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China y tibet. septiembre 2010

Escribe: voladora
La verdad es que resulta complicado escribir un diario sobre el viaje a China. Es difícil hablar del país más poblado del mundo, de ciudades con millones y millones de habitantes, de una cultura que mira hacia el progreso más de frente que cualquier país de occidente, en definitiva, se me hace complicado describir al gigante asiático, ahora más gigante que nunca.

 

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Capítulo 8: yangshuo

Yangshuo, China — jueves, 16 de septiembre de 2010

Para ir al embarcadero desde donde sale el crucero te recogen en bus en el hotel y te llevan.
 
El crucero es una auténtica pasada, los paisajes son espectaculares. Hay que llevar un buen protector solar porque te pasas todo el viaje fuera disfrutando de las vistas.
Cuando compras los billetes tienes la opción de decir que no te quedas a dormir en Yangshuo, entonces, al llegar te dan un paseo por el pueblo y vuelves a Guillén en Bus.
Sí dices que te vas a quedar en Yangshuo, cuando queda poco para llegar el guía del crucero te ofrece varios alojamientos dependiendo de que tipo de hostel u hotel quieras.
A nosotros nos ofreció uno llamado “Mini Inn”, como seguramente nos quedaríamos varios días negociamos el precio por teléfono, cuando llegamos a Yangshuo, Mini, la chinita que gestiona el hotel nos acompañó. Estaba en el centro del pueblo pero sin estar en la calle de todos los bares, la chica hablaba inglés y la habitación no estaba mal, además, tenía bicis para alquilar así que, decidimos quedarnos ahí, conseguimos que nos lo dejara por 120 yuanes la noche, es decir unos 12€ los dos.
Esa misma tarde ya cogimos las bicis para ir a la “Montaña de la luna”, el paseo nos encantó y las vistas desde arriba son preciosas, eso sí, como los chinos son tan aficionados a los escalones hay que prepararse porque son nada más ni nada menos que 1271 escalones.
Para cenar fuimos al famoso “dumpling dinasty”, todo un mito.
 
Yangshuo estás lleno de bares, cafés y restaurantes y el ambiente de mochileros por todas partes está genial. Por la noche las calles se transforman.
Para desayunar mi recomendación es el “Café mimosa”, te pones las botas con unas tostadas gigantescas y puedes pedir bocadillos para llevar y te los preparan como si fuera el almuerzo que te meten las madres en la mochila cuando vas al cole. Para tomar un buen café el “Soul café” justo enfrente.
 
Hay un montón de excursiones para hacer, una muy bonita y divertida es llegar con la bici al “puente del dragón”, nosotros nos perdimos y nos costó tres horas llegar, hacía muchísimo calor pero pasamos por pueblecitos muy auténticos. Como no teníamos ni idea de donde estábamos una china nos guió con su bici, al llegar negociamos con ella una balsa de bambú para regresar a Yangshuo.
Pero antes nos sentamos en una mesita y nos comimos nuestro picnic, mmm, la verdad es que todo sabe mucho mejor cuando estás en lugares como estos.
La vuelta en la balsa de bambú fue muy divertida, puedes enganchar las bicis en la parte de detrás.
El chinito que la conduce te deja caer de golpe en los desniveles que te vas encontrando por el río para que te empapes, entonces de la nada aparece una chinita en otra balsa que te hace una foto en ese mismo momento, en la misma balsa te la imprime, te la plastifica y te la vende, muy gracioso. A pesar de lo que estoy contando, esta ruta no es nada turística, nosotros fuimos prácticamente solos todo el camino.
 
Otra excursión interesante consiste en coger un bus en la estación de Yangshuo y bajar en Yandi, es un pueblo muy pequeño pero tiene su mercado y sus cuatro casitas muy auténticas. Se tarda en llegar unas dos horas.
Desde ahí se puede coger una  balsa de bambú que te lleva por el río Li, haces un tramo igual que el crucero desde Yangshuo pero más tranquilo.
Una opción puede ser llegar desde Guillin a Yangshuo en bus y luego hacer esta excursión por el Li.
Nos bajamos en otro pueblo llamdo Xingping, este es uno de mis lugares preferidos de todo el viaje. El pueblo es el típico que te viene a la cabeza cuando piensas en la China rural: pocas casuchas, banderas chinas, farolillos demacrados, gente reunida en la casa social, puertas de madera enormes… me pareció de lo más auténtico que habíamos visto hasta ese momento. Nos metimos en un barecito a tomar café hasta que decidimos coger un bus para volver a Yangshuo.
Como no hay casi turistas, cuando va a salir el autobús algún niño sale por las calles a avisar de que el bus se va, a nosotros nos avisó el propio conductor.
Si se tiene tiempo, Yangshuo es mucho más que el típico paseo de una tarde que te dan en los tours, tiene un montón de lugares por los que perderte con la bici,  rincones para relajarte, mucho ambiente y una oferta enorme de actividades al aire libre.
 

Tips:

perserse con la bici y disfrutar de los paseos en la balsa de bambu.

En Yangshuo, China


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Últimos comentarios

HORNI dice:
realmente tienen espiritu aventurero. Vale.
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Teresa56 dice:
Yangshuo fué de lo más auténtico...todavía se puede entrar en casas de campesinos, aunque cada vez está más invadido por el turismo.
Describes todo muy bien.

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voladora dice:
Es verdad que hay bastante turismo, pero creo que los que nos acercamos por ahí buscamos otro tipo de turismo, por eso aun conserva ese lado más auténtico, a ver si hay suerte y se mantiene.
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