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Viña del Mar - Baja Temporada

Escribe: Huevo72
Sol, arena y mar no es lo que mejor define mi idea de unas vacaciones o de un día de descanso. A pesar que desde pequeño vivir a pocos minutos en locomoción del litoral central chileno nunca me motivaron las playas saturadas de cuerpos bronceados, vendedores ambulantes y juegos de paleta...

 

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Capítulo 1
 

Viña del Mar - Baja temporada

Viña del Mar, Chile — domingo, 2 de noviembre de 2008

Sol, arena y mar no es lo que mejor define mi idea de unas vacaciones o de un día de descanso. A pesar que desde pequeño viví a pocos minutos en locomoción del litoral central chileno nunca me motivaron las playas saturadas de cuerpos bronceados, vendedores ambulantes y juegos de paleta. De alguna forma Viña del Mar, el principal balneario en Chile se transformó en un lugar sin mucho atractivo para mi en especial en verano cuando sus calles se vuelven intransitables y los precios alcanzan literalmente el cielo.
En el contexto anterior me llama la atención ver como he ido redescubriendo y reencantándome con la ciudad. De un tiempo a esta parte la he ido encontrando más bella (amén de que la actual administración de la urbe ha hecho mucho por embellecerla), pero también más cercana, más tranquila, no solo orientada a quien guste de los baños de sol y del glamour nocturno, sino también a quienes tan solo quieren detener el tiempo por un minuto y dejarse arrullar por el oleaje proximo.
Primavera es una ocasión ideal para recorrer la ciudad y en especial sus playas, el frio invernal se bate en retirada y el verano aún no ha llegado con sus hordas de turistas dispuestos a batirse a duelo por su metro cuadrado de arena. En esta estación Viña del Mar se vuelve un lugar ideal para el paseo en familia, las caminatas de enamorados o la simple contemplación solitaria.
Recorrer la costanera de la ciudad puede y debe tomar un día entero. El lugar ideal para comenzar el recorrido es el clásico Reloj de Flores, suerte de emblema de la ciudad ubicado frente a la Playa Caleta Abarca en el extremo sur de la ciudad. es extremadamente fácil llegar hasta él pues se encuentra a una corta distancia del centro de la urbe y toda la locomoción colectiva que va a la contigua ciudad de Valparaíso pasa por allí, el costo del pasaje es de 1/2 dolar.
No es raro al visitarlo, en especial a primeras horas de la mañana, encontrar buses llenos de turistas en especial adultos mayores fotografiándose junto al Reloj. Es cierto que este es el punto de partida de todo city tour viñamarino, también es cierto que en Chile abundan los paquetes turísticos para personas de la tercera edad (algo que aplaudo a rabiar porque ya sé como terminaré mis días), pero el ver a estos hombres y mujeres maduros en este lugar no me parece casualidad, es que esta es la zona del antiguo esplendor viñamarino, del lugar de paseo tradicional de antaño, no en vano en los alrededores se encuentra una serie de casonas y palacetes de la aristocracia viñamarina de mediados del siglo pasado, toda la zona es una casi una rememoranza de la belle epoque, antes de la llegada de los mall y de que las playas del sectr norte se llenaran de torres de varios pisos construidas en serie junto al borde mar.
A pocos metros del reloj de flores se inicia la Avenida Marina, una corta pero imperdible calle junto al mar, la que al caminar por sus veredas nos permite combinar el aroma a mar, el susurro de oleaje junto a la contemplación de antiguas y modernas construcciones que de por si definen a la ciudad.
Sobre lo anterior creo que no existe experiencia más grata y vivificante que caminar junto al mar temprano en las mañanas, sentir la bruma en la cara (particularmente en Viña que sin importar la estación usualmente amanece nublado), ese aroma tan característico de la costa, el suave arruyo del oleaje y ese extrañamente exquisito sabor a sal en los labios.
En el centro mismo de la Avenida Marina se encuentra otro de los emblemas viñamarinos, el Castillo Wulff, una antigua fortificación usada en los tiempos de la colonia para montar baterias costeras que brindaran una primera defensa a la próxima bahía de Valparaiso, convertido posteriormente en Museo Navak por la armada chilena y actualmente bajo administración de una universidad privada que dedica el lugar al fomento del turismo (era que no).
Este pequeño castillo no es muy extenso en si, hay que considerar que esta emplazado sobre un pequeño peñón costero, pero lo más ineteresante es su estratégica ubicación, antaño usada para disparar cañones actualmente ideal para disparar fotografias.
En su patio hay un diminuto mirador, suerte de torre de vigía, que desde su altura entrega una vista maravillosa de la ciudad. Al mirar hacia al sur se observa el modernísimo Hotel Sheraton Miramar a no más de doscientos metros del lugar y detrás de este aparece la imponente bahía de Valparaíso, girando hacia el cerro se encuentra en hermoso palacete de corte morisco del Club Arabe, al observarlo pareciera estar en algún lugar de la costa adriatica. Al mirar a la vereda de enfrente se ve una tupida y hermosa arboleda que cubre la pared de un escarpado cerro y en lo alto de este se observan los ventanales y miradores del Palacio Cerro Castillo, residencia de descanso de la presidencia de la República en Viña del Mar.
Dirigiendo la vista (y la camara fotográfica) al norte se encuentra el Hotel Restaurant Cap Ducal, construido a prinicipios del siglo pasado y que asemeja un barco encallado en los roquerios. Este lugar se precia de ser uno de los mejores restaurantes de mariscos y pescados del pais, y definitivamente nadie puede visitar Chile o su zona central sin probar sus mariscos. Ahora hay que reconocer que sus precios son un tanto privativos asi que para el común de los mortales existen otras opciones donde probar los exquisitos frutos del mar.
A las espaldas del Cap Ducal se contempla la desembocadura del estero Marga Marga, curso de agua que cruza la ciudad de este a oeste atravesado por una decena de puentes vehiculares y peatonales. Hay que decir que si bien para los turistas puede resultar un paisaje encantador (una suerte de canal veneciano con terminaciones sudamericanas) en especial al atardecer, para quienes conocemos Viña desde hace tiempo no podemos olvidar que este fue la cloaca máxima de la ciudad casi desde su fundación, aún que hay que reconocer que los trabajos de saneamiento han cambiado drasticamente la imagen del estero, una mención destacada para los ingenieros civiles de la Municipaidad.
Contiguo a la desembocadura del Marga Marga se levanta el imponente Hotel y Casino de Viña del Mar, y al dirigir la vista al oeste se disitingue en primer plano al abandonado Muelle Vergara (Viña es una ciudad costera sin mbarcaderos) y tras el las extensas playas del sector norte, luego el balneario de Reñaca y en el horizonte las arenas del campo dunar de ConCón (siempre se agradece contar con un buen teleobjetivo).
Desde el Castillo Wulff al Casino de Viña del Mar hay solo unos minutos de caminata, si se esta dispuesto a mojarse los pies se puede alcanzar cruzando la playa donde desemboca el Marga Marga (el punto de unión entre el estero y el mar no tiene más de dos metros de ancho y algunos centimetros de profundidad), o sino se puede optar por caminar unos metros más hasta alcanzar el puente Casino.
Frente al Castillo es posible contratar uno de los mejores paseos de la Ciudad Jardín, se trata de las "Victorias", antiguos carruajes tirados por un caballo que toman su nombre de su ornamentación y estética a la usanza victoriana. Por poco unos U$ 25 el conductor del caruaje inicia un extenso y relajado recorrido por el sector poniente de la ciudad. La ocasión es ideal para la toma de fotografias, la contemplación relajada y obviamente para aprender de cda sitio que vale la pena conocer en la ciudad porque los cocheros son sin lugar a dudas una fuente inagotable de conocimientos en cuanto a "picadas" (lugares donde comer sabroso y barato), miradores imperdibles y mitos urbanos.
El paseo se inicia por la Avda. Perú, hermoso paseo costero en donde se alterna la vista de las olas rompiendo en los roquerios con las arboledas del jardín contigo al Casino. Más allá se empalma con la Avda. San Martin, una amplia costanera lena de playas, plazas y altos edifcios modernos.
Al final de San Martin se dobla a la derecha hasta empalmar con Avda. Libertad, la calle más transitada de la ciudad, en donde se es bienvenido por la moderna edificación del Mall Marina Arauco, suerte de templo del consumismo viñamarino (cuestión de la que no reniego por cierto) para de allí dirigirse al sur pasando por hermosas edificios tradicionales como la gótica Iglesia de Las Carmelitas o el Palacete de la Biblioteca Municipal.
Si el paseo victoriano despertó el apetito las cercanías del Casino, lugar donde termino el trayecto, es el lugar ideal para encontrar donde saciarlo. El sector es abundante en restaurantes de todo tipo, fast food, comida étnica, una que otra picada, alta cocina intenacional y cocina de autor. Personalmente mi mejor opción son lo sandwiches caseros hechos en el Sibaritico, un pequeñísimo local ubicado en calle 5 Norte casi esquina San Martin en donde usualmente hay que hacer fila para comprar. Lo ideal es pedir el alimento para llevar y comerlo sentado en una banca o en el pasto en los Jardines del Casino mientras se lee un libro, se juega con los chicos o simplemente se deja la mente en blanco.
Las cercanias del mediodía y las primeras horas de la tarde pueden dedicarse al vitrineo en las calles del sector poniente en donde abundan tiendas de moda, exclusivos locales de artesanía étnica, pintorescos restaurantes y cafes. Ahora como recomendación no se quedén con lo que se ve en las calles principales sino que vale la pena dedicarse a pasear por las secundarias en donde uno encuentra interesantes sorpresas. Vale hacer mención que el sector es extremadamente tranquilo y seguro, en especial en la época en la que hay pocos turistas.
Luego de algún almuerzo frugral y a pocas cuadras del casino es fácil tomar alguna locomoción que vaya hasta el balneario de las Salinas, en el extremo norte de la ciudad, casi al lado de Reñaca que a pesar de pertenecer a Viña del Mar es un mundo a parte, demasiado top para mi gusto.
Una vez en las salinas y avanzando hacia al sur por su extensísima playa se encuentra con uno de los paseos más hermosos de la ciudad, las playas son espaciosas, de arena fina sin roquerios, permiten caminar o trotar extensamente por ellas, especialmente hermoso es hacerlo cerca del atardecer cuando el sol ya no es molesto, es a esta hora que en Primavera el sector se llena de familias y parejas sentadas en la arena o caminando junto a las olas. A la izquierda la ciudad se ve lejana, casi ausente, silenciada por el rugido de las olas.
Lo que se vive en este sector es tan diferente a la clásica postal playera, es casi una oda a la tranquilidad. En mi caso me dediqué única y exclusivamente a caminar por la arena de la mano de mi mujer mientras observaba a mi hijo arrancar de las olas que le mojaban los pies (demás estña decir que termino con sus pantalones completamente mojados). Si la luz es favorable, especiamente avanzada la tarde pero sin anochecer aún, el mar y la arena toman unos colores increibles, en una paleta de gamas inacabables.
No se honestamente cuanto tiempo estuve absorto en este caminar sin dirección, pero el que haya sido fue la mejor terapia para el estres y el agotamiento.
Dejando las apreciaciones personales y volviendo al paseo, por toda la costanera contigua a la playa abundan las plazoletas de juegos, miradores y puestos de venta de golosinas, los que se hacen bastante necesarios porque en todas las playas viñamarinas está estrictamente prohibido hacer picnic.
Dos elemento que descartan en este bordemar son el museo de los cañones, una muestra de antigua piezas de artillería naval montados junto al mar que son la delicia y entretención de los más pequeños; y el monumento al Capitan Larraguibel, jinete chileno que impusiera el record mundial de salto alto a caballo, el que no ha podido ser batido hace más de cincuenta años (aunque el monumento debería ser para Huaso, el caballo que hizo la hazaña).
Mención aparte merecen los modernos edificios construidos junto a la costa, en un estilo muy Miami y a pesar de parece ser construidos en serie (uno se levanta al lado del otro), algunos de ellos poseen particularidades llamativas, como el conjunto Puerto Pacífico que cuenta con una pequeña laguna interior u otros con palmeras en sus pisos medios.
Hacia el final de la recta de las Salinas el sanatorio maritimo marca el inicio la playa Acapulco, poco más allá se encuentra el abandonado Muelle Vergara junto al que se levanta una amplia feria de artesanía, eso si más de corte hippie que folklórico, también hacia el atardecer es facil encontrar toda suerte de formas de arte callejero, payasos, malabaristas, acróbatas, mimos, aunque lo más interesante que encontré fue muchachos que hacen esculturas en la arena, un arte verdaderamente impresionante.
Las plazas el sector y sus playas se llenan de muchachos con guitarras, cheer leaders practicando sus acrobacias, tarotistas y guias espirituales, vendedores de la última novedad traida de oriente y un sin fin de actividades.
Una vez finalizado el paseo por el borde mar el sector de Avenida Perú ofrece una amplia oferta gastrónomica, asi como de tiendas de moda. Luego de que oscurece la zona se llena de vida nocturna debido a la gran cantidad de pubs y discos, asi como la proximidad con el Casino de la ciudad, en donde si la suerte es favorable es el lugar ideal para terminar un paseo por la ciudad, pero esa es ya otra historia.
En resumen la costanera viñamarina durante el verano ofrece a quienes gustan del bronceado kilometros de arena en la cual tenderse, pero en el resto del año estos mismo kilometros de arena se transforman en el lugar perfecto para sencillamente caminar y caminar.
Bon voyage viajeros

Tips:

A pesar de ser un balneario, Viña no cuenta con embarcadero, por lo que para quienes quieren observarla desde el mar es necesario contratar botes en las contiguas ciudades de Valparaiso o Con Con.

En Viña del Mar, Chile

Es mejor visitar en sector costero en locomoción colectiva, no es cara, por medio dolar se puede ir de un lado al otro de la ciudad. Intentar estacionar un automovil en la costanera puede arruinar cualquier paseo por lo dificil de encontrar parking y por lo alto del costo.

En Viña del Mar, Chile

Opiniones:

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Sibaritico

Comida: Comida Rápida en Viña del Mar, Chile

Sindicado como los mejores completos de la ciudad (sandwich similar al hot dog americano que agrega tomate picado y palta o aguacate molido). También preparan unos exquisitos sandwich en todas la variedades de pan y combinación de ingredientes posibles. Si se considera la relación calidad/cantidad/precio sus costos son bastantes eonómicos. Un completo y una bebida cuestan menos de U$ 2. Ojo que el local es bastante pequeño, lo ideal es pedir la comida para llevar y disfrutarla en las plazas cercanas.

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Margarita

Comida: Cocina Internacional en Viña del Mar, Chile

Interesante restaurant de comida mexicana con variados ambientes y una estupenda terraza. Ideal para comer en familia o grupo de amigos. Cuatro tragos y una buena cantidad de fajitas con abundante carne se pueden pedir por U$ 30.- o $ 20.000 pesos chilenos, relativamente económico para el sector.


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Últimos comentarios

Lolo_viajero dice:
Muy buen diario hermano !!! Me gusta con la pasion y detalles que escribis. Me gustaria poder expresarme de la misma manera.... y lograr de los viajes esas sensaciones. Saludos
PD: en Abril estoy por Santiago, Vina y Valpo.

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miguelgdl dice:
simplemnte me encanto tu diario ,felicidades por esa buena expresion que transmites sobre el destino,saludos y buen dia
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RomiCordobesa dice:
precioso! mañana viajo para alla y la verdad q me sirvio mucho..gracias...saludos desde argentina

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