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India 2008

Escribe: pmallada
Durante el mes de Mayo de 2008 realizamos un maravilloso viaje por la India de los palacios de cuento y de los lugares sagrados. Fue un viaje lleno de atractivos y no exento de alguna dificultad, pero que nos marcó mucho. Ha sido nuestra primera experiencia en la India, y estamos deseosos de repetir la visita a éste gran subcontinente.

 

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Viaje en tren y Varanasi

Varanasi (Benarés), India — miércoles, 14 de mayo de 2008

Se acercaba por fín una de las "temidas" pruebas que habríamos de pasar en India: un viaje en tren, el primero de los dos que teníamos previstos. En éste caso, nuestro destino sería la fantástica Varanasi (Benarés), en las orillas del Ganges. Pero antes de llegar allí, teníamos un largo recorrido en tren.
Después de salir de la Reserva Natural de Panna, nos pusimos en marcha hacia la conexión ferroviaria de Satna, desde donde cogeríamos el tren hacia Varanasi. Como el conductor tenía prisa por volverse a su casa, nos llevó con bastante tiempo de antelación, por lo que llegamos con un par de horas de adelanto sobre la hora prevista. Y si a eso le sumamos el retraso del tren en llegar a la estación, tenemos que nos tocó esperar en los andenes alrededor de 5 horas.
Pero lo peor no era esperar, sino las condiciones. Aquello era la India pura, de verdad. Multitudes en los andenes, calor, bochorno, vacas paseando entre la gente, animales libremente por las vías, suciedad en las vías, etc.... y sin embargo, lo pasamos relativamente bien. La gente era muy amable con nosotros, ya que nos veían tan blancos, que a Sylwia incluso la abanicaban, y nos daba bastante vergüenza. Finalmente, llegó el tren y pudimos continuar nuestro periplo. Teníamos reservadas dos literas en segunda clase, individuales y con aire acondicionado, compartiendo el coche con más gente. son bastante cómodas, y además, durante todo el viaje, personal de la compañia ferroviaria pasa vendiendo comida y agua fría embotellada, por lo que se hace bastante llevadero, a pesar de la lentitud del viaje.
Cuando por fín llegamos por la mañana a Varanasi, estaba esperándonos otro conductor con otro vehículo, que nos llevó a nuestro hotel en la ciudad, en la que pasaríamos sólo una noche, y empezamos el recorrido turístico, sobre todo a pie, y como casi todo el viaje, a nuestro aire.
Varanasi es una ciudad diferente a todo lo que habíamos visto hasta el momento. Esta ciudad vive para el río y crece a partir del mismo. Aunque hemos de decir que el río es probablemente uno de los más contaminados del planeta, la gente lo sigue considerando sagrado y se siguen bañando allí con total tranquilidad y devoción.
Toda la orilla del río está cubierta por ghats, o escaleras monumentales que dan acceso a diversos templos, desde donde se ofician diferentes ceremonias a lo largo del día. Hay algunas ceremonias, muy demandadas turísticamente, como la nocturna que se realiza en uno de los ghats principales, y que se puede observar desde alguna de las múltiples barcas que alquilan en la orilla. También, a primera hora de la mañana, en el recorrido por el río, es posible observar desde la barca en qué zonas se dedican a la cremación de cuerpos, debido a las grandes cantidades de madera que hay en las cercanías y en algunos casos a que todavía humean algunas piras funerarias.
Es interesantísimo poder contemplar como se desarrolla toda la vida en los ghats, desde el amanecer al anochecer, con constantes ofrendas y ceremonias. De todas maneras, eso no quita para que el interior de la ciudad sea una locura, llena de vida y de agitación con multitudes de un lado a otro y un gran número de vehículos por todas las calles.
En Varanasi, se puede disfrutar de realizar compras de paños y telas de seda de muy buena calidad, y a un precio buenísimo, pero eso sí, hay que ser duro regateando y mostrar poco interés. Se pueden conseguir auténticas maravillas.
Uno de los placeres que nos dimos en ésta ciudad fue al día siguiente de llegar, tras haber hecho un recorrido en barca por los ghats a primera hora del amanecer, sentarnos a desayunar en un pequeño restaurante con una terraza elevada sobre el río dese donde se podía contemplar casi toda la orilla de Varanasi, como iba poco a poco animándose según aumentaba la luz del día. Una maravilla, vamos. Y después de desayunar tranquilamente, paseamos un poco más por aquí y volvimos a ponernos en marcha para coger el tren por segunda y última vez, ya en dirección a Delhi y hacia el final de nuestro viaje.

Tips:

Coger una barca en la mañana, al amanecer, para poder ver como se va despertando la vida en los ghats, poco a poco. Se puede apreciar como en algunos se realizan ofrendas, como en otros se dan clases de meditación, y en otros, se enseña a nadar. También como hay gente dedicada a lavar la ropa y otros a secarla. Poder distinguir un ghat dedicado a la cremación de otros dedicados a la oración, etc...Y para terminar, buscar una azotea desde donde desayunar tranquilamente viendo la ciudad animarse.

Tiene que ver con: Imperdibles, Rasgos culturales
En Varanasi (Benarés), India


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Últimos comentarios

viajalo dice:
Viajar en tren en la India es una experiencia que hay que vivirla.... y la salida de Satna hacia Varanasi es la más común. Lástima que el viaje dure tanto para llegar a Varanasi!
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