Diarios de viaje > Italia, Europa

Por el frio de la vieja Italia

Escribe: sergmon
Cuando estaba en el colegio un buen maestro de esos que les gusta asociar las experiencias personales con la intimidad de la materia nos dijo que habia estado en Europa y que para asegurarse que era cierta su experiencia tocaba los monumentos con sus dos manos y se repetia "Que no me cuente nadie", habian pasado dos decadas de eso y cuando hicimos el viaje, me asegure de poner mis manos y las otras seis que alegremente me acompañaban en todo lo que ivamos descubriendo.

 

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Venecia, Florencia y Pisa

Venecia, Italia — jueves, 11 de marzo de 2010

Llegamos a la estación de trenes de Chivasso con mucha dificultad, la noche anterior había nevado y la carretera para salir de donde nos encontrábamos tardo en estar preparada para el tránsito vehicular, empezamos así una de las tantas carreras y hasta cierto punto angustias que tuvimos que pasar para desplazarnos de un lugar a otro.
Meses atrás había comprado en línea el boleto Eurorail para seis días de tren por Italia, aunque este me daba acceso libre a los trenes regionales, teníamos que pagar una reserva para los trenes de alta velocidad.

Llegamos a la estación de Milán y entre averiguar qué hacer con el boleto y comprar reservas (un trámite muchas veces engorroso)  salimos a las 4pm hacia Venecia, en un trayecto que en condiciones normales tardaría 4 horas, tardamos más de 6 debido a la nieve, llegamos a Venecia con la angustia de perder el alojamiento reservado y pre pagado, pero el encargado del Hotel tuvo la amabilidad de esperarnos y ya muertos de cansancio de andar corriendo por callejuelas desconocidas nos preparamos para ver en todo su esplendor a una de las ciudades más bellas que jamás haya conocido.

A la mañana siguiente nos levantamos temprano y después de desayunar salimos a caminar Venecia, sus pequeñas callejuelas, sus canales, sus múltiples negocios….todo absolutamente todo nos dejo maravillados, al parecer la nieve tenía muchos años de no caer por esos lugares y sin querer asistimos a un blanco evento que  renovó el entusiasmo un poco gastado por las bajas temperaturas, siguiendo las corrientes de turistas llegamos a la plaza de San Marcos, nos sentamos en una banca a contemplar aquel lugar largamente imaginado, el agua se había apoderado de la misma, llegaba hasta los negocios cercanos a la plaza,  caminábamos por tarimas colocadas en varias direcciones, entramos a la catedral de San Marcos, admiramos su interior, fuimos al muelle donde se encuentra una multitud de góndolas y vimos a lo largo la Isla de Murano a la cual por razones de tiempo no fuimos, los artistas ofrecían sus pinturas y dibujos con matices Venecianos a módicos precios, seguimos de la plaza hasta el puente de Rialto y allí estuvimos un buen rato, la vista del gran canal es preciosa, las góndolas y los taxis acuáticos pasan alegres bajo aquel inmenso mercado viviente donde se confunden vendedores y turistas y ya la nacionalidad no importa, solo es importante estar allí…y nada más.

Salimos de Roma hacia Florencia a primeras hora de la tarde, nos dirigíamos a una ciudad llamada “la cuna del renacimiento” y comprobaríamos de sobremanera el porque de su apodo, llegamos a Firenze a eso de las 06pm, la temperatura no era tan baja como habíamos creído y la nieve se había ausentado, fuimos a registrarnos al Hotel y salimos a conocer la famosa catedral Santa María del Fiore ubicada en la plaza del Duomo, llegamos primero a la puerta del paraíso en el Baptisterio de San Juan y nos quedamos absortos ante aquella obra cumbre del Renacimiento , pensando que los 25 años que tardo en hacerse fueron pocos ante una muestra de talento tan grande, no entramos a la catedral debido a que era muy tarde para hacerlo y seguimos hacia la plaza della Signora donde admiramos la fuente de Neptuno y las esculturas que allí se encuentran, como la decapitación de Medusa.

A la mañana siguiente nos dirigimos al puente Vecchio y de allí nuevamente a la catedral y esta vez entramos y admiramos una hermosa joya del arte gótico en cuanto a su arquitectura y sus paisajes interiores como el juicio final adornando su cúpula, de allí salimos a caminar, pasamos por la casa de Dante, el museo de Santa Maria Novella y la galería de los oficios.Nos despedimos en la tarde de una ciudad a la que con gusto regresaríamos, por eso que el arte y la cultura se nos quedo grande para una visita tan corta.

Tomamos el tren en la tarde y nos fuimos a Pisa, se me olvido llenar o marcar el boleto de tren y un malhumorado revisor no dudo para ponernos una multa de 50 euros, mala forma de aprender la lección, estábamos obstinados con enderezar la torre y fuimos a probar suerte, un taxi nos llevo y en 10 minutos allí estábamos ante aquella torre que tantas veces habíamos visto en cualquier medio imaginable, un par de horas disfrutamos de su inclinación, de la catedral, del baptisterio y el campo santo, para despedirnos al final de la tarde y desde ese momento empezar a sentir la nostalgia que nos provoca la vieja Europa

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