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Centro Europa, tres experiencias imperiales: 1º día en Viena

Escribe: xiabre
Cierto es que siendo esta mi primera experiencia como redactora de este diario, es probable que me muestre confusa o despistada, o lo que es peor que me extienda en demasía queriendo dar...

 

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Capítulo 1
 

Centro Europa, tres experiencias imperiales: 1º día en Viena

Viena, Austria — sábado, 7 de abril de 2007

Cierto es que siendo esta mi primera experiencia como redactora de este diario, es probable que me muestre confusa o despistada, o lo que es peor que me extienda en demasía queriendo dar detalles de impresiones personales que sería mejor que omitiera, pero estoy sobrepasada por tres hermosas ciudades, impresionada por vecinos tan diferentes.

Comenzamos nuestro viaje el 2 de septiembre del año pasado y retornamos el día 24 del mismo mes.

Mi marido es el programador y guia oficial, recopila información con mucha anterioridad y planea las visitas meticulosamente siguiendo los consejos de otros que antes han realizado un viaje por esos lugares; por llevar, llevábamos hasta los planos de metros y el detalle del día a día, aun que siempre damos un marguen a la improvisación.
Puestas las cartas sobre la mesa y dejando claro que no nos agradan los viajes organizados inicio la singladura ¿me acompañais?

Salimos de Santiago de Compostela con destino a Viena y escala en Palma de Mallorca, destacar de este trayecto el vuelo realizado con Niky airlines, una verdadera gozada (30 euros ida y vuelta pues compramos los vuelos en una promoción del Lidl, aunque el vuelo de retorno no lo utilizamos).

Viena se nos descubrió de madrugada, descendiendo del último autobús que hace el trayecto desde el aeropuerto. Las calles solitarias y hermosas despertaron ciertos recelos en nosotros, eramos dos matrimonios con dos niños pequeños y llevábamos contratado un apartamento que encontramos en internet, en una zona no muy alejada del centro de la ciudad, pero nos extraviamos ¡A saber cuanto nos habíamos desviado!

Tras 15 minutos de no ver un alma, una chica solitaria se cruzó con nosotros, la abordamos y sonriente nos preguntó en inglés si éramos españoles. Nos dió las indicaciones precisas para llegar a nuestro alojamiento, que estaba en el entorno, y en un español impecable que fue una grata sorpresa; desde luego consiguió que perdieramos todo tipo de recelos en dos segundos.

El alojamiento excelente y a muy buen precio, 90 E día; la verdad es que fue un acierto.

Viena se despertó extremadamente temprano para nosotros, que habíamos acelerado nuestro horario español, salimos a las 9 de la mañana y la ciudad estaba en plena actividad. Caminamos hasta el ayuntamiento un edificio gótico de altas agujas pulcro y tan impecable que parecía recien construido; las calles son limpias y como ordenadas por un matemático escrupuloso, todos van por donde deben: las bicicletas por sus lugares asignados (muchas bicicletas la verdad), los coches del mismo modo circulaban en cruces con los tranvias a modo de danza urbana.

La primera impresión es desconcertante, a su lado España es un caos absoluto. Sobre los ruido prefiero ya ni hablar. Los Parques son deliciosos y si tuviera que contar algo más del primer día es la confusión de la novedad, las calles estrechas y empedradas, los edificios restaurados y la imagen de Palas Atenea presidiendo o guardando la puerta del Parlamento. En su lado izquierdo, atravesando la calle mis hijos descubrieron un edificio que habian visto en la televisión en más de una ocasión: la Policia, con dos leones flanqueando las escaleras de accceso.

Gracias a Rex, el perro de la tele nos echamos unas risas y fotografiamos un edificio que para la mayoría de la gente carece de interés.

Visitamos el Teatro del Pueblo que está cruzando el gran parque que hay delante del ayuntamiento y nos acercamos también a la iglesia Votiva (de estilo gótico) cuya fachada estaba siendo restaurada. Mereció la pena esta visita, la luz interior es especial e invita a dejar volar la mente a otros tiempos. Como todos los visitantes dejé mi deseo escrito en un libro que hay a la izquierda del altar mayor.

Recorrimos toda la ciudad vieja, incluido el barrio judío y por la tarde nos adentramos en los secretos del palacio vienés de Sissi, no os perdais el plegado especial de las servilletas con formas de animales y el plegado imperial vienés que solo saben hacer dos personas en el mundo, ya que debe tener el espacio justo para el panecillo que va en su interior; necesitareis una hora larga, mientras nosotras curioseábamos entre las porcelanas imperiales, ellos se tomaban una cerveza en una plaza interior del palacio ( 3 E/ cerveza).

Nos desplazamos luego hasta el mariposario tomando un tranvía (muy bien de precio aunque no recuerdo ahora) cuyo edificio recuerda aquellos invernaderos ingleses de cristal y forja. Paseamos también por los jardincillos del Museo de Historia natural no entramos por falta de tiempo pero quedará para la próxima visita.

Nos desplazamos fundamentalemente a pie, y aunque resultó una larga caminata fue de lo más gratificante, aunque agotadora.

La comida en puestos callejeros es deliciosa, aunque sorprende ver a los vieneses comer pizza a las 9 de la mañana y a los obreros en los andamios descansando a esa misma hora y dándole duro a su bocata regado con cerveza.

Compramos en un supermercado cercano a la casa, los precios son similares a los de España y la variedad también, pero ¡ojo! al comprar la leche es fácil que te equivoques (nos pasó a nosotros) y te lleves a casa leche amarga. El pan una delicia. Los supermercados cierran sobre las 6 de la tarde.

Para llamar a España nos buscamos un locutorio propiedad de unos africanos, que tienen los mejores precios, te sale mas caro hacer una llamada de movil en España que telefonear a la familia desde Viena.

Decir que los vieneses son educadísimos y estan dispuestos siempre a ayudarte, algo que no aprecias hasta que llegas a Praga, pero eso es otra historia que ya os contaré.
(Continuará)

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Últimos comentarios

AnaUsh dice:
Oye Xiabre me encantó tu diario! pero que pasó con las otras dos ciudades?
Estoy por emprender un diario parecido y me gustarían tus comentarios

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