Arrancamos el día sintiendo un frio intenso, guardamos rápidamente las cosas y calentamos agua para esperar el micro tomando unos mates. Al rato, llego el micro y luego de pedirle de viajar parados (ya que venía lleno) subimos rumbo a Villa La Angostura ya que por el frio que hacía y la poca ropa de abrigo que teníamos, era imposible pasar otra noche con esa temperatura.
Cerca del mediodía llegamos a la terminal y después de pasar por la Secretaria de turismo para buscar algo de información, caminamos unas 5 cuadras hasta el hostel. El mismo, se llamaba “La Angostura” y era muy cálido tanto en la gente como en el equipamiento que tenia (ping pong, pool, televisión, etc.)
Después de dejar las cosas fuimos a caminar por el centro de la villa, tomamos unas cervezas artesanales y volvimos para el asado que hacían en el hostel.
Más tarde, entre charlas con la gente del hostel y un rato de buena música, se sirvió el asado. Poco fue el tiempo hasta que terminamos de comer, se ve que extrañábamos un buen asado y nos fuimos a dormir, pensando en descansar lo suficiente para hacer el bosque de Arrayanes al día siguiente.