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En busca del despertar mágico, en busca de Machu Picchu
Escribe: pacodom
Un viaje que comenzó a fraguarse un par de años antes de su culminación. A raíz de circunstancias que nos depara la vida, uno decide desviar el rumbo seguido durante un tiempo y encaminarse a probar otro nuevo. Esa imagen, tan cautivadora como difundida, fue la que dotó de alas a una imaginación tan necesitada de libertad. Por fin emprendía un vuelo que me llevaría a cumplir un anhelo: disfrutar del despertar mágico de Machu Picchu.
Etapa 3: Laguna Yanacocha - Wiñay Wayna
Vilcabamba, Perú — jueves, 10 de septiembre de 2009
A las 7:30 am. comenzamos la jornada que nos conducirá a las mismas puerta de Machu Picchu. Hoy es un día de disfrute visual y paisajístico, más tranquilo, desde el punto de vista físico, y con el aliciente de que durante las próximas horas percibiré sensaciones tan anheladas desde hacía tiempo.
Tras una corta ascensión, salvamos el paso de Runcuraqay (4.000 mts.) y emprendemos el descenso que nos conducirá hasta las ruínas de Sayaqmarka. El descenso discurre por un camino empedrado con muy buenas vistas, en lo que se intuye, en el lejano horizonte, que es la puerta de entrada a la tupida selva amazónica; la densa vegetación y las cumbres con sus nieves perpétuas nos recuerdan que el dominio del hombre es limitado y nos provocan una seria reflexión: ante tal belleza, mejor optar por conservar y disfrutarla que destruirla y sufrir las inevitables consecuencias que comienzan a manifestarse.
Nos desviamos a la izquierda y ascendemos por una escalera que parece desafiar las leyes del equilibrio; ingresamos en el recinto de Sayaqmarka (la ciudad inaccesible), ciudad formada por una veintena de casas, algunas de dos pisos, posiblemente habitadas por algún personaje importante. A los pies se extiende Qonchamarka, seguramente un puesto de control para los que transitaban por este camino.
Durante los 5 kms. que discurren entre las ruínas de Sayaqmarka y Phuyupatamarka, avanzamos por tramos desgastados y que corresponden al antiguo y real camino inka; nos deleitamos con la presencia majestuosa del Nevado Sallqantay, presidiendo con sus 6.271 mts., toda la cordillera de Vilcabamba; entramos en una zona húmeda, de flora muy variada, donde el agua está siempre presente; y a continuación, atravesamos lo que antiguamente era una pequeña hendidura natural y que los inkas agrandaron, a base de cavar y pulir el granito, con el fin de convertir el paso en transitable mediante un tunel, con sus veinte metros de escalones. El trayecto no daba el menor motivo para el aburrimiento.
Lo anterior tan sólo era un aperitivo de lo que me esperaba por ver en las inmediaciones de Phuyupatamarka (la ciudad encima de las nubes).....la traducción ya nos da alguna pista acerca de la sorpresa visual que nos aguardaba.
Llegamos a un mirador, situado a 3.600 mts., sobre un mar de nubes que incitaba a tomar velocidad y lanzarse al vacío, con la esperanza de experimentar la mayor de las libertades....el volar. No me terminó de persuadir la idea y me limité simplemente a contemplar tan celestial imagen. Cómo algo tan simple y natural podía transmitir tanta paz y libertad?...en los tiempos actuales la libertad viene en forma de un cuatro ruedas con full equip y 200 cv. de potencia; la paz la proporciona una TV de 40 pulgadas, que sustituye a la caduca que adquirimos hace cinco años, y un Dvd último modelo, capaz de realizar tantas funciones que nunca necesitaremos utilizar, para que las tardes de los domingos podamos disfrutar de nosecuantas peliculas con una definición de imagen nunca vista, ni siquiera en los viajes......los tiempos cambian, o nos los cambian, a una velocidad tal que ni el 200 cv. de potencia podría alcanzar.
Era éste un buen momento y lugar donde contemplar el paisaje y saciar nuestro apetito.
A continuación, descendemos hasta las ruínas de Phuyupatamarka, pueblo compuesto por unas cuantas casas, un templo y unos baños rituales.
Las dos próximas horas nos conducirían a Wiñay Wayna (siempre joven), más en concreto, al hotel próximo a las ruínas. El paisaje se espesaba y nos sumergíamos en una zona claramente selvática, con abundante vegetación, bochornosa humedad, infinidad de sonidos procedentes de todas partes, en un claro ejemplo de la biodiversidad que la selva auspicia. El descenso se convierte, por momentos, en interminable y las ansias por recibir la primera ducha en varios días compite con los deseos por descubrir un sabor algo más atractivo que el que proporciona el arroz con pollo. Ante nosotros se descubre el serpenteante río Urubamba, abriéndose paso con ese estilizado discurrir, entre los grandes cerros que lo flanquean y que, siguiendo su curso milenario, se dirige en busca del Amazonas y el Atlántico.
Teniendo en cuenta que íbamos de avanzadilla del grupo, como venía siendo costumbre, decidimos desviarnos a la derecha, en dirección al hotel Wiñay Wayna; una buena ducha y algo de comida aumentaría nuestra autoestima. Restauramos la dignidad higiénica que nuestro cuerpo reclamaba y les proporcionamos a nuestras papilas gustativas un conjunto de sabores que les resultaba poco familiar.
La zona de acampada próxima al hotel se encontraba atestada por lo que no quedaba otra opción que dirigirnos a los pies de las ruínas que, casualmente, adoptaban el mismo nombre del hotel....Wiñay Wayna.
En una sociedad en la que se premia la rapidez, nosotros íbamos a ser recompensados por todo lo contrario; tanto ayer, que pernoctamos en la Laguna Yanacocha, como hoy, a los pies de las ruínas de Wiñay Wayna, sustituíamos, involuntariamente, la masificación por la tranquilidad; estos lugares disponían de una mayor belleza y sentido viajero que las que podían proporcionar las zonas predeterminadas para acampar, con una mayor infraestructura pero muy ruidosas .
Wiñay Wayna se encuentra a 2.600 mts., y era un ciudad agrícola, principalmente de aclimatación de productos. Los andenes, poco anchos, no podían consentir una producción intensa pero sí una adaptación de plantas. Se observa un torreón y varios edificios, tal vez morada de jefes regionales, de sacerdotes. En la parte superior, existen diez baños ceremoniales, dispuestos en serie, equidistantes e iguales, que prueban la existencia de la práctica de un culto relacionado con el agua.
El acampar en esta zona nos impediría acercarnos esta noche al hotel, donde se reúnen los turistas para tomar unas copas y oír algo de música.
Antes de acostarme opté por tener un poco de intimidad y acompañado por mi walkman disfrutar en soledad de un lugar tan privilegiado y con tanta historia entre sus muros. Me aposté en una especie de mirador, desde el que se observaba el fondo del valle y hasta se podía oír el discurrir de las aguas del Urubamba. Con la complicidad de la noche, la compañía de una buena música y la magia del lugar, dejar que todo fluyera resultaba muy fácil. Durante los tres días apenas se disponen de momentos para la relajación y tranquilidad personal. Ahora, todo a mi alrededor permanecía en silencio, todo tan tranquilo.....qué dificil resulta encontrar momentos tan auténticos como éste cuando se vive inmerso en un mundo de constantes ruídos !!!....qué terapeúticos pueden resultar el silencio y la soledad cuando son buscados !!!
Son las 22:30 pm. y ya iba siendo hora de descansar aunque las mariposas no dejaban de revolotear descontroladamente por mi interior.
Me encontraba a escasas horas de cumplir mi sueño.... y mi sueño comenzaría al terminar el suyo; su sueño terminaría en el preciso instante en el que yo empezara a disfrutar del mío; el amanecer sería mi cómplice y testigo....testigo del despertar mágico de Machu Picchu.
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Últimos comentarios
susanclau dice:
"Qusiera tener alas para volar, para volar...
cruzar por el espacio en libertad,
como los pajarillos en libertad..."
asi dice una canción de Intillimani, un emblemático grupo chileno,
y esta estrofa se me vino a la cabeza cuando leí lo que experimentaste en Phuyupatamarka, la ciudad encima de las nubes, hasta sentí el impulso de lanzarme yo tb...
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Capítulos de este diario
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1
Gestando un sueño
Machu Picchu, Perú | 19 de agosto de 2009
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Llegada a Cusco
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3
Etapa 1: Km.82, Piskakucho - Llulluchayoc
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4
Etapa 2: Llulluchayoc - Laguna Yanacocha
Cerro Apu Llulluchayo, Perú | 6 de septiembre de 2009
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5
Etapa 3: Laguna Yanacocha - Wiñay Wayna
Vilcabamba, Perú | 10 de septiembre de 2009
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6
Etapa 4: Wiñay Wayna - Machu Picchu
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En Vilcabamba...
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