se siente felicidad pura.
    Así fui adentrándome por entre las montañas, por entre rebaños de reses, cuidadas por cowgirl de verdad, cowgirl modernas que levantaban una tienda de campaña y preparaban té. Mas allá de esas vaqueras, tropiezo con un diminuto pueblo de casa de piedras, no mas altas que mi hombro, en el centro del pueblo diviso una fuente, en ella una mujer se acicalaba, por un instante pense que era una de mis amigas, pero al irme acercarme y hacerme visible, esta se tapo totalmente y salí disparada para desaparecer dentro de una de esas casas. Salvo a esa mujer no volví a ver algún local por allí. Al seguir la caminata me veía en la obligación de correr, para calentarme, ya que el frío me pasaba factura, y cada vez que me detenía empezaba a temblar, también era porque me daba pereza sacar mi chaqueta.
    Un poco mas adelante pase medio a medio de un lujoso camping, había de todo en él, baños, cocina, carpas de lujo y creo que hasta una carpa de fiesta. Al sentarme un rato allí, se me acerco un turco mal encarado, le pregunte por Deniz Gölü, y solo murmuro señalando detrás de unas montañas, prosiguió murmurando algo que entendí como  - Cuídame estas cosas acá, que voy allá y vuelvo -, al quedarme sentado allí analizando y viendo el sujeto a lo lejos concluí que lo que dijo fue – Rata rastrera, no te vayas a robar nada, que desde allá te estaré viendo -, mande ese campamento a la mierda y me dedique a seguir subiendo, montaña arriba, el camino, ya era empinado, se había vuelto divertido, según mis cálculos ya llevaba unas tres horas de marcha, y debía estar muy cerca del Deniz Gölü, al superar la mayor pendiente, me ocurrió el desastre, por así decirlo, me vi envuelto en una densa neblina, no podía ver ni donde pisaba, tome conciencia, cuando me percate que caminaba cerca de un barranco.
    Decidí que ese seria un buen momento para tomar mi almuerzo, mientras comía y reposaba esperaba el paso de la neblina, pero la cosa no quedo allí, repentinamente comenzó a llover, la ventaja fue que se disipo un poco la neblina y pude divisar, una roca que serviría como refugio. Escarbando como animal, abrí un espacio debajo de la roca para proteger mi cabeza y torso, las piernas las metería dentro de la mochila. Ese fue mi hogar por cerca de una hora. Reflexione un poco, medite y me arme de coraje para salir de allí.
    Al mirar a un lado vi la sombra del Kaçkar, no sabia como coño había llegado allí, ni donde había quedado el lago, lo cierto es que estaba a poco menos de cuatrocientos metros, tome mi cámara para retratar el recuerdo y sorpresa estaba congelada. En el momento que saque todo para meter mis pies dentro de la mochila, deje la cámara afuera. Por lo menos se congelo la cámara y no mis pies. Ese pico, como muchos otros en mi vida, fue solitario, fue para mi y para nadie mas, me sentí grande otra vez, saboree el placer de subir una montaña.    
   Al ir bajando, con la tarde a mis espaldas, las clásicas preguntan venían a mi mente, ¿Qué coño, haré con mi vida?, la respuesta estaba a la vista, ¡Seguiré haciendo lo que venia haciendo, lo que me hace feliz!.Para cerrar, un día lleno de recuerdos y aventuras de adolescentes, nada como retomar hábitos maduros, una ducha caliente y relajante, una taza gigante de té y una apetitosa cena rica en vegetales. Una vez en la pensión, me encontré con mis amigas, estas me confesaron que me eludieron, por creerme débil, y las débil resultaron ella, ya que no aguantaron una hora de caminata, porque la lluvia, las espanto.
    En un arranque de honradez, busque al encargado de la pensión, para pagar por mi cuchutril, cuando me dice que son 45 liras, estuve de acuerdo, saque las liras y se las di, a lo que me repone, - 45 liras por noche y tu dormistes dos noches -, bluf eso destrozo mi presupuesto, se las pague con gusto, a pesar de que me sentía timado, pero feliz de haber estado en esas montañas.
   Al día siguiente iría en búsqueda Trabzon en búsqueda de poner el cierre de oro a mi aventura turca.

Tips:

Es importante planificar la hora de salida de Yusufeli, con todo respeto no considero bueno pasar una noche en ese pueblo, cuando se puede pasar en las montañas

Tiene que ver con: Transporte
En Yusufeli, Turquía


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Últimos comentarios

viajaconmigo dice:
Lindas vistas hermanito. La de la "canadiense" alta sobre todo jeje. ahora, andas en la nieve y en bermudas, tás loco muchacho!!
un abrazo

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cocomaria dice:
lindo!!!!
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