Diarios de viaje > Villarrica, América del Sur
Travesia de los volcanes
Escribe: somoza
Con mi fiel compañero de viajes Checho, organizamos una nueva travesía… Esta vez sin bicicleta, ni moto, sino en auto… La primera vez que haríamos un viaje de este tipo juntos...
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Villarrica, Chile — lunes, 1 de octubre de 2007
El destino era Chile, pasando por Santiago ya que ahí se pueden comprar cosas que acá nunca llegan debido a que son colonia de USA, están en el ALCA y tienen el negocio mas abierto y los precios mucho mejores para importar marcas buenas como "lowe alpine". Luego de esa parada técnica debíamos seguir hacia Pucon, donde ascenderíamos al volcan Villarica. Luego volver a Argentina por Paso Tromen y ascender el Lanin, pasar por Junin de los Andes y concluir ahí el trayecto.
El timbre sonó y baje con la mochila lista, teníamos mucho equipo y casi no entrabamos en el auto. Teníamos que pasar a buscar a un tercer compañero que había subido con nosotros tiempo antes al Lanín y con quien habíamos organizado en parte este viaje.
El viaje se hizo muy corto y en menos horas de las calculadas ya estábamos en la frontera de Chile, teníamos una carrera contra reloj porque el local de Chile que vendía algunas cosas que necesitábamos iba a cerrar y luego venia un fin de semana. Hicimos a tiempo y llegamos bien a destino, nos maravillamos de la cantidad y la calidad de equipo de montaña que tenían. Así como también me maraville con los autos modernos, las señalizaciones en las autopistas y el respeto por el tráfico que tenían. Me pareció una ciudad maravillosa y muy contaminada al mismo tiempo, con un índice de pobreza bastante elevado, hasta el punto de ver salir a un pobre linyera de adentro de un contenedor de basura.
Luego de ahí fuimos a Viña del Mar, solo por ocio y por conocerla... Surgió la idea en el momento, fue algo improvisado y fuimos a pasar la noche allí, en una casa de familia con gente muy simpática.
Al día siguiente recorrimos un poco y fuimos a tomar unos mates a la playa, era la primera vez que veía el Océano Pacifico. La ciudad con palmeras parecía una copia de Miami muy bien hecha, de verdad que era una bellísima ciudad. Preparamos todo para la partida y nos fuimos rumbo al sur por una interminable autopista que si mal no recuerdo se llamaba Panamericana.
Llegada la noche estábamos en un pueblo llamado "villarica" como el volcán. La primera sensación que me dio era como un pueblito texano, las casas de madera obscura, bajitas de 2 pisos, y con una galería donde en las películas siempre vimos un texano mecerse en una silla con una escopeta. Ahí solamente paramos en una estación de servicio y seguimos al parque nacional donde esta el Volcán. Eran cerca de las 12:00, nadie controlaba la entrada y fuimos hasta el fondo donde había unas cavernas según unos carteles, pero nunca las encontramos. Teníamos 2 carpas, pero estábamos tan cansados que solamente abrimos 1 y deje que ellos 2 duerman ahí y yo afuera al aire libre, viendo como la cumbre nevada del volcán se convertía roja por las explosiones de lava.
Al día siguiente nos preparamos y partimos hacia el Volcán, la cumbre estaba tapada por una nube que parecía haberse quedado pegada y tomado la forma cónica. A mitad de camino unas nubes bajaron y nos dejaron sin visibilidad, el frio invadió la zona y esperamos un rato hasta que nos dimos cuenta que el Villarrica no quería que lo subiéramos ese día, respetando su decisión bajamos nuevamente a la zona de acampe y pasamos una nueva noche.
La noche volvió a ser fantástica, muy fría pero super despejada y otra vez tuve el show del volcán incandescente... Quede fascinado viendo como el pico cambiaba de colores de tonos rojizos, hasta que el sueño se me adueño.
La mañana estaba perfectamente despejada, era un día sin igual... Nos dimos cuenta que estábamos muy lejos del camino oficial, el cual estaba por debajo de los cables de los teleféricos. Así que arme un camino seguro a simple vista y fuimos por nuestra propia senda. En un momento aparecieron unas grietas y planchones de hielo producto de derretimientos y ablandamiento de la nieve por la época, lo que hizo que Checho dude del sendero y por su seguridad decidió bajar nuevamente. Seguimos solo 2 hacia la cumbre hasta que en un momento había una inclinación de unos 60º e íbamos moviéndonos sobre islotes de lava dura que sobresalían en la nieve, para evitar pisar la nieve. Uno de esos cruces de islotes casi tiene resultados fatales, debido a que iba adelante pateando y marcando la huella y armar escalones, pero un error de cálculo o resbalón implicaría una caída libre de 300 o 400 metros sobre un tobogán de hielo, que terminaba en unas rocas agudísimas. En una de las patadas al hielo, mi pie resbalo a causa de lo duro que estaba y perdi el quilibrio, pudiendo sujetarme justo con la piqueta. Fue la 2da vez en mi vida que estuve muy cerca de morir (otra opción mas que esa no había al caer). Así fue que al salir de ese obstáculo nos dimos cuenta que subestimábamos la baja dificultad del cerro y nos pusimos los grampones; atravesamos toda una canaleta de nieve hacia un lugar donde aparecía el camino oficial a la cumbre. A partir de ahí quedaba aun un largo trecho, pero la nieve estaba muy pisada y las huellas marcadas, lo que hizo todo mas rápido.
La cumbre era sorprendente! Un círculo casi perfecto, con un diámetro de una cancha de futbol 5. En el fondo se podía ver la magma, pero el humo era tan repugnante que casi me provocaba vómitos e irritaba los ojos, por lo que no podía acercarme más al borde. Hacia un frio muy intenso y el viento soplaba fuerte a tal punto que había unas estalactitas que crecían de costado. Luego de unos minutos comenzamos el descenso y nos encontramos con la sorpresa de que había pistas de culopatin armadas por los guias, con el piolet a modo de remo y un nylon abajo, nos arrojamos por unos -túneles- profundos a una velocidad asombrosa. Lo que habíamos tardado en subir 2 horas, lo ajamos en 10 minutos.
El ultimo trayecto lo tuvimos que hacer caminando y abajo nos esperaba Checho con el auto en marcha, salimos de inmediato, sin siquiera poder elongar un poco, a la conquista del próximo volcán, el Lanín.
En el camino pasamos por Pucon, una ciudad realmente hermosa pero muy turística a diferencia de Villarica.
Al llegar al paso Tromen, la barrera estaba cerrada y la casilla de carabineros vacía. Golpeamos palmas y nadie salía, ninguna luz prendida... estaba como abandonada. Tampoco había un cartel indicando nada, no entendíamos que pasaba y levantamos la barrera para que pase el auto. Al llegar a gendarmería, nos interrogaron de cómo habíamos entrado, nos -dieron vuelta- el auto y las mochilas buscando algo que nunca encontraron. Luego sonó el teléfono, eran los carabineros muy enojados pidiéndoles a los gendarmes que nos manden de vuelta. Es ahí donde pasamos a un plano de expectantes entre una guerra de poder entre 2 orgullos nacionalistas. Los gendarmes hicieron los trámites de salida del país por nosotros, y los carabineros se quedaron muy enojados. Nos recomendaron no volver por un tiempo largo al país.
A pocos kilómetros del paso, acampamos en la base del Lanin y esperamos al día siguiente para el ascenso. Me desperté, tome unos mates y estire la espalda, mire y vi el volcán y decidí que no iba a subirlo, seria mi 3er intento y algo me saco las ganas. Les comunique esto a mis compañeros, les preste algo de mi equipo y fueron. Ese día me lo tome para ir a un cerrito mirador de donde se veía perfectamente el bosque de araucarias único en el mundo y los lagos de alrededor. Volví tarde y mis 2 compañeros estaban en la carpa, no entendía nada y me comentaron que había tanto viento que no podían mantener el equilibrio en la espina del pescado (un filo de lava que sobresale de la nieve) así que decidieron volverse. Al día siguiente fuimos para Junín de los Andes a visitar a Marita y Aldo, los dueños de una hostería a quienes les tengo muchísimo afecto y a quienes nunca dejo de pasar a saludar.
Así concluye el primer viaje "normal" con Checho, pero seguimos planificando algo, como siempre.
Tips:
No cruzar fronteras sin permiso, jeje!
En Villarrica, Chile
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Publicado el 2/dic/2008, 22.37 |
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Últimos comentarios
maratial dice:
Muy entretenido y con esas pizca de aventura que hace de un viaje algo muy particular. Saludos!
Publicado el 4/dic/2008, 14.44
somoza dice:
Gracias por tu comentario! ![]()
Publicado el 25/ago/2009, 21.12
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