Sureste asiatico
Escribe: Mrbonn007
A mis amigos de viajeros.com los invito a seguir este viaje que se inicia.
el proximo 27 ce octubre estare recorriendo: Hong kong, Myanmar/Birmania, Camboya, Vietnam, Tahilandia, seran 32 dias.
mis sentidos estan muy despiertos, deseo oler esa sazon entre francesa y asiatica, ver los contrastes, tocar las texturas y degustarla, tratar con la gente y saludarla con palabras como "mingalarbar"
la adrelanina aumenta, hoy 12 de octubre me renovaron la visa americana.
Segundo capitulo, Viaje por Indochina. Myanmar, paraiso para aventureros
Yangon, Myanmar — lunes, 13 de diciembre de 2010
El recorrido nuevamente por la calle de las estrellas y algo de compras finales, para prepararnos para la partida,,Tomamos el bus 42ª y nos llevo por modernos puentes atirantados, de una altura sobre el muelle en la bahía que nos dejo babiaos y discutiendo sobre la inversión para tales infraestructuras.Voy a cambiar de relator, mi compañero de viaje Alfredo pide pista para relatar la llegada a MYANMAR.
Alfredo escribe: La primera cuestión es responder a la pregunta ¿por qué Myanmar?, que para muchos no pareciera ser un destino turístico importante, además de ser un país poco conocido no solo en nuestro medio sino en Occidente. Su gobierno está controlado por una férrea dictadura de una Junta Militar que ha masacrado a su oposición y que es complaciente con una gran corrupción y con el todavía poderoso narcotráfico de opio y heroína del célebre triangulo del sudeste asiático con Laos y Tailandia.
Es importante saber que el país que ahora se conoce como Myanmar, es lo que antes conocíamos como Birmania (Burma en inglés), que en reciente lista aparecía entre los países más corruptos del mundo y donde tiene desde 1990 la casa por cárcel la activista de derechos humanos que así como el disidente chino reciente, había ganado el Premio Nobel de la Paz. Por todo lo anterior ¿ por qué pues, dedicarle 9 días a ese país? Quisiera decirles que desde tiempo atrás, cuando viví un tiempo en Francia, varios de mis amigos viajeros lo habían promocionado como el país más representativo de la cultura budista, por la cantidad de templos, pagodas y estupas, por sus cientos de monasterios y por la importancia social y cultural de los monjes budistas en esa sociedad.
Por los motivos descritos y otros, es un país muy cerrado al turismo internacional, no solo por las dificultades inmigratorias, que han ido mejorando, por el escaso desarrollo de su infraestructura general y por la pobreza ancestral de su población. Myanmar no ha participado del acelerado desarrollo de los países de la región, como Tailandia y el mismo Vietnam que quedó asolado después de la guerra con los gringos. Tal vez con Laos, que tampoco ha despertado a la globalización, porque Camboya tiene la inyección de su gran turismo alrededor de las ruinas monumentales de Angkor. Como diría algún bloguero consultado antes del viaje, Myanmar es un país rico en recursos (oro, piedras preciosas como rubíes y en especial jade, petróleo y gas natural) pero con un pueblo pobre, poco educado, muy religioso y sencillo, que sobrevive bajo la drástica férula de la Junta militar.
Después del impacto con el desarrollo, la arquitectura y la trepidación de una ciudad impresionante como Hong Kong, nos aprestamos, via Bangkok, a ingresar a Myanmar, a la que ha sido su capital tradicional, antes conocida como Rangún y ahora como Yangón, aunque descubrimos que tiene una nueva capital construida por la Junta Militar para desarrollar sus secretas intenciones de tener potencial nuclear, la cual se llama NAY PYI TAW. Este dato es una primicia para los interesados en Occidente, porque ha sido casi secreta su construcción por parte de la dichosa Junta para consolidar su hegemonía.
Tuvimos la angustia de perder el vuelo, que de por sí tiene sus compliques, ya que la aerolínea Thai nos hizo firmar un documento por el cual ellos no se responsabilizaban si no nos dejaban ingresar al país, y no asumirían el regreso a Bangkok si eso sucediera. El tránsito fue muy estrecho en tiempo y nos tocó atravesar en escasos minutos ese gran aeropuerto de la capital de Tailandia y exhaustos llegamos a la salida correspondiente cuando ya habían llamado a bordo. El grupo que estaba en la fila tenía ciertas características: los de rasgos asiáticos, bastante diferentes a los chinos que habíamos visto por enjambres en nuestra etapa anterior, igualmente otra tonalidad y un acento suave y menos cantarían que los hongkoneses, tez un poco más morena y por otro lado un gran grupo de europeos, bastantes españoles, que por sus mochilas y atuendos, entre ellos varios hippies tardíos, parecían ser los que como nosotros iniciarían la aventura de Myanmar, así como el nombre de nuestra agencia operadora: Adventure Myanmar, quienes nos estarían esperando en Yangón.
Como anécdota inicial debería comentar que a mi lado en el avión se sentó una birmana ( o mianmarense) que logré contactar en mi torpe y arriesgado inglés y que me comentó algunas cosas interesantes y como cosa rara, sabía algo de Colombia.A nuestra llegada, por fortuna, a través de las vidrieras vimos a dos personas, hombre y mujer, que nos hacían señas y tenían el logo de la agencia de Medellín que nos organizó el itinerario, pero que eran totalmente locales, y en un aviso redactado en perfecto español nos recordaban los trámites que deberíamos hacer.
Luego del largo y lento trámite burocrático, que demostraban las inclemencias ya descritas, nos recibió una simpática representante con sendas flores para los tres viajeros y nos presentó también al guía que nos acompañará en todo el periplo. Un verdadero personaje cuyo nombre parece una broma: Mothit (que se pronuncia Mote) es decir lo que en español sería un sobrenombre. Oscar lo empezó a llamar Mute, como un plato santandereano, pero él dice que en el idioma de aquí eso significa borracho, y por eso debemos decirle correctamente. Es un hombre de treinta y pico, que habla un español casi perfecto, aprendido de manera autodidacta y con un carácter cordial y sonriente, como casi todas las personas que hemos ido conociendo. Desde el primer momento sentimos la pobreza económica del país, pero también la presencia permanente de los monumentos budistas y la suavidad y amabilidad de sus gentes. Sin embargo es un pueblo activo y laborioso, no mendincante.
Lo más impactante la misma noche de la llegada fue que Mote fue sacando los obsequios que tenía para nosotros: el Longy que es una especie de falda, de tela de color granate con diseño típico, que en la tradición birmana los hombres utilizan, lo cual tiene una manera de ponerse y es un buen atuendo para el excesivo calor habitual, aunque en esta época estamos en tiempo más fresco. El segundo obsequio, del mismo color, un bolso tradicional, con el logo de la agencia de Medellín que hizo el contacto con la operadora Adventure Myanmar. El guía nos sigue sorprendiendo con sus obsequios y su total transparencia, además de su posición clara frente al gobierno y a los problemas del país.
Como llegamos en la noche, fuimos directamente a un hotel, más bien vetusto y poco funcional, y madrugamos a nuestro primer día de itinerario, para tomar un avión, una especie de Twin Otter más grande con rumbo a la población de Heho cerca del Lago Inle, la cual es una de las experiencias más sorprendente de este país, que se ha ido abriendo como una flor de sorpresas, tras de todos los rasgos en apariencia negativos que ya he señalado. En un bote con “motor fuera de borda” al estilo de aquí, nos embarcamos para una larga travesía de este extenso lago, que es todo un ecosistema acuático, económico y cultural. Pasamos por varias aldeas de construcciones palafíticas, que tienen cultivos flotantes sorprendentes, visitamos otros templos, lo cual será la constante en el itinerario por este país y en una larga caminada por un paraje recóndito visitamos las ruinas de los antiguos templos In Thein, del siglo XI. No dejamos descansar las cámaras de fotografía dados los atractivos visuales y los variados puntos de vista posibles.
El almuerzo fue en un bello hotel, también construido sobre zancos, con una decoración exquisita y jardines internos de lotos y plantas acuáticas. La comida, como casi la de todos estos países es semejante con múltiples variaciones y sabores a lo que conocemos por “comida china”, con peculiaridades locales. En esta zona es muy popular el berro, los tomates, la berenjena, en deliciosas preparaciones, con el infaltable acompañamiento del arroz blanco neutro, que toma el sabor de las salsas y carnes (de res, cerdo, pollo, pescado, no cordero) y más bien como nos dijo el guía: lo principal es el arroz, todo lo otro son acompañantes para darle sabor a ese producto que por doquier es el principal cultivo. Siempre ponen en la mesa los tradicionales palillos, pero también en todas partes se pueden solicitar cubiertos. Las bebidas más corrientes son el agua, el té y la cerveza .
En los lugares turísticos no falta la Coca Cola y otras gaseosas. No es corriente el vino ni otros licores. Las personas que atienden, en su mayoría mujeres jóvenes, son dulces, hermosas y sonrientes. Todo el personal de servicio es amable y solícito, a veces pareciera servil, pero pueden ser huellas de antiguas costumbres de los períodos coloniales. El hotel para dormir en este día es digno de mención: pequeño, acogedor, con los detalles de la más refinada arquitectura regional, y para hacernos una imagen, se parece a uno de esos lugares, con jardines y decoración exquisita de un grabado japonés al lado de un lago con arbustos florecidos. Noviembre 2. Martes Retoma Oscar el relato. Un despertar placido, un desayuno tipo occidental pero en este acogedor ambiente, y nos fuimos al puerto, unos 45 minutos en aquella lancha tipo canoa, de colores fuertes y sus sillas, con paraguas al lado por si el rey, digo el pasajero, se quiere proteger del sol, además de la botella de agua bien protegida, cortesía de la agencia.
En la lejanía se deja ver un cúmulo de estas mismas lanchas, pero todas de color “brea” un denominador de este tipo, único medio de trabajo, transporte y casi que de vivienda, el tocar tierra fue toda una odisea, no solamente por apartar las que estorbaban nuestro arribo, sino los vendedores que en sus pequeñísimas canoas, (tienen el estilo de una hoja de palma) son diminutas y llenas de cachivaches que encantan al turista. Nos encontrábamos en el mercado NAU PAN. Grande y con las mismas características del anteriormente descrito.Visitar la fábrica de seda de LOTO (si, de loto sagrado) cortan el loto de un gran tallo, lo parten en el extremo y con una habilidad única, halan, mejor estiran de su interior que esta lleno de pequeños orificios, que contienen estos finos hilos que llaman seda de loto. El posterior tejerlas, teñirlas y darles el uso final, camisas, bufandas, pantalones, y creatividad birmana digna de admirar. Este lugar conocido como IPOKO.PHAUNG DAW Oo. Es el monasterio de los gatos saltarines, tan mencionado y esperado, para llevarnos una gran decepción, ya que lo que vimos fue cantidad si de gatos pero desnutriditos lo pobrecitos, y nada de saltos, ya que parece que la comunidad de budistas prohibieron esta práctica contra el hambre de los Miau-miaus. El monasterio es un lugar espacioso, en el centro un gran altar lleno de pequeños altarcitos a los lados, bello por sus colores dorados y las posiciones de los diferentes budas, por esto solamente es recomendable.
El visitar otro espacio en venerado y de gran religiosidad es el MAHAMUNI, monasterio del BUDA DE ORO, se trata de budas, pequeños colocadas en el centro del monasterio, y por devoción en las afueras venden pan de oro, pequeñas laminas de oro, son como hojitas de oro muy flexibles las cuales son colocadas sobre las figuras, hoy día mas parecen unas bolas de oro, por la gran cantidad colocadas. Otro lugar para conocer.
El cultivar en el agua, si que merece una descripción, estos habitantes, desplazados de la guerra, tomaron como su mundo el agua, construyeron sus casas en palafitos y desarrollaron un sistema único de adaptar el medio a sus necesidades básicas; con gran ingenio observaron la flotabilidad del Jacinto, o buchona que vemos en nuestros ríos, (en el Gran rio de la Magdalena) con esto hicieron una cama, gran tendido de estas plantas racimosas, encima de las cuales les ponen un alga que sacan del fondo, es como una hierba verdusca, y para terminar con lodo del mismo lago, para que esto tenga consistencia; a cada metro entierran una estaca en el fondo del lago para sostenerla, el ancho no sobrepasa los 80 cm o el metro, dejando espacio entre cada era de cultivo acuático y la otra, para que la pequeña canoa pase y desde ésta sembrar, retirar maleza, y recoger: tomates, pepinos, calabacines, berenjena y las judías, tan corrientes en la madre patria. Al detallar todo este ambiente, y el esfuerzo para hacerlo, nos hacía pensar lo que sería de estas técnicas primitivas pero eficientes, en nuestros fértiles campos que no tienen quien los cultive, por otros problemas, pero no por falta de ganas o de ingenio.Eran cerca de las 12 cundo llegamos al hotel a recoger nuestro mochila para embarcarnos para MANDALAY.
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Últimos comentarios
rociera dice:
Estoy deseando poder conocer Birmania. Ya tengo mucha documentacion pero me ha venido muy bien tu relato. Espero que sigas. Y dime, por favor, el nombre de los hoteles y que tal estaban. Muchas gracias.
Publicado
Paola-Zucconi dice:
Muy lindo el relato.... tengo muchas ganas de ir!!! Gracias por tanta informacion!!!
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Capítulos de este diario
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1
Primer capitulo del viaje a indochina
Hong Kong R. A. E. | 12 de diciembre de 2010
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2
Segundo capitulo, Viaje por Indochina. Myanmar, paraiso para aventureros
En Yangon...
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