Circuito Huasteca-Sierra Gorda/ (Diario en Proceso)

Escribe: un viajero
Resumen de mis mejores experiencias de varios viajes en este circuito. Este diario no corresponde a la narración lineal de un único viaje. Es, más bien, la colección de instantáneas vivídas, a lo largo de varios años, en recurrentes visitas a dos de las zonas de México que más fascinación me causan: La Huasteca y la Sierra Gorda...

 

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San Agustín Xilitla

Xilitla, México — viernes, 29 de enero de 2010

San Agustín Xilitla, El Pueblo

   Esa noche no cabía un alma más en la plaza del pueblo y las calles aledañas. No era para menos, la fiesta de cada 28 de agosto, día dedicado a San Agustín, el santo patrono del lugar, se encontraba en su apogeo.

Fue muy difícil conseguir lugar, finalmente logramos sentarnos sobre una de las bardas que delimitan el atrio del enorme y antiquísimo convento, nos congratulamos por nuestra gran suerte: Estando todo tan saturado parecía raro encontrar esa zona, tan cómoda y casi vacía, esperando por nosotros. Desde ahí, gozábamos de una privilegiada y muy cercana visión de la tarima elevada, colocada especialmente a manera de escenario. También podíamos ver la plaza absolutamente llena y a varias personas encaramadas en los árboles y en las farolas de la plaza que iluminaban la noche, con tal de no perder detalle alguno de esta fiesta, que debe haberse celebrado por primera vez hace casi quinientos años, tantos como tiene el convento.

En la tarima vibraba el sonoro zapateado al ritmo de los huapangos, ejecutados por un típico trío de músicos huastecos tradicionales. Los aplausos, las ovaciones y el bullicio del público no eran suficientes para apagar los sonidos festivos aquella música de alegría: La voz principal en falsetes largamente sostenidos; las armonías alegres de la jarana y la guitarra; los atrevimientos casi acrobáticos del violín.

Llegó el momento de terminar la función, los músicos, agradeciendo, se despedían para dar paso al encendido de los fuegos artificiales, especialmente al "castillo" pirotécnico que coronaría la noche en una apoteosis multicolor y luminosa.  Sin embargo, el público pedía más, a gritos y aplausos desatados, todos queríamos que continuaran los huapangos, mientras los músicos, apenados insistían en que debían retirarse para respetar el programa de los festejos.

¡Un momento!, una tarjeta escrita de puño y letra, por el Presidente Municipal (la máxima autoridad civil del lugar) llegó a manos de la voz principal del trío, quien después de leerla en voz baja, intercambió unas palabras con sus compañeros y, emocionado, nos avisó a los asistentes, "Amigos, el Señor Presidente Municipal y su Señora Esposa, amablemente nos autorizan, que la música puede continuar" de fondo más ovaciones, aplausos, gritería. La voz principal, al micrófono, retomaba, ceremoniosamente, el aviso: "Amigos, además, agradecemos públicamente a nuestro Señor Presidente Municipal y su amable Señora Esposa, porque, de su propia bolsa, ellos pagarán la próxima hora de música".

El público emocionado, comenzaba a pedir la siguiente canción, la voz principal, insistía cada vez con mayor zalamería, "Amigos, en verdad, agradecemos, al Señor Presidente Municipal y a su Señora Esposa, que tan amable y generosamente, nos permiten llevar el sustento a nuestras familias y con gusto complacemos a la Señora Esposa, de nuestro querido Presidente, que nos pide iniciar esta próxima hora de nuestra música con una linda y alegre melodía que nos pidió, y que es su favorita, y agradecemos, a nuestro querido Presidente Municipal...-  En fin, nervioso, intercambiaba miradas con sus compañeros, los comentarios de agradecimiento cada vez eran más elogiosos, la música no reiniciaba. El público, impaciente, comenzó a silbar y gritar. Los músicos, afinaban sus instrumentos, tocaban algunos acordes sueltos, se miraban entre sí, la voz principal, al micrófono avisaba, "Bueno amigos, ahora sí, ¿verdad?, pues vamos a iniciar con esta bella melodía que amablemente la Señora Esposa de Nuestro Presidente nos pidió porque, bueno, es una linda melodía, que es la favorita de la Señora Esposa y además, tan amablemente que nos permiten llevar el sustento a nuestras familias, ¿verdad?, y ahora sí, amigos, vamos a dar inicio, a la bella melodía, y agradecemos a la Señora Esposa de nuestro Señor Presidente Municipal, la cortesía de dejarnos continuar y, para ello, iniciaremos con esta bella melodía...".

La impaciencia aumentaba, el público exigía que la música comenzara mientras la voz principal del trío se deshacía en comentarios elogiosos, agradecimientos y anunciaba una y otra vez el principio de una canción que no comenzaba: "Y bueno, ¿verdad?, amigos y, ahora sí, iniciaremos con una linda melodía, ¿verdad?, que bueno pues es la favorita de la Señora Esposa, ¿verdad? Y a ella, pues le gusta mucho y nos hizo el favor de pedirnos esta hermosa canción, ¿verdad? Y pues bueno....", los otros miembros del trío se miraban se intercambiaban palabras, se miraban desconcertados, la voz principal retomó el micrófono: -Y bueno, ¿verdad?, pues ahora sí, seguro, vamos a comenzar, con esta bella melodía, porque nos la pidió, ¿verdad?, bueno, la Señora Esposa, que, bueno, pues de manera tan generosa y siendo así, pues bueno, iniciaremos esta linda melodía y... "Bueno, la verdad, ustedes disculpen, es que la verdad que no conocemos esa canción, que ha de ser una linda melodía, pero no nos la sabemos, ¿verdad?, así que bueno, pues ahora sí, pues tocaremos otra melodía, pues también muy linda y pus ahora sí... arránquense muchachos"


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"Pista de Aterrizaje" de Palomillas en la pared de la Iglesia de San Agustín en Xilitla, San Luis Potosí

   

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