Encantos de Villa Traful

Escribe: GriseldaE
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Capítulo 1

Encantos de Villa Traful

Villa Traful, Argentina — martes, 12 de diciembre de 2006

› A todos los viajeros inquietos por conocer nuevos lugares, les dejo mi relato en una aldea sureña de 300 habitantes, en la provincia de Neuquén, donde la tranquilidad de sus paisajes es la belleza.
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Partimos desde San Genaro (Santa Fe) hacia el sur. Llevábamos recorridos 1760 km en auto y después de haber disfrutado de una hermosa estadía en Villa La Angostura, decidimos viajar por la mañana hacia Villa Traful, fuimos bordeando el Nahuel Huapi, dejamos a un costado la ciudad de Bariloche y transitamos Valle Encantado, hasta llegar a Confluencia, donde realizamos el desvío hacia el Oeste que nos llevaría al lugar. Aquí es bueno tener en cuenta cargar combustible o provisiones ya que luego esperan 35 km de ripio, hasta el momento en muy buen estado pero sin ningún tipo de servicios.

Durante los primeros 20 km el compañero de ruta fue el río Traful con paisajes que se mezclan entre estepas y bosques sureños brindando en otoño un colorido inigualable. En los últimos tramos pueden verse las propiedades privadas, por ejemplo la famosa estancia La Primavera que Ted Turner adquirió en 1997 según dicen en 7.3 millones de u$s las 5000 hectáreas, aunque todo precio queda bajo si tenemos en cuenta las bellezas de estas tierras rodeadas por el Parque Nacional Nahuel Huapi.

Fue única la sensación que produjo el “no cruzarse a nadie” durante el camino, ni hablar la alegría que invadió a estos cuatro viajeros ver en medio de nuestra ruta un elegante ciervo que huyó rápidamente a camuflarse entre el bosque sin dejar rastros de su presencia… “cuestión de segundos…que son cuestión de suerte”

Faltando 4 km para llegar a la Villa es de visita obligada el Mirador del Traful. Un acantilado rocoso de 70 m de altura que cae a pique sobre el lago Traful y deja que el entorno anticipe la exclusividad del lugar y nos prepare luego para el camino restante donde nos recibe esta aldea sureña a 705 m sobre el nivel del mar. Tiene pocas calles, apenas un Centro Cívico que junto a la plaza, el muelle y la capilla forman el pintoresco centro aunque toda la población pareciera estar envuelta en un mismo centro de montañas, cielo, bosque y lago.

Nuestra llegada coincidió con el último día de la temporada de pesca, por lo tanto encontramos casi todos los alojamientos cerrados y muy poco movimiento. Según los lugareños todo se vuelve a reiniciar de noviembre a abril donde son muchos los viajeros de todas partes del mundo que eligen visitar este lugar porque es la temporada de pesca deportiva, entonces conseguir un alojamiento en estas fechas sin previa reserva se hace casi imposible.

Los servicios de hospedajes son muy buenos y varían en cuestiones de precios. Conseguimos lugar en una de las pocas hosterías abiertas todo el año “Hostería Villa Traful”, con un jardín precioso, apenas 6 habitaciones separadas de la Casona principal y con la comodidad necesaria para pasar una noche. También hay otras opciones como alquiler de cabañas y lugares para acampar. Esto último está muy en auge, ofreciendo además hermosos sitios junto al lago para disfrutar de la pesca, deportes acuáticos como el kayak o simplemente estar en pleno contacto con la naturaleza que invade.

Nos hicimos de algunos folletos y pudimos informarnos que su nombre es de origen Mapuche y proviene del topónimo Travül que significa junta o unión (haciendo referencia a la junta de los ríos Traful y Limay en la hoy Confluencia). Los orígenes son de finales del 1800 donde un grupo de Mapuches llegó para criar ganado y cultivar la tierra. La Villa se crea en 1936 donde una Resolución de Parques Nacionales autoriza el loteo y la venta de tierras.
Actualmente Villa Traful no es grande. Su arquitectura sigue siendo simple, sencilla, típica y dispersa entre si. Se inserta en la naturaleza dejando que esta última sea la protagonista. Tanto las autoridades como los pobladores tienen un objetivo único: el desarrollo del lugar en armonía con el paisaje y libre de todo tipo de contaminación.

Por la tardecita una leve tormenta hizo que oscureciera antes de lo previsto; comenzó a soplar muchísimo viento y las luces se fueron prendiendo poco a poco, algunas reflejándose en el lago.

“Ñancu Lahuen”, el restaurante para cenar, abría sus puertas a las 20 hs. Minutos antes éramos dos autos dando vuelta entre la plaza y el muelle haciendo tiempo para degustar una típica cena ¡y que cena! El lugar es un cálido restaurante, fábrica de chocolates y casa de té. Si bien no es apto para días gasoleros o estómagos flaquillos igual les recomiendo nuestro menú: empanadas de jamón y queso, sopas típicas, truchas al roquefort, botellas de vino Traful y luego…tablita de fiambres (queso, jabalí, ciervo, trucha y peceto ahumado) finalmente postres caseros para irnos a descansar más que contentos! Nada de qué quejarse solo lamentar que el clima nublado, frío y tormentoso nos tapó el cielo estrellado que seguramente hubiera sido magnífico.

AL DÍA SIGUIENTE, después de tomar un desayuno campestre en nuestra hostería decidimos comprar algunas artesanías en la chocolatería, donde ahí mismo pedimos la llave para poder visitar la capilla y pedir por un buen regreso (quedan 1635 km por recorrer para llegar a casa). Nos resultó hermosa por su calidez. Se encuentra a lo alto de una leve colina donde puedes llegar a pie o en auto. Compartas o no la creencia os recomiendo que pidas la llave y la visites aunque sea para ver su sencilla y típica estampa.

Nos quedó la emoción y alegría de haber compartido una hermosa villa todavía bastante virgen, donde esperamos que el progreso turístico siga creciendo aún más pero que la gran civilización no descuide y opaque este rincón de aire sureño que invita a vivir diferente experiencia.

Antes de partir aprovechamos el sol de mediodía para disfrutar del muelle con el aire frío que brinda el lago, y emprender nuestro regreso despidiéndonos de la gran anfitriona que tiene el lugar: una exquisita naturaleza que en todo momento deja inquieta las ganas de volver a visitar VILLA TRAFUL...



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