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Venecia-Eslovenia

Escribe: Sandrusky
Un viaje de 10 días en los que establecimos el "campamento base" en Venecia, donde disfrutamos de unos días fabulosos con un paraje espectacular. Sin embargo, no desperdiciamos la ocasión para descubrir uno de los países vecinos, Eslovenia, así como tampoco perdimos la oportunidad de acercanos a Trieste, San Marino y Tavullia.

 

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Sin Verona y sin aqua alta

Venecia, Italia — martes, 5 de octubre de 2010

Publicado el 10/ 8/ 2011

El plan que teníamos para hoy era el ir a Verona. Habíamos leído en foros y demás que lo más cómodo para ir es en tren ya que en una hora te deja en ella. Por lo que, teniendo en cuenta que eso era lo que íbamos a hacer hoy, decidimos tomarnos la mañana con calma, sin tener que hacer un gran madrugón, aunque tampoco levantándonos a las tantas. Teníamos que ir a hasta Venecia para coger el tren en Santa Lucía, y lo haríamos sin ningún horario establecido.

A Venecia hemos llegado pasadas las once de la mañana, y lo primero que hemos visto ha sido una unidad móvil de algún medio de comunicación y muchos policías. No sabíamos si estaba pasando algo o si ya había pasado, porque no había nada que nos diese una pista sobre tanta presencia policial. Ajenos a ellos, hemos cruzado el puente de Calatrava y hemos ido derechos a la estación, que está tras pasar el puente. Los precios de los billetes los habíamos mirado la semana pasada: 6,50 por persona (ida). Hemos salido al área de las vías para ver los paneles informativos con las horas: el siguiente hacia Verona no saldría hasta una hora después. No obstante, quisimos preguntar para asegurarnos, no fuese que tuviésemos uno antes.

Nos encontramos con que en una pared había un desplegable pegado en un corcho dentro de una vitrina de cristal en el que se informaba de los horarios de todos los trenes que salían de Venecia. Cuando he visto Verona, he visto que tardaba dos horas y media en llegar. Dato que chocaba con lo que habíamos visto en los foros. Así que, hemos vuelto a entrar en la estación en busca de un punto de información para confirmar el tiempo que se tarda. Finalmente hemos preguntado en un pequeño stand que tienen justo debajo de los paneles informativos, en el área de las vías. El tren “normal”, y obviamente el más barato, tarda casi dos horas y cuesta 6,50 (ida y por persona); el “veloz” cuesta 18,50 sólo ida, y por persona, y tarda una hora. Tras ello, hemos decidido no ir, porque la mejor opción, por el hecho de ganar tiempo, era cogiendo el rápido, pero ello nos supondría unos, aproximádamente, unos 60 euros sólo para ir a Verona. Sintiéndolo mucho, Verona tendrá que esperar para cuando volvamos.

Nos hemos quedado un buen rato sentados en las escaleras de la estación de tren, pensando qué hacer. La verdad no teníamos ni idea. Además, hacía un bochorno increíble e íbamos cargados con las chaquetas en vista de cómo había amanecido –y sobre todo cómo había anochecido, lloviendo- y del tiempo que habíamos visto que haría en Verona. Resulta que al final se ha quedado un día soleado y muy bueno.
Ya no tenemos tickets de transporte, por lo que decidiésemos lo que decidiésemos hacer por Venecia tendría que ser andando. Pensamos ir a ver la basílica de San Marcos, en vez de dejarla para mañana. Así que nos pusimos a caminar por Cannaregio. Pero, en Strada nova, en una corte que sale hacia la izquierda, nos paramos en un pub irlandés a tomar un par de cafés: un machiatto para Chuan y un capuchino para mí. Hemos estado un buen rato en la terraza del bar. Después hemos continuado caminando en dirección Rialto, con la intención de comer una vez pasada esta zona.

Sin embargo, en nuestro camino nos hemos desviado bastante y hemos aparecido por una zona por la que, hasta ahora, no habíamos pasado. De hecho, hemos aparecido por Castello. Hemos comido pasadas las dos –de hecho hemos terminado de comer casi a las tres- y lo hemos hecho en el jardín trasero de una pizzeria-restaurante. Hemos optado por coger un par de menús de la carta porque el menú del día no íbamos a aprovecharlo bien. El sitio, como tal, es peculiar y curioso. Pero no volvería a comer en él. Chuan se ha pedido un filete de pollo, yo uno de tenera; y nos hemos pedido la guarnición: ensalada mixta y patatas fritas. Los platos eran muy pobres, con filetes muy pequeños y muy finos. Nos hemos llevado un verdadero chasco y, en cierta medida, hemos agradecido no tener demasiada hambre –aunque ello no significa que nos pareciese bien las raciones tan míseras que ponían-. Ciertamente no entendíamos cómo siendo platos de carta eran tan pequeños; si hubiesen sido platos que figuraban en el menú del día, hubiese sido más comprensible, pero siendo de la carta…. En fin, un restaurante que está anotada por su peculiar parte trasera, pero nada recomendable para comer.

Después de comer hemos puesto rumbo a San Marcos, porque lo cierto es que no sólo habíamos dado un rodeo, sino que nos habíamos pasado. Al rato hemos llegado, pero nos hemos sentado frente a un puesto de góndolas. Hacía sol y teníamos calor. Hemos fumado un par de cigarrillos ahí sentados, entre bromas. Nos hemos metido en la plaza San Marcos; había muchísima gente, bastante más que la semana pasada, cuando estuvimos por primera vez. Hemos encontrado el Café Florián, en uno de los pórticos de la plaza, con una terraza enorme y con una orquesta con música en directo para los clientes. Los precios, impresionantes; el lugar, antiguo pero bien cuidado y, sobre todo, elegante.

De San Marcos hemos puesto rumbo hacia Rialto –éramos plenamente conscientes de que teníamos que volver andando hasta Piazza Roma- ya que hemos decidido dejar para mañana, que no tenemos ningún plan, lo de la basílica de San Marcos. En Rialto, justo detrás del puente, hay una iglesia con unas escaleras; ahí hemos estado otro buen rato sentados, fumando un par de cigarrillos y estableciendo un par de apuestas, que veremos a ver quién las gana y quién las pierde.

De Rialto hemos ido hacia Canareggio, y en Strada Nova hemos decidido hacer otro alto en el Pub Irlandés en el que habíamos estado a la mañana. Nos hemos pedido dos coca-colas (probablemente sea uno de los bares más económicos de la zona; un lugar que, por la mañana, ha sido muy frecuentando por jóvenes que iban a comer algo en él) por las que nos han cobrado 5 euros (precio bastante razonable, igual al de muchos bares y locales de Donostia). Hemos estado un buen rato en la terraza sentados.
Tras ese pequeño alto, hemos hecho el último tramo que nos faltaba para llegar hasta Piazza Roma. Hemos mirado la hora: faltaban cinco minutos para las siete de la tarde. Con un poco de suerte nos daba tiempo para coger el de y diez. Y nos ha dado tiempo.

Cuando hemos llegado a Campalto, hemos ido a la panadería de ayer. Hemos cogido pan, una botella de agua y una bolsa de chucherías. Cuando hemos llegado a la habitación, hemos puesto la televisión y justo en ese momento comenzaban las noticias en la mayoría de los canales. Hemos dejado puesto TeleVenezia y es entonces cuando nos hemos enterado –tristemente- de que ha habido Aqua Alta. Esta mañana cuando llegamos a Venecia sí que nos fijamos en que la marea estaba muy alta, así como que había muchos charcos y muchas zonas mojadas; también hemos visto a varias personas con Katiuskas, pero como no llovía… lo que menos hemos pensado es que había Aqua Alta. Una lástima no habernos enterado antes para acercarnos hasta San Marcos.

En fin, qué se le va hacer. Nos hemos quedado sin ver Verona ni el Aqua Alta. Dos cosas pendientes que se quedan en este viaje.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
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Precio/calidad    

Pizzería Alla Strega

Comida: Pizza en Venecia, Italia

Como su nombre indica es una pizzeria, aunque también ofrece menús del día (a unos 14euros si mal no recuerdo) y también tiene carta. El local, en sí, es peculiar, porque además del recinto normal, tiene un patio trasero convertido en "jardín-comedor", que hace que sea un sitio bonito y curioso donde poder descansar lejos de la vista de los curiosos paseantes.<br />Sin embargo, cuando nosotros decidimos parar aquí a comer, optamos por pedir un par de platos de la carta. ¿La razón? Los platos que había en el menú del día eran, en su mayoría, de pasta; y, nosotros, ya un poco cansados de ella, que tampoco teníamos mucha hambre y, por lo tanto, no aprovecharíamos el menú del día, decidimos, finalmente, pedir un par de platos de la carta, pensando que, pese a ser un plato único, sería más consistente.<br />El caso es que mi pareja se pidió pechuas de pollo, yo un filete de ternera y, como guarnición, pedimos una ensalda mixta y unas patatas fritas, las cuales compartimos.<br />Lo primero que nos sirvieron fueron las patatas fritas y la ensalada. Nos parecieron raciones pequeñas, aunque como eran "guarniciones", tampoco le dimos mucha más importancia. <br />La sorpresa vino cuando nos trajeron la carne. Los filetes de pechuga de pollo de mi pareja eran muy pequeños, además de muy finos. Mi filete de ternera tampoco era muy allá: pequeño y fino (parecía "papel de fumar"). <br />Obviamente nos llevamos un buen chasco con estos platos de la carta, y agradecimos no haber llegado con hambre a esta pizzeria.<br />Quizá como pizzeria funcione mejor, o al menos las raciones y, sobre todo, la relación "calidad-precio" sean mejor. Pero en lo que a la carta se refiere, a nosotros nos pareció bastante miserable.<br />


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