Bueno, la verdad es que el concierto no era en el mall Pacific Place,
sino en el hotel Sultan, cinco estrellas del ala, cuyo propietario es
el Sultan de Brunei, ese hombrecillo que es uno de los más ricos del
mundo, posee incontables propiedades alrededor del planeta, porque el
petroleo le sale de debajo de las piedras y no le se acaba ni
quemandolo, en ese pequeño territorio ubicado en la isla de Borneo.
Esta isla pertenece a tres estados, a Indonesia con la provincia de
Kalimantan, 65 % de superficie, a Malasia, con las provincias de Saba y
Sarawak, 25% de superficie y al sultanato de Brunei 10% de superficie.
El concierto no fue nada del otro mundo, decia en el anterior post que
tocaban unos chicos y tal, pues de chicos nada, porque el más joven
tenia 50 años. Canciones de Eric Clapton y Santana, cualquier parecido
con la realidad fue mera coincidencia, eso si, con auditorio selecto,
entrada a 100.000 rupias (8 euros) y derecho a consumición. Enfrente
tenia yo, un grupo de mujeres que celebraban un cumpleaños, unas 20
elementas entraditas en años, pero que todas, todas estaban operadas de
algo, labios, pomulos, nariz, parpados (algunas chinas se operan los
parpados para no tener los ojos tan cerrados y parecer más
occidentales) y claro tambien unas cuantas operadas de busto (jode que
refinado soy y como hablo). Aqui también, como en España las mujeres de
Jakarta, que tienen cierto nivel social, se hacen reparaciones (o así)
de todo. Por supuesto que las artistas y cantantes lo mismo de lo mismo.
Cayeron unas cuantas birras fresquitas, que es lo que mejor entra aqui,
y a las 2 de la madrugada para casa, la mejor hora para conducir por
las calles semivacias de Jakarta, sin el calor y los atascos de mañana,
tarde, o noche. Es que, muchas veces, las carreteras de esta ciudad, se
parecen a esas peliculas de ciencia ficción, cuando anuncian que se va
a acabar el mundo y toda la peña coge su vehiculo y parte fuera de la
ciudad, inmensas mareas de coches y sobre todo motos, motos a punta
pala, que se meten en tu carril y tienes que andar con mil ojos para no
llevarte a nadie por delante.
Verdaderamente, lo primero que le sorprende a uno en Jakarta es, como
no hay más accidentes, con la manera de conducir que tiene esta gente.
En esta ciudad hay innumerables cruces de carreteras y calles, en el
centro, hay semáforos, pero cuando te acercas a las afueras no los hay,
y cada uno va a su aire, bueno, como que, el que tiene el coche más
grande, es el que primero se mete, y si no te atreves, puedes esperar
sentado para cambiar de dirección, porque parar, no van a parar. Sucede
lo mismo para cruzar la calle como peatón, o te juegas la vida (un poco
exagerado) y metes el pie para ir de un lado a otro de la calle o
preparate el café la copa y el puro. De todas manera los coches y las
motos no paran, sino que te esquivan, y claro, piensas que en cualquier
momento de distracción te llevan por delante, como les pasó la semana
pasada a un matrimonio de guipuzcoanos (paisanos mios) que en Marruecos
y cruzando una calle de una ciudad que en este momento no me acuerdo,
cuando estaban en la mediana, un coche se los llevo por delante (los
dos muertos) y el vehiculo se dio a la fuga, luego parece que le
cogieron al desaprensivo, pero ¿y que?, el mal ya esta hecho.
Bueno, breve post, pero lo dejo aquí, aunque tengo más cosas que contar
de esta monstruosa ciudad que da mucho de si para relatar.....
Y además he conseguido no hablar de la casa y sus problemas, como decia
Rambo ¡¡¡¡Eeetttooo eee un infienno!!!. Nunca mejor dicho, porque el
calor es espeluznante (suponeros Barcelona en julio y agosto, pero
multiplicado por dos), por lo que, estas sudando continuamente,
bebiendo mucha agua, y procurando no hacer movimientos bruscos porque
sino los chorreos del sudor te caen y caen y caen (ahora entiendo
porque los indonesios andan con esa parsimonia).
Hasta pronto......