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Recordando a mi Esposa

Escribe: Rubendario14
Vamos regresando de San Agustin y definimos que cuando terminara nuestra vida laboral, fijariamos nuestra residencia en Cartagena de Indias, la ciudad que mas amamos, despues de nuestra bella Ibague y alli esperabamos pasar juntos los ultimos años de nuestras vidas, frente al Mar Caribe, un lugar paradisiaco de nuestra Colombia. Ibamos a tener una casa grande frente a la playa, donde siempre serian bienvenidos nuestros hijos y seguramente los nietos....

 

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El Desierto de la Tatacoa

Villavieja, Colombia — sábado, 5 de diciembre de 2009

Son las seis de la mañana y ya estamos levantados, asomados por la ventana de una cabaña, observando hacia la zona de camping y quedamos sorprendidos: efectivamente nuestra carpa sigue en pie, serena y tranquila después de la tempestad de anoche.

Anoche, tal como lo vaticinaron, nuestros amigos del hotel, la lluvia fue demasiado fuerte, truenos y rayos y lluvia y mas lluvia y vientos huracanados, hasta tal punto que nos quedamos sin fluido eléctrico y fue cuando llego hasta nuestra carpa, el administrador del hotel y nos sugirió trasladarnos sin costo adicional, a una cabaña, porque sentía temor que nos pasara algo y además éramos los únicos en la zona de camping.
Fue un gesto muy amable de su parte y siempre lo tengo en mis recuerdos. Por eso amanecimos en esta cabaña, observando nuestra carpa y pensando que efectivamente después de la tormenta llega la calma.

 En fin, mi esposa y yo pasamos una noche deliciosa y eso es lo que finalmente cuenta.Ya esta nuestra carpa desarmada, ya desayunamos en el hotel, que es excelente, nos despedimos de esta gente tan amable y la lancha que nos trajo ayer, esta esperándonos para llevarnos de vuelta al embarcadero y seguir nuestro viaje hacia el Desierto de la Tatacoa.

El camino hacia Neiva, nos lleva a través de pintorescos pueblos como Saldaña, Castilla, Natagaima, Aipe, que parecen estar suspendidos en el tiempo, finalmente llegamos a Neiva, donde nos desviamos en busca de Fortalecillas, donde es obligatoria una parada para probar los ricos bizcochos de cuajada y achira.
 De Fortalecillas seguimos 30 kilómetros, hasta que llegamos a Villavieja, un típico pueblo blanco del departamento del Huila, ubicado a 37 kilómetros de Neiva  y que es la puerta de entrada al desierto y donde además se observan lindas casas de arquitectura colonial del siglo XVI.
Nos enrumbamos por una carretera destapada y polvorienta hacia el desierto, en compañía de Javier, un estudiante de secundaria que en sus días libres, trabaja como guía para costear sus estudios, de antemano para el, mis sentimientos de gratitud y admiración.
El recorrido que realizamos por el desierto, tuvo cuatro estaciones, siempre bajo un sol inclemente, que se encarga de recordarnos que este es un viaje de aventura y calor:

 La Zona del Cuzco: la erosión ha formado preciosas esculturas de mil formas, de color rojizo, que nos hacen sentir como si estuviéramos caminando en otro planeta.Hay un observatorio astronómico, desde donde se puede observar en toda su magnitud el espacio sideral, es el lugar preferido por aficionados y profesionales de la astronomía, para observar los diferentes fenómenos y la belleza cósmica. Aquí llega gente de todo el país, por ejemplo, para observar los eclipses.

 La Zona de La Venta: El cementerio paleontológico del Valle de las Tristezas, como también fue llamado este hermoso valle, por el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada. Aquí se han encontrado la mayoría de fósiles de animales que existieron hace millones de años. El color de la tierra empieza a cambiar y se hace más gris, es sencillamente majestuoso el escenario. Aquí habitan varias familias que cuidan chivos y cabras. Nosotros degustamos una carne de chivo asada a la brasa muy deliciosa.

 La Zona de los Hoyos: Se observan cactus de hasta diez metros de altura, el color de la tierra es mas obscuro, un lugar  muy solitario y esplendoroso,  llamado también el Valle de las Fantasias.Hasta aquí llegan grupos de creyentes en las noches que aseguran poder comunicarse directamente con el mas allá. 

La Zona del Cardón: Se observa un gran numero de cactus y una temperatura superior a los 38 grados. Es un lugar mágico. Mi esposa esta encantada pero rendida ante el calor que a mi me gusta.

 Sobre las tres de la tarde, estamos llegando a Neiva y rápidamente buscamos un buen restaurante, nos habían recomendado "La casa del folclor", es un sitio decorado típicamente y la verdad nos han servido un delicioso almuerzo con capaz, un pescado de rio, muy fresco y típico de la región. Es sencillamente espectacular la preparación de este plato en este restaurante.
 Luego buscamos el Hotel Plaza, muy tradicional y ubicado en una esquina del Parque Santander, corazón de Neiva. Muy buena la recepción y nos brindan una deliciosa limonada bien fría que tanto la necesitamos. Vamos a la habitación, después, un rato a la piscina y salimos a recorrer el centro de Neiva, sus vías peatonales, la Catedral de la Inmaculada Concepcion, de  arquitectura colonial, luego vamos al  templo blanco colonial ubicado en otra esquina del  parque principal, una cerveza  bien fría en uno de los tantos sitios al aire libre, que se encuentran ubicados sobre la carrera quinta y ya estamos de vuelta al hotel, esperando un viejo amigo que vive en Neiva y que va a pasar a saludarnos. 

Mi amigo Didier, nos ha invitado a un restaurante precioso, llamado Gran Vinos, ubicado en un terraplén a la orilla del Rio Magdalena, desde donde se observa en toda su majestuosidad el rio mas grande de nuestra patria. Es un paisaje mágico y tranquilo.

 Hablamos de muchas cosas, degustamos una excelente brocheta, compartimos unas deliciosas copas de vino y nos sorprendió  la media noche escuchando música de cuerda Colombiana. Que recuerdos tan lindos. Mi esposa estaba radiante y llena de felicidad.

 Nos vamos al hotel porque mañana vamos a recorrer Neiva y por la tarde viajaremos a los Termales de Rivera. Estoy feliz, porque estoy compartiendo con la mujer más maravillosa del mundo. Hasta más tarde. . . . .    

Tips:

Recuerden llevar una buena provisio de agua fria al desierto, las temperaturas alcanzan los 40 grados centigrados.

En Villavieja, Colombia

No olvidar la gorra y gafas de sol

En Villavieja, Colombia


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Últimos comentarios

dorisgonza dice:
Hermoso recorrido por sitios sin duda increibles.
Sigo leyendo tu diario.

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