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Mochileros en San Juan y La Rioja

Escribe: florcazaban
Este diario cuenta las aventuras del primer viaje de Flor y Wal como mochileros. Los destinos? San Juan y La Rioja, región de Cuyo, Argentina. Con recomendaciones prácticas y precios actualizados (viajamos el 26-12-08 y volvimos hace 3 dias!) para quienes planeen viajar con carpa y mochila al hombro... y no mueran en el intento. Que lo disfruten!

 

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Segunda parada: Villa Unión, La Rioja y Sanagasta.

Villa Unión, Argentina — jueves, 15 de enero de 2009

Desde la entrada del parque nacional Talampaya, el turista tiene la opción de tomar un transporte público, hacia la ciudad de La Rioja capital (a 230 kms), o hacia el lado contrario, hasta Villa Unión (a 58 kms del parque). En ambos casos los micros son de la empresa Autotransportes Facundo (a La Rioja, $7 pesos cada uno.

A Villa Unión $5 pesos cada uno).Habíamos leído un artículo en el diario acerca de un punto en La Rioja llamado Corona del Inca: un cráter a más de 5.000 mts de altura, con una laguna que se llenaba solo en verano producto del agua del deshielo. Maravillados por las fotos, ansiabamos poder visitar este lugar. Sólo dos agencias tienen autorización para llevar viajeros hasta allí: Runacay (de Villa Unión) y Posta del Inca (de La Rioja Capital).

Decidimos encarar para Villa Unión, por la sencilla razón que desde allí había menos distancia hasta el Crater, lo que nos hacía suponer que el paquete sería más económico. Estaríamos equivocados, pero no ibamos a enterarnos hasta después de 2 horas de viaje...Una vez en la terminal de omnibus de Villa Unión, nos dirijimos a la oficina de turismo, ubicada en la plaza principal del pueblo.

Por el camino, algunas casas de adobe y una linda vista de las montañas. La empleada que nos atendió nos indicó que podíamos optar por 2 campings: el del A.C.A. (no supo informarnos las tarifas, solo que estaba pasando la terminal -aunque nosotros nunca lo vimos-) y otro a dos cuadras de la oficina, que en realidad era una zona de acampe libre sin baños ni proveeduría.

Le agradecimos, nos llevamos el mapa y buscamos la agencia Runacay (en realidad, a pasos de la oficina de turismo). Nos recibió una mujer (no era argentina, tenía un acento áspero que evidenciaba que estaba aprendiendo el español) y nos contó muy infladamente que la visita era una "aventura extrema", que se partía a la madrugada, bla bla bla. El costo? De 750 pesos a 1000 pesos por persona y no podía asegurar el día de partida hasta no conseguir grupo. Impensable que pudiera salir tanto, humildes mochileros ni remotamente en condiciones de pagar esos valores.

Con la frente un poco gacha y desilusionados, nos sentamos un rato en la plaza a pensar cual sería el próximo lugar a conocer (no ibamos a pasar noche allí, no estabamos convencidos de los campings). Como se acercaba el 31 de Diciembre, pensamos que lo mejor era viajar a una ciudad un poco más grande, para poder festejar el Año Nuevo... nos cargamos las mochilas rumbo a la terminal, nos ibamos a La Rioja capital!

A las 19 hs partía un micro de la empresa Autotransportes Facundo que nos dejaría en destino. Pagamos $27 pesos cada uno (solo ida). Lo que debía haber sido un viaje de 4 horas se convirtió en uno de 6 horas porque el micro pinchó una goma en la oscuridad de la noche. Pasamos por Pagancillo, La Torre y Patquía. Llegamos a la terminal a la 1 de la madrugada. Un señor detrás de un mostrador de informes nos dió un mapa y nos contó que el único camping de La Rioja estaba a 7 kms del centro (y que no creía que nos recibieran por la hora). Nos recomendó contactarnos con algunos hoteles para averiguar tarifas.

Llamamos a 4 o 5: todos pedían $120 pesos la noche (por la habitación). Le pudimos negociar a uno por $100 pesos la noche (carísimo de todas formas, y eso que era 1 estrella): el Imperial, en Moreno al 300. Estabamos cansados, acalorados y nos sentíamos sucios. Pagamos $10 pesos un remis que nos dejó en la puerta del hotel. Nos dieron la habitación, nos bañamos y nos acostamos sobre un colchón por primera vez desde el inicio de las vacaciones...

A la mañana siguiente, después de desayunar café con leche con tortitas, salimos para el centro en busca de la oficina de turismo. Nos atendieron muy bien, nos dieron mapas (en todos lados los mapas) y referencias. Nos contaron de una pensión por $50 pesos la noche cerca del centro, pero sinceramente hasta eso se escapaba del presupuesto. Entonces nos dijeron que no había camping en La Rioja sino recién a 7 kms, camino a Sanagasta. 

Hasta allí podíamos llegar en un servicio de combis que salían cada hora desde la esquina de la oficina (en realidad, la esperamos ahí un rato, nunca vino. Para a dos cuadras de la plaza 25 de Mayo).  Aparentemente se estaba por inagurar un camping más cerca, el Yacampis (frente al Autódromo), pero no servía para esa noche. Nos indicaron algunos museos y lugares de interés. Nuestro plan de pasar el 31/12 en La Rioja se esfumaba: no había campings, y los hoteles no bajaban de los $100 pesos. Decidimos recorrer un poco la ciudad y a la tarde viajar unos kilometros hasta encontrar un lugar para acampar.

 Visitamos una iglesia del siglo XVI (no recuerdo el nombre, en la esquina de la oficina de turismo) y el museo Inca Huasi (Alberdi al 600) por $2 pesos la entrada. Este museo alberga una enorme cantidad de piezas cerámicas, y objetos de indígenas del norte del país y de Perú. Conocimos al Sr. Manuel Barrios, técnico en cerámica, que nos relató apasionadamente su intervención en el museo y su proyecto de rescatar los orígenes del arte del telar. Nos regaló una copia de su libro "Memoria de los tonos y matices" (explica los vegetales y productos usados para el teñido de las lanas). Recorrimos las calles del centro y las plazas cercanas.

Por la tarde, tomamos la combi mencionada (hasta Sanagasta, el destino final del transporte, $8 pesos por persona). A unos 4 o 5 kilometros del centro, bajamos. Nos habían indicado que allí encontraríamos un camping. En realidad era una pileta con un terreno (sin árboles). El lugar era más un parque, con una barra, tragos y música al mango. El dueño parecía simpático, nos cobraba $15 pesos,  pero no era lo que buscabamos. Quisimos seguir... La combi ya se había ido, así que esperamos una hora.

Algunos kilometros adelante paramos en el segundo camping de referencia: el Sirio Libanés. Al igual que el anterior, una pileta, unos muchachos tomando cerveza y absolutamente nada más... ni una carpa. Teníamos una hora mas de espera por la combi para seguir viaje. Muertos de calor, le pagamos $5 pesos cada uno para usar la pileta (salía $15 pesos la carpa si acampabamos). Nos refrescamos y al rato nos tomamos la combi...

Casi una hora de viaje hasta Sanagasta, por un camino de montaña y con una panorámica pintada por la puesta del sol. El chofer iba dejando gente ("Por favor a la casa del Sr. Rodriguez" le dijo uno, y el tipo sabía de quien le estaba hablando... pueblo chico, se conocen todos...). Le preguntamos por un camping: nos dejó en La Rambla. Este lugar era, como los anteriores, un complejo con pileta. Sin embargo este parecía más agradable, más tranquilo.

Nos acomodamos en un terrenito al fondo de las piletas, abajo de los árboles. Sólo estaba nuestra carpa (al otro día vendrían unas rosarinas a acompañarnos). La tarifa no era del todo barata, salía $15 pesos la carpa más $7 pesos cada uno de entrada. Por día eran $29 pesos (no había agua caliente, pero si una proveduría con precios razonables) con derecho a la pileta. Preguntamos por hostels u otros alojamientos: el camping del pueblo estaba cerrado por reformas, y la única hostería del pueblo costaba $120 pesos la noche. Nos quedamos ahí.

Descansamos esa noche y la próxima mañana saldríamos a recorrer el lugar...Sanagasta es un pequeño pero bello pueblo, con 200 habitantes. Caminamos sus calles, reconocimos granadas, nogales, membrillos y parras en sus jardines, subimos sus cerros (por el camino de un Via Crucis marcado en el sendero), hablamos con su gente.

Conocimos la capilla de la Virgen India y otra iglesia mas. A la noche visitamos una Feria de Artesanos, compramos alfajores de turrón. Nos quedamos con las ganas de llevarnos dulces y artesanías de barro (teníamos miedo de que se nos rompieran por el trajín de las mochilas). Pasamos la noche de Año Nuevo comiendo empanadas criollas (en la esquina del "camping", una señora vendía minutas económicas -la docena de empanadas salía $10 pesos-) y jugando a las cartas. Una noche más y partiríamos de vuelta a La Rioja, para empalmar con Villa Unión (paso obligado para volver a San Juan) y luego Jáchal.

La combi de Sanagasta a La Rioja también pasa cada hora. Hay que estar atento para no perderla, porque no tiene un recorrido fijo. En general, da vueltas por el pueblo levantando gente. A nosotros se nos fueron dos... De todas maneras nos tranquilizamos al enterarnos que hay dos empresas de combis: Virgen India y Trans-sal. Pasan intercaladas (termina siendo cada media hora).

Llegamos a La Rioja temprano a la mañana bajo una lluvia gruesa. Esperabamos poder asistir al Tinkunaco, en la plaza frente a la Catedral. Nos habían contado que esta fiesta conmemora el encuentro de San Nicolás de Bari con los indígenas (algo así como el encuentro de dos mundos). Se celebra el 31 de diciembre, y creo que únicamente por este año, también se hacía el 01 y el 02 de diciembre. Era el último día para verlo, pero se nos fue la mañana haciendo trámites (nos quedaba poca plata, tuvimos que ir al banco y resolver un pequeño prestámo) y compras en un súper (aprovechamos que se podía pagar con tarjerta de crédito, esto solo es posible en ciudades más grandes).

A las 12.30 partía el servicio para Villa Unión. Tomamos el colectivo 6 hasta la terminal de omnibus. Ahí compramos en un kiosko algo para comer (sandwiches a $3 pesos). Volviamos al primer pueblo riojano que visitamos... 4 hs de viaje hasta esa terminal. El próximo micro nos llevaría de nuevo a San Juan, mas precisamente a Jáchal (al norte de la provincia). Pagamos $23 pesos cada uno por los pasajes en Transporte Fernandez. Nos quedaba una hora y media hasta su salida.

Dejamos las mochilas en una oficina de la terminal, y salimos a caminar un poco más por el pueblo. A las pocas cuadras nos cruzamos con un pintoresco señor ("Lino Diaz" se presentó) que nos contó de sus venturas y desventuras, de sus viajes a Buenos Aires y hasta nos cantó una canción. Con la charla se nos había pasado el tiempo, faltaban 5 minutos para que el micro partiera... corrimos las últimas cuadras pero lo alcanzamos. Subimos, nos sentamos y nos preparamos para 4 hs más de viaje. Otra vez para San Juan...

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Últimos comentarios

HORNI dice:
jaja en este capitulo viajaron bastante,megustaron tus fotos de las casas de adobe, paso al siguiente
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maratial dice:
Que aventuras e imagino el calor por esos lugares!! Que lastima lo de Corona del Inca, también un sueño para mi que en cuento pueda ire, a pesar de los precios que han subido muchisimo en los útlimos tiempos! Saludos
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dorisgonza dice:
Que viajes, de aqui para alla buscando campings y la noche de año nuevo no se la olvidaran seguro, porque sera que siempre en lugares no encontramos muchos servicios,.
Muy buena segunda parte.

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florcazaban dice:
Horni: nos quedamos con las ganas de entrar a alguna casita de adobe, la verdad que son todas muy pintorescas.
Maratial: el calor era terrible, pero igualmente valió la pena. Si que
fue una lastima lo de Corona del Inca, ojalá los precios bajen así los argentinos podemos seguir conociendo lugares únicos de nuestro país.
Dorisgonza: la noche de Año Nuevo quedará en nuestras memorias por siempre!!! Faltaron la sidra y el pan dulce, pero "sobró" en experiencia...
GRACIAS A TODOS POR SUS CÁLIDOS MENSAJES!!

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