Escribe: guillenroll
Se dice que en Octubre es la ciudad ideal para todo aquel que fanatice por la cerveza. ¿Y el verano? Eso fui a comprobar. A fin de cuentas, la Villa no cambia, ¿no?.
La cerveza de mi vida
Villa General Belgrano, Argentina — domingo, 8 de enero de 2012
Debo confesar que las ganas de viajar a la Villa (VG
me surgieron por haber visto fotos de mis amigos de tomando cerveza sin parar en el Oktober Fest. "¿Por qué yo no estuve ahí todavía?" me pregunté en Diciembre cuando armé la hoja de ruta. Y como todavía faltaba mucho para que llegue la Oktober Fest nuevamente, la sumé a mi lista de ciudades que quería conocer. A fin de cuentas, VGB no podía ser tan distinta en Enero.
Dejé La Cumbrecita en el mismo día que llegué a la Villa. A media tarde ya estaba en la oficina de turismo preguntando dónde podía hospedarme. El detalle es que, a diferencia del resto de las ciudades que conocí, la oficina estaba súper poblada. Gente preguntando por todos lados, familias y familias. Sin dudas era la ciudad más movilizada que recorría hasta ese momento. "- Buenas tardeeees!, ¿cómo te va?. Quisiera saber dónde hospedarme, busco hostels... - Te tengo una mala noticia, no hay más lugar en ningún lado salvo en hoteles que no bajan de $400 la noche". Imagínense mi cara.
Le pedí que me dé igualmente las direcciones de los hostels que había en VGB. Lo que yo quería era averiguar de todas maneras si había lugar o no, no me cerraba que esté todo ocupado. Así que me dispuse a caminar hacia el primero de los dos que me facilitó: El Rincón.
Cuando llegué al hostel, que de aspecto es una estancia gigante que tiene una zona para acampar y otra donde uno se puede hospedar bajo techo, con un quincho donde se cocina y muuuuucho verde, saludé a los que estaban mateando (era la hora ideal) y la consulté a la recepcionista y le comuniqué mi inquietud: - "¿Cómo te dijeron que no hay lugar?, ¿son dos?, por supuesto que hay lugar!". Imagínense mi cara (otra vez).
Lo fantástico de ese lugar era que ¡hay pileta!. A esa altura de Enero el calor se sentía más y más, y aunque no me moleste, se sentía... así que lo primero que hice fue hacerme cargo de semejante responsabilidad y fui a cuidarla. Desde ahora era el nuevo bañero de la pileta del Rincón, y nunca más me movería de ahí en todo el viaje. Bueno, bueno... estoy exagerando un poco, pero con las ganas que tenía es la mejor manera de compararlo hoy en día.
En VGB conocí las mejores personas del viaje, y todas dentro del hostel. El quincho es el lugar de encuentro de todos, puesto que uno come siempre acompañado y es inevitable que no te integres o charles a un grupito de personas (solas o acompañadas).
Ahí conocí primero a un mexicano, gran personaje gran, y a mucha gente de argentina, de todas las edades. La pileta unía, el quincho unía, el mate unía y las guitarras también.
La primer noche fui a tomar algo afuera, a probar si en definitva era lo mismo que el Oktober Fest o era todo un mito. Y era todo un mito. Pero créanme que no me importó porque estaba bien acompañado y pasándola bien. Tomé cerveza, pero nada del otro mundo, supongo que el otro mundo debe ser en Octubre.
En la Villa estuve tres días hermosos, conocí la bella arquitectura de la ciudad, grandes personajes en el hostel, grandes músicos, y fue el lugar donde más descansé de todos.
¡Nada mal! Sobre todo después de haberme ido enamorado de La Cumbrecita, lo que hacía difícil mirar una nueva ciudad con los mismos ojos. Así es el amor en la vida también, ¿no?.
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Últimos comentarios
jeje! creo que le pusiste los " cuernitos " a tu amor ,la Cumbrecita , no? pero lo pasaste bien , me alegro mucho .Habrà que ir tmb allì . ![]()
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Capítulos de este diario
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1
La cerveza de mi vida
Villa General Belgrano, Argentina | 8 de enero de 2012
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