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Colombia, sin riesgos

Escribe: nanukxxi
Historia de mi viaje por Colombia, en marzo de 2011, concretando un sueño atesorado por muchos años.

 

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Volver al pasado

Villa de Leyva, Colombia — miércoles, 16 de marzo de 2011

      Llegamos a Armenia casi de mediodía. El micro nos dejó a unas cuadras de la plaza principal, ya que un pasajero nos aconsejó no bajarnos en la terminal, porque la zona era un poco peligrosa para turistas.     

Fuimos a la oficina de turismo para buscar información, pero justo ese día era una convención nacional, y no estaba abierta, por lo que quedamos en la ciudad sin mucha información.     

Yo tenía que entregar un regalo que me mandaron desde Buenos Aires, para una persona en la ciudad, por lo que debía ubicarla. Decidimos hospedarnos en un hotel frente a la plaza (60.000 COP por persona) y luego ir a almorzar. La ciudad en sí no es muy bonita, hay una calle peatonal larga, con variados comercios y algunos restaurantes de comidas rápidas, y calles abajo variadas construcciones muy humildes. Regresamos al hotel para averiguar cómo ir al PANACA (parque nacional del café), pero nos sugirieron ir a la mañana temprano, porque nos llevaría todo el día recorrerlo. Nosotros ya teníamos vuelo a Bogotá para el día siguiente, para poder pasar los últimos días del viaje en Villa de Leyva, entonces sólo recorrimos un poco la ciudad, descansamos y nos fuimos a cenar para partir al día siguiente.      

Por la mañana tomamos el avión de Ayres y nuevamente llegamos a El dorado, allí tomamos un taxi hacia la terminal de buses, donde subimos a un micro que nos llevaría a Tunja, una ciudad al norte de Bogotá, en el departamento de Boyacá, donde combinaríamos con una buseta hacia la villa. El recorrido es muy pintoresco, tomando la ruta hacia el norte, vimos los grandes centros comerciales y muchos edificios modernos, cuyas fachadas se distinguen por coincidir en la decoración con ladrillos vista.       

Luego pasamos por grandes extensiones de campos, con las montañas custodiando y hermosas mansiones en la zona de Chía, lugar elegido para residir por la clase social más alta de Bogotá.El micro continuó viaje por autopista pasando por un hermoso espejo de agua, del Embalse Sisga, y los fabulosos paisajes que entrega la naturaleza entre las serranías.A poco menos de tres horas llegamos a Tunja,  una ciudad con mucho del altiplano, pues se encuentra a casi 2800 MS sobre el nivel del mar, con construcciones bajas de  ladrillo al ingresar, y luego grandes colegios e iglesias, pero con un ritmo más bucólico. En la terminal tomamos otra buseta que nos llevaría a la Villa de Leyva. Luego de atravesar nuevas serranías hacia el oeste, llegamos al pueblo de Sáchica, y a unos pocos kilómetros arribamos a Leyva.

El pueblo fue fundado en 1572 y se conserva como en formol. Todas sus construcciones poseen ventanas, puertas y balcones de madera y pintadas de verde, con las paredes inmaculadamente blancas. La calles empedradas de manera despareja y la plaza más grande de Colombia, con 14.000 m2, que conserva la estética de la época colonial, es un placer recorrerla al atardecer, cuando las casas se iluminan de lucecitas amarillas, recortadas sobre una montaña pelada que la protege en las sombras.      

Nos hospedamos en la posada San Martín, que no estaba así bautizada en honor a nuestro prócer, a pocos metros de la plaza principal. La posada era realmente hermosa, con todos los detalles cuidados (80.000 COP con desayuno), pero a decir verdad, todos los lugares de este pueblo son hermosos. Aquí se filmó la película de El Zorro, y muchísimas novelas de época. Transitar sus calles es como trasladarse hacia el pasado, en la vieja colonia, a buscar agua en la pila de plaza, soñando con un futuro de libertad.       

Leyva tiene realmente encanto. Está plagada de restaurantes de comida típica e internacional, bares y confiterías de alta repostería, casas de artesanías exclusivas. El lugar es visitado por los bogotanos todos los fines de semana. Muchos de ellos tienen sus casas de descanso aquí. Lo increíble es que cualquier construcción nueva que se realiza sigue los parámetros del viejo pueblo, lo que provoca que el desarrollo no afecte la imagen de la ciudad.      

En las cercanías hay mucho para visitar: se pueden tomar excursiones a los pozos azules, o ver pinturas rupestres, la laguna de Iguaque o la cascada de La Periquera.Nosotros, en verdad, elegimos descansar, simplemente disfrutar de sus calles en largas caminatas, saborear su gastronomía y deleitarnos en la fantasía de que vivíamos en el pasado.

Tips:

Por las noches refresca bastante y puede llover, por lo que se aconseja llevar abrigo, ya que está a 2000 ms de altura. El mejor paseo es recorrer el pueblo hasta el atardecer, donde todas las luces se encienden y dan un marco maravilloso, como de película.

Tiene que ver con: Ahorrar dinero, Imperdibles, Qué llevar
En Villa de Leyva, Colombia

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Posada San Martín

Alojamiento: Hostería en Villa de Leyva, Colombia

Excelente ubicación, a metros de la plaza mayor. Una decoración impecable, buen desayuno. Imprescindible reservar los fines de semana o temporada alta.

Tipo de viaje: Placer, Escapada, Vacaciones, Familiar | Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos


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