Decir que Verona es solo una ciudad bonita, es poco!
Sin exagerar, cada empedrado, callecita y plaza son perfectas, prolijas y pintorescas...
Llegamos a la tardecita y el anaranjado sol daba justo al Colisseo - no pudimos entrar por el horario-, paseamos por las peatonales, la Piazza Dei Signori (gracias LilianaViajera por recordarme el nombre del lugar) y buscamos, sin suerte, el "balcón de Julieta".
A Verona la conocimos de paso a Venecia, no estaba en nuestros planes dedicarle más tiempo que ese rato a la tarde pero nos gustaron tanto sus calles, sus paisajes y la gente que decidimos volver unos días después antes de partir de Venecia a Florencia.
Para que se den una idea en distancias y tramos, de Milán a Verona tardamos unas dos horas en auto y luego hasta Venecia otra hora y media más.