Perú

Escribe: dgdb
Despues de cinco meses viajando por Ecuador, me adentro en tierra santa en busca de nuevas experiencias...Cruzamos Aguas Verdes y llegamos al puesto fronterizo. Nos bajamos del bus y caminamos hasta las oficinas de sellado, rellenamos el formulario y hacer cola de nuevo...

 

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Reserva del viaje y ....

Yurimaguas, Perú — martes, 28 de septiembre de 2010

Hoy hemos salido del hotel sobre las 10.30 y lo primero que hemos hecho ha sido buscar donde estaba la oficina de botes Eduardo, que era la empresa sobre la que teníamos información y con la que pensábamos ir porque nos dijeron que los miércoles sale un bote grande en el que van pasajeros y carga (animales, comida, ect) y pensábamos que sería más interesante salir ese día que no otro convencional, con solo pasajeros.
 
Por lo que nos dijeron en Iperu, el resto de los días que sale no es seguro, porque depende mucho de que haya caudal suficiente, así que queríamos salir o el miércoles o el miércoles que ese es seguro.
 
Cuando llegamos a la oficina, que está cerca del centro, nos encontramos un cartel, la puerta cerrada y un interfono al que timbramos y nos contestó una mujer diciendo que teníamos que ir al puerto, que desde allí no coordinaba naba. Mientras estábamos allí, apareció un chico en una moto y nos dijo que trabajaba para la empresa, y que nos bajaba al puerto y allí podíamos ver el barco y las posibilidades de viaje.
 
Cuando llegamos al ”puerto” estaban cargando unas pocas lanchas. Aquí lo llaman lancha y la verdad es que no parece un barco. Lo que me llamó la atención es que estaban cargando todo a mano, sacos de 50 kilos de dos en dos, cajas de 24 litros de leche, de 5 o más, impresionante, esta gente esta cuadrada.
 
Entramos a la lancha y era la más grande de todas las que allí había y comprobamos insitu la forma de hacer el viaje. Hay varias formas, en camarotes, de 120 o 150 soles dependiendo de los colchones, otro camarote con cama matrimonial de 400 soles con baño privado o en hamaca por 60 soles y como la mayoría de la gente.
 
La intención era en hacerlo en camarote (litera) pero no había ventilador y era todo de chapa, así que pensamos que sería un horno. La otra sorpresa es que las tarifas son por persona, no por camarote como pensábamos, así que entre el calor y el precio optamos por las hamacas.
 
Ahora la otra intriga, alquilar o comprar. Como aun tenemos que hacer varios viajes en lancha, económicamente nos salía mejor comprarla, aun que es más peso a las mochilas. El alquiler es de 20 soles hasta Iquitos, y el precio de unas decentes (según el tipo que nos atendía) era de 35 soles, así que nos fiamos de él, las trajo en un momento y las colgamos en la parte de arriba en una esquina junto a los camarotes.
 
Por el motivo que no queríamos esta opción, es por la seguridad. Nos han contado varios casos que por las noches han robado cosas y no estamos para sorpresas. Al ponernos en una esquina, al menos la pared evita tener que mirar a ambos lados, así que espero no haya problemas.
 
Como ya teníamos eso resuelto, salimos de ahí y nos fuimos a una placita a tomar unas fotos. Como el calor era sofocante, nos sentamos en una terraza a tomar una cerveza. Bueno ahí fue el comienzo del fin. Comenzó una tormenta y yo me pedí otra, y luego otra y así me bebí el bar. Javier se tomó una coca cola y cuando terminó de llover se fue de visita por el pueblo, pero yo no tenía ganas ni de visitas ni de na, así que allí me dieron la una y las dos y las tres… de la madrugada.
 
Cuando llegué a la habitación, Javier ya andaba preocupado y yo le dije que todo estaba bien y que hasta mañana, que nos son horas de palique, son de dormir.


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