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Crónicas de viajes y consejos útiles para viajeros

Escribe: CMPB
Si eres incapaz de imaginar el sueño de la perfección soñado por los hombres geniales que construyeron castillos y fortalezas, los que abrieron un camino en el desierto, los que se emocionaron al ver una gota de agua sobre el pétalo de una rosa o pintaron un cuadro para la humanidad; puedes viajar o visitar mucho, pero en realidad conoces poco. Replantea tu vida y tu sensibilidad.

 

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Vanarasi-Benares

Varanasi (Benarés), India — sábado, 17 de octubre de 2009

A lo largo de las escaleras de piedra que descienden al río, se dan citas muchedumbres que nos permiten apreciar uno de los espectáculos más estremecedores y notables que uno pueda ver en el mundo. El lugar es Benarés, el río el Ganges y el país: la hermosa y majestuosa India.-Casi se podría decir Que la India se estremece en Benarés. -Si uno aguza el oído se escucha en primer plano el crepitar de los leños que devoran los cuerpos sin vida, y un olor acre invade el aire. El calor de la noche es sofocante y se percibe un fuerte aroma de incienso.

El Ganges purifica el alma y miles de peregrinos aguardan el amanecer para bañarse en sus aguas. No importan las circunstancias, tampoco que las aguas estén turbias y que haya cuerpos sin vida casi sumergidos; es un contacto que la fé popular concreta cotidianamente; y hasta Rudyard Kipling describió a estas imágenes como el espectáculo más grandioso de la India.

Tengo entendido que son muchas las ciudades santas desparramadas sobre las orillas del Ganges, pero Benarés ó Varanasi que es su nombre local; es una de las más conocidas entre los que eligen el derrotero turístico entre Calcuta y Nueva Delhi. Una sinfonía de bocinas y una muchedumbre inapreciable nos dificultan transitar la angosta avenida, pero siempre está allí omnipresente el corazón de esta ciudad sagrada de Shiva el Dios reproductor y destructor a la vez.

En todo el ámbito de Benarés se perciben los testigos del pasado, silenciosos; que confieren una fantasía animada acompañada siempre de precarias edificaciones, conformando una escenografía en la que hasta la neblina de la medianoche es una fuerte protagonista.

La muchedumbre avanza a paso firme en su tránsito hacia el Ganges, son millares y el brillo de los saris que visten las mujeres discrepa de las camisolas largas de los hombres, casi siempre acompañados por turbantes. Todo contrasta frente a esas pieles cobrizas, dando una aureola especial a sus rostros. Muy cerca de Benarés, en Sarnath; Buda pronunció algunos de sus célebres mensajes hace más de 25 siglos. Nada de los que nos rodea, parece de este siglo; ni los ancianos en cuclillas ni los encantadores de serpientes. Los niños nos ofrecen postales, especias, sándalo y telas de seda; y uno de los ejercicios más divertidos es el arte del regateo, del que los habitantes de Benarés hacen gala. Todos son insistentes, pero amables y las sonrisas de los niños seguramente serán uno de los mejores recuerdos para llevarse consigo.

Es difícil posar para una foto, el tránsito se congestiona, hay que sortear las vacas sagradas y de pronto seguir el lento tranco del paso de unos elefantes; todo esto mezclado con autos, camiones, rickshaws y muchedumbres y más muchedumbres. Nobleza obliga y para respetar el rito religioso, hay que ponerse una camisa blanca para llegar a la orilla del Ganges, al estremecedor corazón de la India.

En los Ghats, aguarda todo el mundo que despierte el día, gente de todas las castas, de todos los rincones del país; para cumplir con el tradicional rito sagrado que al menos una vez en la vida, hay que hacer una peregrinación a esta ciudad y bañarse en las aguas del ría sagrado..

El hindú es un pueblo que cree en el alma regresando a la Tierra en otro cuerpo, humano ó animal, y todo dado según las acciones pasadas de cada uno: es la reencarnación. Las prácticas de los creyentes de una de las religiones más antiguas del mundo, emocionan al ver tan apasionado y vivo fervor.

Desde otra perspectiva, lograda al abordar las barcas se pueden observar, los sacerdotes orando, los sadhus (hombres con torso descubierto y largas barbas)y otros parecieran que están esperando la muerte. Todos son contrastes inolvidables: para sus fieles esas aguas turbias todo lo purifican, y para nosotros los turistas una ciudad y una experiencia maravillosa que no podemos dejar de ver en esa magnificencia que se llama India.

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