Escapada a Villa La Angostura

Escribe: Virtoscano
La mágia de la naturaleza... Siempre me pasa que cuando llego de noche a cualquier lugar estoy ansiosa porque amanezca, se corra el telón y la ciudad se me presente. La ruta desde el aeropuerto de Barilloche hasta Villa la Angostura tiene poco menos de 100...

 

   Enviar a un amigo   

 
1 2 Capítulo 4

El río que nació de unos ojos encantados

Villa La Angostura, Argentina — jueves, 1 de julio de 2010

Para mantener vivas sus historias pasadas, aquellas que relatan sobre el nacimiento
de un río, la conquista de un lago, la furia de un volcán, el brillo de la luna, los mapuches las vienen contando de padres a hijos, y estos a otros hijos, y otros hijos… y así a veces llegan hasta nosotros.
De chicos todas las historias bien contadas, nos parecían fantásticas, y nos transportaban y  nos llenaban el espíritu y sacudían la imaginación. De grandes es más difícil que algo así nos suceda.  Los relatos fantásticos, ya no nos despiertan demasiadas emociones, algunos sentidos con los años pierden entrenamiento, y la imaginación a veces nos
abandona.
Recuerdo la caminata de aquella mañana tan fría por la  orilla del Río Bonito, entre cañas de coligüe, encontramos el Lago Escondido.
Yo estuve allí en aquel Lago del Sur, un lugar sencillamente fantástico, y ví la belleza del río, y ví la belleza del cielo, de las montañas y del Lago. Y es cierto que este cuento no lo escuché sentada frente al fuego bajo un cielo estrellado, como contaban sus historias los padres mapuches, pero era tal la belleza que ví en aquel sitio, que no dudo de que “el río nació de unos ojos encantados”
Para quienes todavía disfrutan de leer o contar cuentos, les dejo uno de los “Cuentos Mapuches del Lago Escondido”

Esta es la historia de un niño llamado Antinao “Tigre del Sol” y una niña llamada Millahaula “Ave dorada del Agua”.  Los niños crecieron juntos, sus rukas (casa mapuche de barro y paja trenzada) se levantaban una a cada lado de la bahía,  ambos disfrutaban del trabajo compartido, gustaban de los paseos y de las conversaciones al caer la tarde.
Ellos amaban el mismo paisaje y cultivaron la confianza el uno en el otro, y al llegar a la adolescencia descubrieron el ayün (amor). Como era la costumbre Antinao pidió la mano de Millahuala a sus padres, quienes estuvieron de acuerdo, pero también como era
la costumbre exigieron a él la “dote”.  Antinao no tenía con que pagar “la dote” y como
la cosecha no había sido buena ese año, su familia tampoco tenía con que ayudarlo.
El chico apenado, caminó hasta la cima del volcán, donde habitaba el Pillán, buen espíritu de los antepasados Mapuches. Y allí le consultó al espiritu que hacer. Tigre del Sol, sintió un fuerte viento en la cara y comprendió el mensaje. El viento indicaba una dirección: el Gran Lafkén el mar.
            -Amada Ave dorada del Agua partiré al Gran Lafkén en busca de lo que no poseo.
            -Siento mucho miedo del Gran Lafkén, pero si el espíritu bueno te habló, alejaré mis temores – respondió Ave Dorada del Agua.
Antes de partir Antinao extendió su mano a la niña, dejando a la vista un minúsculo saco de cuero. Al abrir el saco y mirar dentro, los ojos de Ave Dorada del Agua se encendieron como las aguas del lago penetrados por rayos de sol. El saco contenía pequeñas piedras de colores que Tigre del Sol había recogido en sus caminatas por la orilla del río.
Las piedras tienen poder, les transmití mi amor y ahora las dejo en tus manos. Ellas te hablarán de mi cuando yo esté ausente. Ave Dorada del Agua inclinó su cabeza y unas
lágrimas se confundieron con el rocío de esa mañana.

Pasó una luna, pasó un sol, pasó otra luna, pasó otro sol…
La muchacha caminaba cada día hasta la orilla del Lago. Allí tomaba las piedras de colores en sus manos y al acariciarlas sentía  su suavidad y su calor, mientras fluían con lentitud unas lágrimas que aumentaban al pasar los días y no tener noticias de su amado. La historia cuenta que en su angustia, imaginaba a su amado atacado por feroces enemigos y el llanto fue tanto que el Lago rebalsó el caudal se ensanchó abriéndose paso entre las pampas, transformándose en un gran río cuyo cauce de lágrimas llegó al Gran Lafkén, para liberarse.
Entretanto, Tigre Del sol que se dedicaba a la cosecha marina para el cacique Pangal, una mañana se encontró con el nuevo río. Sacó su caracola para beber tan transparente
agua y entonces descubrió que ésta era salada. Levantó la vista y divisó en el horizonte sus montañas y suspendida en el cielo azul vió la imagen de Millahuala. Su corazón latió con fuerza y su cuerpo tembló como la tierra cuando el volcán lanza gritos de fuego. Entonces comprendió la razón de las aguas saladas del río. Tigre del Sol tomó la decisión de volver donde su amada y regresó justo el día del terrible acontecimiento.
El cuerpo pálido de la joven permanecía inmóvil y su mano cerrada. Tigre del Sol abrazando el cuerpo de Ave Dorada del Agua, le contó las aventuras y esfuerzos por conseguir la dote para su familia, imaginando que ella lo escuchaba. Cuando él abrió con delicadeza la mano de su amada, el pueblo atónito vio escaparse un arco iris, que con la fuerza de un rayo se instaló en el cielo sobre el Lago Escondido. El alma de Millahuala había esperado a su amado para dejar el cuerpo y eternizarse en el firmamento.
Tigre del Sol, tomó las piedras de la mano de la joven  y las apretó contra su pecho,
turbado por las injusticias de la vida.
Y así se fue hasta la montaña, donde le habló al espíritu una vez más y con su voz  quebrada le contó el sin sentido de sus días. Con los ojos nublados de tristeza, le pidió que lo hiciera liviano y lo confundiera con el viento. Así cada vez que cayera la lluvia sobre el valle y aumentaran las aguas del río, él vendría montado en los rayos del sol para
hacer nacer con Ave Dorada del Agua los arco iris.  Esta es la historia del origen de este río,
nacidos de las lágrimas de unos bellos ojos encantados de amor. Desde entonces,
y poco a poco, como sucede con los grandes dolores del alma, el río comenzó a
endulzar sus aguas saladas.

Si alguna vez andan por aquellos Lagos del sur y ven un arco iris, es la luz de aquellas almas que viven allí y se asoman para recordarnos que el verdadero amor existe y es para siempre
.


Publicado
Modificado
Leído 1243 veces

    Enviar a un amigo

1 2 Capítulo 4
 
 


 

Allí donde el río Bonito llega al lago

   

Capítulos de este diario