Perú

Escribe: dgdb
Despues de cinco meses viajando por Ecuador, me adentro en tierra santa en busca de nuevas experiencias...Cruzamos Aguas Verdes y llegamos al puesto fronterizo. Nos bajamos del bus y caminamos hasta las oficinas de sellado, rellenamos el formulario y hacer cola de nuevo...

 

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Comienzo del fin... en Peru

Yurimaguas, Perú — jueves, 30 de septiembre de 2010

A las 06.15 tocó diana y nos pusimos en movimiento. Queríamos estar temprano para evitar problemas o aglomeraciones y agarramos una moto y por 2 soles, bajamos al embarcadero. Cuando entramos en el barco, me quedé flipado.
 
Estaban aun cargando, pero ya había un “corral” en el que tenían mas de 20 cabezas de ganado, mucha carga en la parte delantera, la bodega supongo que llena y en la segunda planta, habría más de 200 hamaca (a ojo). Nosotros estábamos en la tercera y al subir vi que había muchas pero no estaba abarrotado como abajo.
 
La espera fue duradera, la temperatura rompía los límites. Estábamos a 34 grados a la sombra y cuando el barco arranco, llegamos a los 40. Salimos a las 10.40 después de que retrasaran la salida un par de veces y de mientras estuvimos hablando con mas extranjeros que allí había y con locales.
 
Pudimos ver delfines en la popa del barco jugando y pescando, y digo ver porque lo de fotografiarlos era otro tema. Hablando con un chico Francés, con el que ya habíamos coincidido en Chachapoyas y aquí en nuestro hotel, me contaron que en su habitación (dos puertas a la izquierda de la nuestra) le habían robado el dinero y las cámaras mientras cenaban. Bendito ángel!!!!! estamos teniendo mucha suerte y espero que siga así.
 
Cuando zarpamos, la temperatura seguía en ascenso hasta llegar a las 43 a la sombra y por probar, pusimos el termómetro al sol y cuando llegó a los 54, lo quitamos por miedo a que reviente, estaba al máximo. En la vida he estado a esa temperatura y aunque es mucho, lo llevo demasiado de bien, pensaba que sería peor.
 
Allí conocimos una chica española, y pasamos todo el día a la “sombra” y entre charlas y musiquita, no había mucho más que hacer. A las 13.00 sonó la campana, bueno eso dicen, pero a mí me sonó a cuchara sopera contra las escaleras de metal, y para cuando quisimos llegar abajo con el plato, había una cola de la longitud del barco, más de 25 metros. Yo pensé que iría para largo, pero sorprendentemente, en 15 minutos ya estábamos atacando al papeo. De menú lo de siempre, plátano (como una piedra) un trozo de papa, otro de pollo y arroz. Yo comí, casi todo, pero el calor casi no me da hambre.
 
La tarde más de lo mismo, charla, música y fotos. Hubo un rato en el que nos agarró una tormenta y se agradeció, fue el momento más fresco del día. A las 18.00 otro cucharazo a las escaleras y mas cola. Esta vez no estábamos pendientes de la hora y nos agarró con el “tupper” aun con las sobras del medio día, así que para cuando baje, más cola. Esta vez cambiaron el pollo por ternera, y por suerte, la que me tocó estaba blanda, porque hubo otros pedazos que no se podían ni comer.
 
La noche cayó pronto, a las 19.00 ya no se veía un carajo y ya entre a las hamacas a entrar un poco en calor, la temperatura descendió unos 20 grados y se notó rápido. Para cuando entre, el gallo ya tenía la oficina montada, una mesa que nos acaparamos, una silla que consiguió y el portátil con música, y jugando, y detrás de él, dos o tres personas de público que iban rotando, pero siempre con espectadores jajajajaja, mira que es!!!
 
La primera parada la hicieron sobre las 24.00 en Laguna y allí bajó gente pero subió más y la parte donde estábamos ya comenzaba a abarrotarse, así que no quiero pensar como están debajo. Lo que me entretuvo fue que tenían que descargar 5 vacas y aquello fue una odisea, se soltaban, hacían correr a los mozos, casi a punto de saltar al agua. Pero las dos últimas que sacaron, salían medio desmayadas y tenía que tirar de ellas entre varios. Lo que me jodió como una patada en el culo, es que no pusieron ni una mísera pasarela para que bajaran y tenían que saltar. Para cuando llegaron estas dos, no pudieron saltar y literalmente las tiraron por la borda y ahí quedaron desmalladas. Me da igual que vayan al matadero, pero no vi que esa fuera forma de tratar una animal. Al final el barco partió y ahí quedaron las dos desmalladas a la orilla del rio y con una soga por el cuello.
 
Ya era tarde y se me quitaron ganas de todo, así que me acomodé en la hamaca como pude y a intentar conciliar el sueño. 
 


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