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Antigua Yugoslavia y Venecia (Septiembre 2011)

Escribe: danielhr
Unos días donde visitaríamos una parte de dos de los países que formaron la poderosa Yugoslavia del Mariscal Tito, cuya muerte causaría, sin mucho tardar, la desintegración de la misma y la creación de nuevos estados como Croacia y Eslovenia, entre otros. Sería por estos por donde nos moveríamos. Por otro lado y como guinda a esta escapada, volvería, de nuevo, a la siempre maravillosa Venecia.

 

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Reencuentro con Venecia

Venecia, Italia — domingo, 25 de septiembre de 2011

Al ser nuestro último día y salir el vuelo desde Venecia, decidimos pasar éste por esta ciudad. Así aprovecharíamos también para que mi madre pudiera conocer la ciudad de los canales. Para mí era un reencuentro de lo más esperado, ya que tenía ganas de volver tras once años desde la primera vez que estuve por aquí. Eso sí, parece que nuestro idilio está abocado al fracaso, porque siempre se trata de algo demasiado breve y poco tranquilo.
En esta ocasión llegaríamos en el coche de la familia, tras hacer casi 200 km, desde Umag y habiendo atravesado Eslovenia de nuevo.

Entraríamos por el único puente de acceso para atravesar la bahía y llegar hasta el parking de Tronchetto, donde dejaríamos el vehículo (21 euros, unas 6 horas). Existe otro en la plaza Roma, pero es más caro y más pequeño. Desde este mismo lugar, cogeríamos el vaporetto de la línea 2 (6 euros) que va parando en todas las paradas importantes del centro histórico y de forma rápida. También está la línea 1, pero va más lenta al tener muchas más paradas. Después de tomar el primer contacto con sus aguas, llegaríamos hasta la penúltima parada, San Giorgio, donde se encuentra la iglesia del mismo nombre. Una vez dentro de ella, subiríamos hasta su campanario (5 euros) para disfrutar de unas vistas espectaculares de Venecia, destacando especialmente y justo en frente, el Campanile y la Basílica de San Marcos, así como el Palacio Ducal.

Una vez que nos recreamos lo suficiente, bajaríamos y volveríamos a coger el vaporetto de la misma línea anterior para tras una parada, dejarnos al lado de la plaza de San Marcos. De Hecho, lo único que hizo fue cruzar el canal. Una vez aquí, veríamos, como no, el puente de los suspiros, atestado de gente, como siempre, y en un suspiro, valga la redundancia, nos encontraríamos en el centro de la plaza de San Marcos, donde haríamos algunas compras de cristal de Murano. Y es que la historia, de una forma u otra, siempre se repite.
Sin darnos cuenta ya nos habíamos plantado en la hora de comer, eran las dos, por lo que nos fuimos a un bar en una callejuela saliente del campo de San Bartolomé, para tomarnos un risoto y una lasaña. Era el típico bar veneciano para comer en la barra, de calidad y barato para cómo están los precios aquí. (9 euros por persona, bebida incluida). En veinte minutos habíamos acabado, así que nos fuimos callejeando entre puentes y palacios hasta el puente Rialto, donde disfrutaríamos un rato de las vistas.

Continuaríamos ahora, con una ruta circular para seguir conociendo lugares llenos de encanto, aunque no tan excesivamente famosos, con la suerte de poder ir disfrutando de algunas explicaciones y anécdotas históricas curiosas, narradas por mi tío. Algunas de esas visitas serían el teatro Fenice, el puente de la Academia, la iglesia de San Moisés, etc.
De nuevo el vaporetto, para salvar algo de distancia, nos permitiría acabar nuestros últimos momentos, en el puente de la Ferrovía y el mercado de Rialto, desde donde volveríamos a coger la línea 2 de vaporetto, que tras cruzar por debajo del puente de  Calatrava y dejar a la izquierda la plaza Roma, nos dejaría, de nuevo, en el parking de Tronchetto. En quince minutos más, nos plantaríamos en el aeropuerto Marco Polo, donde tras tomar algo, tendríamos que despedirnos desgraciadamente de mis tíos, con los que habíamos pasado unos días estupendos y nos habían hecho sentir como en casa.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Rosticceria San Bartolomeo

Comida: Comida Variada en Venecia, Italia

Los platos ya están preparados por lo que el servicio es rápido, la comida está rica y el precio bastante económico

Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos | Aconsejable para: Cocina local, Bajo presupuesto


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