A la mañana siguiente madrugon para ver amanecer y esta vez desde lomos de la DUNA 45 subiendo a lo largo de la pequeña cresta y nuevamente espectacular, cuesta subir, pero haciendo paraditas y con tranquilidad, el esfuerzo merece la pena, a medida q pasaba el día empezaron a llegar autobuses de gente, cada uno la bajaba como podía.
Nos dimos un paseo por mas dunas de los alrededores pero no llegamos a subir mas, fuimos a ver el CAÑON DE SESRIEM de 2 km de longitud y 30 de profundidad a 4 km de Sesriem, donde un guía bastante mal educado nos llamo la atención con una piedra en la mano, de q no tiraramos colillas al suelo, sin comentarios...
Dejamos atrás el espectacular escenario de el desierto y dunas y tomamos rumbo a WINDHOEK, ciudad grande, con mucha vida, rodeada de colinas, tiene un aire cosmopolita, edificios modernos, lo que llegamos a ver durante nuestra búsqueda de hotel para quedarnos, durante el recorrido hacia la ciudad nos dimos cuenta que a nuestro nuevo vehiculo le costaba una barbaridad meterle las marchas, solo llegar contactamos con un representante de BUSHLORE CAR, nuevamente al taller y pese a sus dudas de q fuera culpa nuestra todo lo q había pasado con los coches al final nos lo arreglaron.
Nos hospedamos en ROOF OF AFRICA, un lugar agradable, donde nos dimos un bañito en la piscina, junto a una granja enana con tortuga, conejo, ñu enano..., y luego una merecida cena.