Diarios de viaje > Vitória, América del Sur

Vitoria: un tesoro poco conocido...

Escribe: buvar
Gracias a una invitación del viajero Paco, llegamos a Vitoria la capital del estado de Espírito Santo, pasamos alli seis dias que nos permitieron aproximarnos a los miles de encantos que que estas tierras capixabas tienen para ofrecer.

 

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Anchieta y Guarapari: playas sin fin

Vitória, Brasil — sábado, 18 de abril de 2009

Efectivamente, asi son las playas brasileñas, prácticamente sin fin.
Nuestro siguiente destino es la costa. Salimos de Vitoria, en dirección al sur. Ahora podemos ver más de cerca la extensa línea de playas que observamos desdeel avión. Nuestro primer destino es Anchieta.
Esta bella localidad costera recuerda al sacerdote jesuita, José de Anchieta, que llegó a la zona en la época de la conquista por los portugueses.
Educado en Coimbra realizó una vasta labor misionera en Brasil, fue uno de los fundadores de la ciudad de Sao Paulo y en 1980 fue beatificado por el Papa Juan Pablo II.Discípulo de Ignacio de Loyolo tenía sólo 19 años cuando llegó a Brasil, con muchas ganas de aprender, y el idioma guaraní fue uno de sus primeros aprendizajes.
Anchieta queda a 73 kilómetros de Vitoria y todo el camino transcurre a orilla de playa. El museo y el Santuario de Anchieta quedan en la parte alta de la ciudad y es uno de los lugares más visitados de la región. Se trata de una construcción jesuita del siglo XVI. Ofrece una colección de objetos religiosos y personales del jesuita incluyendo una reliquia: un fragmento de su tibia.
Existe tambien allí un sitio arqueológico actualmente en estudio, (eso fue lo que más agradó a Alejandro).           
El padre Anchieta suparaba la distancia que lo separaba de Vitoria caminando en una ruta conocida como los pasos de Anchieta. Así durante el mes de junio miles de fieles se lanzan al camino para rehacer esta ruta.           
Bueno, además del aspecto religioso de este paseo hay también un aspecto prosaico para admirar: las hermosas playas de la zona, y una área de gastronomía inmersa en la ruta de la moqueca capixaba.           
Nuestra amiga Idalina, conocedora de la zona nos lleva a un restaurante donde repetimos este apetitoso plato y de postre comemos en las calle unos dulces de coco que estaban !! demasiado buenos!! y después hacemos un paseo por las cercanías.           
Vamos a conocer tres hermosas playas, pequeñas, íntimas y acogedoras, en las que uno se quedaría para siempre. Visitamos la casa que tiene allí Idalina, pero infelizmente el tiempo no da como para probar las aguas el atlántico. Así es que nos conformamos con tomarnos allí una fotografía.
La visita incluye una parada en un centro de artesanía donde podemos ver las famosas panelas de barro donde se prepara la moqueca capixaba. Siento la tentación de traer una, pero desisto al ver un nacimiento para mi colección de pesebres.
Seguimos hasta Guaraparí. El tiempk ha mejorado y miles de personas aprovechan los cálidos rayos de sol de esta tarde de jueves santo.Caminamos por una bella costanera rodeada de árboles y paseantes.
Paramos en un lugar donde venden poleras de la zona con el motivo que uno elija a sólo 3 dólares. Aprovechamos de comprar algunas de recuerdo.El paseo está lindo, pero la hora avanza y debemos regresar a Vitoria. La verdad conocer su litoral, ha sido una invitación para regresar.Nuestra última jornada nos llevará a conocer el Centro de Vitoria.

María Eugenia Vargas

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Últimos comentarios

waltina dice:
Maria Eugenia, eu, particularmente, gosto muito do aconchego de Anchieta. Abraços, Tina
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un viajero dice:
Comemos una moqueca capixaba en un restaurant rústico a la playa
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