Diarios de viaje > Volcán, América Central

Amor en Tiempos de Estoicismo...

Escribe: jimenez225
Desde ese mismo día se obligó a un tren endemoniado de entrenamiento donde no hubo tregua ni descanso. Llegaba agotada del trabajo, se calaba sus zapatillas y se largaba a unos intensos circuitos de caminata y terminaba subiendo y bajando las escaleras de nuestra casa con una mochila a cuestas, repleta de cachivaches, hasta el agotamiento. Día tras días llevaba su cuerpo hasta el límite buscando ejercer pleno control frente a las duras adversidades que le deparaba coronar volcán Barú.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 2 3 4 Capítulo 5
 

Una Meta Lograda, Un Sueño Cumplido

Volcán, Panamá — domingo, 29 de mayo de 2011

Mi hijo y yo fuimos los primeros en salir de la madriguera. Despertamos a Moisés que parecía un pavo relleno de tanto periódico, envuelto en viejos cartones y amortajado con su tienda de campaña. Anhelábamos ver la majestuosa salida del sol en aquella cumbre y encontramos a Abel, trotando en pequeños círculos, haciendo pechadas, sentadillas, demacrado, desabrigado y agotado. Abel no consiguió periódico, tampoco cartón, y la tienda de campaña no le sirvió de nada y peor aún, no llevó ropa para el frio, por indicaciones de su papá. Admitió temblando de frio que su padre le repetía que “los hombres verracos aguantan como los machos…”  Abel prefirió ocultar aquella vergüenza del frio, y temía que su padre se enterara que no era ni verraco, ni macho. Cuando el frió lo fue masacrando se vio obligado a producir calor como fuese, a punta de forzado ejercicio. Toda la noche. Cuanta pena nos dio Abel. No había tiempo para recriminaciones. Encendimos una fogata y pusimos hacer café. Abel se cobijó al amparo del fuego y bebió sorbos hirvientes de aquel café cerrero. Taza tras tazas bebió hasta quemarse la boca. Ansiaba  sacarse las dagas de frio que lo apuñalaron toda la noche. Lo llevamos a la madriguera donde ocupó el espacio dejado por mi hijo. Se cobijó y durmió de inmediato como un recién nacido. Nosotros nos perdimos en la bruma matinal a esperar la salida del sol.

              Éramos los únicos excursionistas esperando, en aquella densa niebla, la salida del sol. Callados, abrigados, apenas asomando la nariz al helado viento cuando apareció un fuego sobre el cielo. Un fuego celestial que nos dejó mudos. Descargué  ráfagas de fotos en cada nuevo y revelador destello solar. La tibieza desplazó la niebla. El frio fue a esconderse y la neblina se asentó en el cráter. Fue en ese momento que vi la cima plagada de excursionistas. Muchos excursionistas. Sentí pena, honda pena por aquellos que el viento derribara sus tiendas de acampar, y más por aquellos que temblaban de frio con tres mudas de un grueso ropaje invernal, y risa por aquellos que gastaron una fortuna en sofisticadas y complicadas tiendas de campaña que el viento tampoco perdono. Con estos, el frio y el viento, fue avasallador. Sí. El Diablo estaba aquí arriba, y nosotros, gracias al guía, supimos engañarlo.

              Decidimos coronar la Cruz, el punto más alto de Panamá. El frio persistía. Madrugadores excursionistas ya la escalaban. Apuramos el paso para disfrutarla antes que la muchedumbre la colme. Ansiábamos contemplar en completo silencio la magnificencia de colores y los celestiales sonidos de aquella vastedad. El viento entonaba un glorioso silbido que huía entre los riscos mientras el cielo se bañaba de un lustroso y bruñido dorado nunca visto. Las nubes eran coposas y azuladas. Los sentidos se adormecieron, vaciándote de tus pensamientos. Así estuve un largo rato, en aquel estado de suspensión espiritual cuando el grito lejano de ¡Papa! retumbo en todo el ámbito.  Era mi hijo José Antonio sobre el espinazo de un peligroso risco cercano. Sentí miedo en ese instante, pero saqué la cámara y lo inmortalice en una espectacular foto que cuelga orgullo en la pared de mi sala y el garaje. Un profundo orgullo me invadió y pensé “yo haría exactamente lo mismo”.

              Cuando el frio se replegó empezaron a salir de inesperados rincones una increíble cantidad de excursionistas. Aquello hervía de gente enfundada en gruesos abrigos deambulando por la cima, haciendo fogatas. Pero la mala noticia cundió rápido; escaseaba el agua. Itzellis, con su serena belleza, de alguna manera cautivó a los policías acuartelados en la cima. No solo consiguió agua para el café del grupo sino que consiguió tibiar agua para bañarse en la ducha de los Policías. Obtuvo también la promesa  de una mullida cama si decidía pernoctar otro día más. El teniente a cargo, un joven y guapo chiricano, de impecables modales confesó que había sido la única mujer en lograr semejantes beneficios de todos los que han escalado la cima de Volcán Barú.

              Aquella mañana Xiomara y yo nos sentamos al filo de un acantilado a contemplar la inmensidad del paisaje. Nos tomamos de la mano y nos dedicamos unos momentos de amoroso silencio cuando nos llamaba a gritos José Antonio. Nos llevó a rastras hacia una olvidada caseta donde el “Diablo duerme de día” y nos mostró entusiasmado el grafiti que escribió con piedra carbón en una lavada pared; “JOSE Y XIOMI, 30 AÑOS DE AMOR Enero 2005”.  Nos felicito por aquellos 30 años de feliz matrimonio, y sobre todo celebrarlo en la cima del glorioso Volcán Barú. En especial su mamá que logró lo que todos pensaban no lograría. Sus ojos se anegaron, la voz se le hizo trémula y calló. Fue entonces que busqué los dulces ojos de mi esposa y me sumergí en las honduras de su alma y la besé largamente a 3,474 metros de elevación en el techo de Panamá. Ella había logrado una meta, yo, un sueño.

Publicado
Modificado el
Leído 511 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 2 3 4 Capítulo 5
 
 


Últimos comentarios

Carmen_G_A dice:
Felicidades, lo conseguisteis. Que suerte encontrar un guía tan bueno y además ¡Viva el amor!
Publicado

wambly dice:
Pronto cumpliremos 10 años de casados y de novios todavia...los entiendo...felicitaciones....
Publicado

Diurna09 dice:
Mis felicitaciones y mi abrazo por tan hermosa y extrema experiencia y por sus 30 años de casados que es otra "cima" a la que nos todos llegan. Gracias por mandarme estos diarios y vaya mi sentido abrazo desde La Plata.
Publicado

un viajero dice:
A pesar del frìo, los derrumbes, las lesiones, los calambres, el cansancio, el viento y todas las peripecias, solo puedo decir una cosa: ¡Qué romántico!!
Publicado

ISI_DORO dice:
muy,pero muy buena aventura,exelente el relato.y mis felicitaciones por esos 30 años de casados.VIVA EL AMOR Y LA VENTURA JUNTOS!!!!!
Publicado

gzaldivar dice:
Excelente relato, con cada palabra me trasladas a volcan Baru, yo la llamo mi segunda casa, un lugar donde reina la paz, tranquilidad y donde todo es especial.
Felicidades a tu esposa por semejante logro.

Publicado

carmenparis dice:
Bravo a los tenaces Jiménez .... un abrazo !!
Publicado

BBaquero dice:
Que lindo, gracias por compartir esta historia de amor eterno. Me confieso que lloré con aquello del grafiti de su hijo...hermoso. Gracias por compartirlo. Un abrazo. Saludos desde Colombia. Tienen aca otro hogar cuando lo deseen.
Publicado

B_E_L_E_N dice:
Uno de los mejores relatos capítulo a capítulo!!... FELICIDADES FAMILIA JUIMÉNEZ!!
Saludos desde Chiapas. México.

Publicado

lisbette dice:
felicidades!! excelente travesia!!
Publicado

Marycris dice:
Muy bonito tu diario. Termina como una película de los años 50. Hermosa y original manera de celebrar un aniversario. Felicitaciones. Saludos.
Publicado

MariRomi dice:
hermoso! ya me dieron ganas de subir de nuevo!
Publicado

marieldc69 dice:
Por fin pude terminar de leer este diario de viajes. La verdad que todo fue increíble. Desde tu idea de pasar el aniversario allí, hasta la tenacidad de Xiomara que tuvo consigo la fortaleza necesaria para llegar, tu preocupación constante por su bienestar (lo que sin duda habla del amor puro que se prodigan)… y el relato increíble, las palabras escogidas, las frases que brindan magia… Tu relato, José, es magnífico.
Felicitaciones!!!
Un abrazo desde Argentina!

Publicado

cibeles dice:
Menuda forma de celebrar los 30 años! Muchas felicidades por las metas y sueños conseguidos. Estar ahí arriba y respirar esa satisfacción debe ser lo mejor del mundo. Las fotos son estupendas.
Un abrazo, y de nuevo... ¡¡FELICIDADES!!

Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Capítulos de este diario