Curazao: entre el Papiamento y el Holandés

Escribe: luzy
Una isla con mucho que ofrecer. Luego de un vuelo de una hora de Panamá a Colombia, 3 horas de espera en el aeropuerto de Bogotá y 2 horas y tanto de vuelo, llegué a mi destino: la paradisiaca isla Curazao.

 

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Capítulo 1

La isla de Curazao

Willemstad — miércoles, 22 de abril de 2009

Luego de un vuelo de una hora de Panamá a Colombia, 3 horas de espera en el aeropuerto de Bogotá y 2 horas y tanto de vuelo, llegué a mi destino: la paradisiaca isla Curazao.  Aproveché la invitación de una amiga y no tuve tiempo de planificar mucho.  Con los recientes viajes en crucero que parten de Panamá y que tienen entre sus destinos las islas de las Antillas Holandesas, la belleza de Curazao se ha convertido en un tema de conversación y recomendación muy común.  Dejando de lado la demora para salir del aeropuerto de Curazao, todo se realizó con absoluto orden.  Me recibió mi amiga, un tanto preocupada por la demora y salimos del aeropuerto.

El trayecto a su casa, en las afueras de Willemstad (capital de Curazao), me permitió un  primer contacto con esta ciudad.  En primera instancia el clima cálido tropical (parecido al de Panamá) me hizo sentir como en casa. Mi querida amiga Tamarah (curazaleña de corazón) me mostró una faceta impresionante de Curazao: la afabilidad, hospitalidad y cordialidad su gente.   Salimos a comer al restaurante Governeur, en el sector de la ciudad llamado Otrobanda.

El recorrido de la casa de mi amiga a Otrobanda, pasando por Punda, me permitió observar, aun de noche, la belleza de esta ciudad.  La comida excepcional de este restaurante, me hizo volver alguna que otra vez a lo largo de mi corta visita a la isla.Lo bueno comenzó al día siguiente de mi llegada a la isla. 

Ese día fue dedicado a conocer la ciudad de Willemstad.  Llegamos al centro alrededor de las 11 de la mañana, con un esplendido sol tropical a recorrer, en primera instancia el barrio de Punda.  Había visto los colores de esta ciudad en postales y anuncios, pero no estaba preparada para la invasión de colores que significa Curazao.  Las calles principales de Handelskade, Breedestraat Punda, Keukenstraat y alrededores son unas hermosas y angostas calles, de pequeños edificios de máximo 3 pisos, que le dan a la ciudad su tono característico.

Luego de tomarnos una fría cerveza para el calor (me volví fanática de la cerveza Amstel), seguimos el recorrido.  Por la Breedestraat Punda hay un reloj con muchas campanas que al sonar cada hora tocan una linda tonada y aparecen unas lindas figuras folklóricas.  Pasemos por el Mercado flotante y vimos la mercancía que traen las pequeñas embarcaciones de Venezuela: mangos, plátanos, quesos, diversas frutas y mercaderías.

Vistamos el nuevo mercado y comimos en el viejo Mercado la comida típica, con una fría cerveza.Luego de pasear tranquilamente por las calles de Punda, atravesamos el famoso Queen Emma Pontoon  Brindge, un divertido puente que abre cuando entran las embarcaciones, en esos momentos, hay un servicio gratuito de Ferry que cruzan a las personas a uno y otro lado de la bahía. Pasamos a Otrobanda, el otro barrio que compone el centro de Willemstad.

Es tan colorido como Punda; caminamos a lo largo de la calle De Rouvilleweg para ver su estructura de colores y la plaza dedicada a Simón Bolivar.  Más abajo, por la calle Gouv. Van Slobbeweg llegamos al Rif Fort y al Hotel Renaissance Curazao, donde está el nuevo puerto de cruceros.  Diariamente llegan cruceros a Curazao y por unas horas la ciudad se llena de turistas adicionales a los que ya pueblan la ciudad. El centro comercial que está en el Fuerte y que forma parte del Hotel, es simplemente hermoso. El patio con sus fuentes, las escaleras de madera, combinan de forma muy armónica lo antiguo con lo actual.  Visitamos otros puntos de interés de Otrobanda como lo son el Hotel y Museo de Kura Hulanda.

Este hotel se construyó en un antiguo barrio y ha logrado darle un realce total a Otrobanda.  El Museo de Kura Hulanda contiene una colección impresionante de piezas arqueológicas, principalmente de Oriente Medio y África, además tiene un gran espacio dedicado a la Esclavitud que sufrieron los africanos en las islas de las Antillas y en el continente americano en general, específicamente en las colonias españolas.  Me  impresionó la réplica de los barcos negreros, con los espacios y las condiciones en los  traían a los africanos a la peor de sus suertes en el continente americano.   Tienen las cadenas con que los ataban y los castigos que les infringían cuando trataban de buscar su libertad. Saliendo de la ciudad de Willemstad, hicimos un recorrido por la isla de Curazao.

Tal y como lo promueven las agencias, mi amiga y yo alquilamos un jeep y muy temprano salimos a recorrer la isla. Tenía anotado algunos sitios que quería visitar y con mapa en mano salimos a nuestra aventura.   La ventaja de ir con gente del lugar es que se conocen lugares que no están en las guías y mi amiga Tamarah hizo que este viaje superara todas mis expectativas. 

Nuestra primera parada fueron las Cuevas del Hato, las cuales son un impresionante conjunto de cuevas naturales, con estalagmitas, estalactitas y agua dulce, que han tenido diversos propósitos a lo largo de la historia de la isla. Sirvieron de habitad de los antiguos indígenas y primeros pobladores de la isla. Sirvieron de refugio a los negros cimarrones que se escapaban de las haciendas donde eran esclavizados, hasta que los encontraban nuevamente.  El origen de las cuevas es muy antiguo y el guía hace que se despierte nuestra imaginación al tratar de imaginar diversas figuras en las caprichosas formas de la cueva.  Algo que me llamo la atención en el recorrido por esta parte de la isla, fueron las caras en las montañas.

 Estas montañas son lo que le llaman terrazas, producto de la acción del mar.  El material del que están compuestas es de coral, entre otros (no soy experta en esto) pero hacen que se formen unas grutas y externamente pueden observase como si fueran rostros.  En el área de Boka San Pedro y San Pedro Spring, hay un área con muchas "caritas felices".  Tomamos nuevamente la carretera principal con  dirección hacia Westpunt.   Pasamos por el Parque Nacional del Christoffel, este monte es el punto más alto de la isla. 

En esta zona la vegetación cambia de árida a bosque tropical y el clima también es más húmedo con lluvias dispersas.  Llegamos al Shete Boka National Park y al Boca Tabla.  En esta área lo característico son las grutas a través de las cuales el agua entra con fuerza.  Bajar a la gruta es por cuenta del visitante, pero es tan espectacular que no se lo puede uno perder.  Vimos además el puente natural que está en  la Boka y que es impresionante.  El Shete  Boka es un lugar con muchas comodidades para el visitante y muy bien señalizado, en la entrada te dan un mapa del sitio y puedes visitarlo por tu cuenta.  Seguimos nuestro recorrido y llegamos a comer al famoso restaurante Jaanchi´s,  especialista en mariscos. 

Luego tomamos un rico baño en la playa Kenepa grandi.  La vida nocturna en Willemstad es muy divertida, casi todos los lugares tienen orquesta en vivo o piano man.  La música que se escucha es muy variada, latina en todas sus variedades (salsa,  merengue, bachata, vallenatos, cumbias y música cubana), salsa antillana, soka, reguetton, pop, rock, en fin de todo. Los locales suelen poner de todo un poco así que todo resulta variado y divertido.  Entre los lugares que visitamos están Asia de Cuba y O Mundo.  Además de la terraza del Hotel Plaza, el Casino del Hotel Renaissance y otros lugarcitos divertidos.

En Chobolobo de día puedes ir a comprar el licor tradicional de la isla y en la noche también hay una sala de baile.Fuimos invitadas a dar un recorrido en yate saliendo de la Spaanse Water y costeamos la isla  con dirección al Oostpunt Lighthouse y en el recorrido paramos a bañarnos en una deliciosa playa.Las playas de Curazao son algo nunca antes visto.  De color celeste y luego azul profundo, totalmente cristalinas y de una temperatura adecuada para el calor existente, lo que hace que una vez que entras no quieres salir.  La costa norte de la isla no tiene playas para bañarse ya que esta compuesta de las terrazas y arrecifes coralinos y las olas son fuertes, pero la costa sur está compuesta una cantidad de playas abiertas al público, que cuentan casi 40, según las guías de la isla. 

No tuve tiempo de visitarlas todas, pero fuimos a Playa Kenepa, Mamboo Beach, Porto Marie y alguna otra que no recuerdo su nombre.  La arena es blanca, el sol siempre está en su punto y la limpieza hace que pases momentos fabulosos en todas las playas.  Son tan cristalinas que puedes ver los pececitos a tu alrededor.  No puedo dejar de mencionar otros sitios hermosos como la bahía de los Flamingos en la Saliña St. Michiel, la Caracas baai, con su peatonal donde la gente puede caminar o hacer deporte en una calzada con una vista muy relajante del mar, el Fort Beekenburg y la vista de la Table Hill desde la Spanish  Water o bahía española (Spaanse Baai). La comida curazaleña es riquísima.

Los maricos y el arroz, fueron mis favoritos. También está la comida holandesa que forma parte de la isla.  En Curazao se está entre el Papiamento y el holandés. La gente te puede hablar en su lengua nativa que es el papiamento (una lengua que incluye muchas palabras del español y es relativamente fácil de entender), el holandés por ser Antillas Holandesas, español porque forman parte de Latinoamérica y el inglés que esta por todos lados.

Así que no hay problemas mayores de comunicación. Es imposible traducir en un diario lo que se siente al visitar un lugar tan mágico y encantador como la Isla de Curazao. Tal vez sea una isla pequeña, pero tiene mucho que ofrecer y sobre todo me quedo con su gente hermosa. Que lo disfruten.


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