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Invierno Europeo

Escribe: panxuus
Éste viaje, con una planeación más que accidentada, tuvo lugar del 15 de diciembre del 2010 al 13 de enero del 2011.

 

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El Palacio de Maximiliano

Viena, Austria — jueves, 26 de enero de 2012

Después de un viaje de no se cuantas horas, no recuerdo en que momento salímos de Roma, ni en cual llegamos a Viena, sólo recuerdo que el tren no era tan cómodo como los anteriores. Creo que después de unos días en Italia nos habñian hecho olvidar que otras partes del continente estaban pasando por un crudo invierno. Realmente estaba haciendo frío cuando bajamos al andén aunque no había mucha nieve. Si Londres sorprende por ser una ciudad de primer mundo, no le llega ni a los talones a la capital de Austria. En el primer momento que pones un pié te das cuenta que estás realmente en el primer mundo. ¡El metro no necesita de torniquetes para accesar!.
Algo que me llamó la atención es que un mismo andén o vía puede ser usado por varias líneas del metro, así que debes fijarte en lo que dicen los letreros al frente del convoy. Llegamos al hotel, que estaba muy cerca de la estación del metro. Alcanzamos el desayuno del día por el que pagamos 10 euros, no estaba incluído pero era un buen precio y mejor que salir a buscar algo a la calle. Un baño rápido y salimos de vuelta al metro con rumbo al Palacio de Schonbrunn.

El Palacio realmente es enorme, y hermoso; tanto por su fachada como por sus interiores. Creo que es la principal atracción en Viena, incluso si no es tan llamativo como otros palacios de esta ciudad. Del interior no se dejan tomar fotos, la visita es rápida, venden las entradas por secciones, algunas son más caras que otras. Al salir del museo visitamos sus jardines, que realmente son extensos, no los visitamos tan a fondo ya que el suelo estaba congelado y por espacios resbalaba mucho. Como dato cultural, en éste palacio nació el emperador Maximiliano I de México.

 Tomamos el metro y regresamos al centro de la ciudad, ya era de noche cuando lo hicimos; pero los edificios interesantes estan muy bien iluminados de noche. Afortunadamente dejó de hacer tanto frío, entramos rápidamente a la Catedral de San Esteban, una vista panorámica de la ciduad que es realmente encantadora, podríamos decir que perfecta, a donde voltees hay algo que ver, tiene muchos jardines y parques, y los palacios no dejan de aparecer.

Al día siguiente el clima fue mas benévolo, ya no estaba tan frío y había mucho sol, éste día se nos unió una amiga de Eslovaquia, que está a una hora de camino de Viena. visitamos el Palacio de Beldevere, la Isla de los Museos, el Ayuntamiento. Aún con el nivel económico de esta ciudad no es tan difícil encontrar lugares económicos para comer. Enfatizo, las pizzas son la salvación en el Viejo Mundo. Regresamos al hotel por las cosas, y partimos a la estación de trenes para seguir nuestro viaje. No sin antes despedirnos de nuestra amiga en la central de Autobuses.

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