Diarios de viaje > América del Sur
Nuevamente en el camino con la mochila al hombro
Escribe: Magui_arg
Cada vez que llegan las vacaciones, tengo en mente un nuevo recorrido. Generalmente elijo ir a sitios que quedaron pendientes, pasé de largo por falta de tiempo o porque el dinero no alcanzaría para cubrir todo, cuando estaba enfocada en un proyecto anterior.Esta vez quería ir al Salar de Uyuni en Bolivia; si después quedaba tiempo y dinero, seguiría adelante.
Viña del Mar. una ciudad placentera y blanca
Viña del Mar, Chile — sábado, 28 de febrero de 2009
Yendo por la autopista que bordea la costa, desde allí en adelante, ya nada es igual, se ingresa a una ciudad totalmente diferente. Se entra a una ciudad blanca, moderna, de espacios amplios, edificios de varios pisos que bordean la costa. En síntesis una estructura distinta, si bien se conservan ciertos edificios de antiguo esplendor dignos de ser admirados.
Algunos Castillos y Palacios que pueden ser visitados como el Castillo Wulff, El Palacio Vergara, El Palacio Rioja, El Palacio Carrasco, otros solo admirados desde el exterior El Castillo Brunet o Palacio de Carabineros (solo con autorización para ingresar), el Castillo Ross y el Palacio Presidencial pero se destacan perfectamente del resto y son monumentos históricos.
Me bajé del bus en el artístico y famoso reloj de flores y luego de algunas fotografías, subí las escaleras hasta la plazoleta que se encuentra detrás de él, la vista era magnífica. Regresé sobre mis pasos para visitar el Castillo Wulff, pues había varios que ya conocía de visitas anteriores, me saqué bonitas fotos, pero lo que más me agradó fue la placa colocada a la salida con palabras del poeta copiapino Salvador Reyes Figueroa, que me emocionaron.
Seguí por la costanera, porque la vista es imponente. El edificio del Hotel y Casino que se abre frente el mar siempre me agradó, con su curvatura amplia y el esplendor que guarda; ya había tenido oportunidad de verlo desde una de las terrazas del Castillo Brunet, en un viaje anterior y me gustaba su diseño.
Continué hacia el norte, mirando los coches de caballos (victoria) que ofrecían a los visitantes una agradable forma de conocer los principales lugares; y me decidí a bajar a la playa, donde había una interesante exposición de esculturas realizadas en arena, de formas divertidas, pero que evidentemente eran muy complicadas de hacer. La antigua pluma ubicada en la playa parecía fuera de contexto en medio de tantas cosas contemporáneas. Las playas estaban despobladas, había poca gente en el lugar, probablemente porque ya era final de la temporada, estaba nublado y corría viento fresco, sin embargo grupos de niños jugaban y corrían desafiando el tiempo inestable.
Me volví hacia la plaza que queda frente a la playa. El verde intenso del césped contrastaba con las flores de un furioso color naranja, me senté un rato a descansar y luego me dirigí por una calle caminando en sentido contrario al mar, hasta que desemboque en una avenida, hasta llegar a la iglesia que era hermosa, seguí caminando algunas cuadras más y llegué hasta una exposición y feria de artesanías donde había trabajos que llamaron mi atención.
Allí mismo almorcé, pues había varios lugares que ofrecían comidas rápidas y sabrosas y me levanté para seguir mi camino, debía ir ya en dirección a la Quinta Vergara, pues a las 18 horas se abrían las puertas para ingresar al estadio y quería conseguir buena ubicación.
Cuando llegué al Paseo que se abre hacia la Quinta y a medida que me iba acercando, pude observar que toda la gente iba en esa dirección, había mucho bullicio y los vendedores de recuerdos ofrecían su mercadería a viva voz.Alcance a llegar hasta 200 metros antes de las puertas, allí comenzaban las filas para acceder al estadio. Guardé la cámara en mi bolso y me coloqué al final. Un rato después ya había miles de personas más y yo había empezado a conversar con tres argentinas que habían venido al festival, y me invitaron a estar con ellas, al saber que yo estaba sola.
Se abrieron las puertas, ingresamos, primero despacio, luego un poco más rápido tratando de ganar espacio y empezamos a subir. Nos ubicamos frente al escenario pero a una distancia que supuse que los artistas se verían del tamaño de mi dedo índice. Pero allí estaba, el anfiteatro se fue colmando, hasta que no cabía un alfiler. La gente había comprado vinchas, manos de goma espuma con el nombre de los principales artistas, agua mineral y todos llevaban abrigos, pues más tarde haría mucho frío. Muchos metros más abajo, en la platea, los artistas invitados, autoridades, lucían trajes de gala. Una pantalla gigante mostraba los detalles de quienes estaban en ese sector, hasta que comenzó todo.
El espectáculo fue fantástico, me olvidé de mi madurez, y canté, bailé, batí palmas, grité y pedí por la antorcha y por la gaviota que son los premios que se conceden a los artistas destacados, imitando a quienes estaban ya acostumbrados a ese majestuoso e imponente espectáculo.
Cuando salí, me despedí de mis compatriotas y empecé a andar en medio de la gente que salía, preguntándome como haría para regresar a Valparaíso a esa hora de la noche, pues no sabía donde había paradas de transporte que me llevaran de regreso; pero asumí que debía haber muchas personas que venían desde Valpo, así que en medio de la marea humana, fui con rumbo a lo que me servía de orientación, el conocido reloj de flores. Pregunté a la gente que caminaba a mi lado y me indicaron el lugar donde esperar el transporte. Pasó más de una hora hasta que logré subir, pues eran cientos de personas esperando por lo mismo.
Cuando llegué al hotel ya casi estaba amaneciendo.
Tips:
Realizar una visita a los distintos Castillos o Palacios. Hay varios que pueden ser visitados y son de una riqueza arquitectónica extraordinaria. Averiguar horarios y días
Tiene que ver con: Imperdibles
En Viña del Mar, Chile
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