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Republica Dominicana - Cuba (Diario 2)
Escribe: Magui_arg
Esta es la segunda parte del mismo viaje y es lo que viví en Cuba; las diferencias abismales entre el lujo asiático de los hoteles y muchas cosas que pude observar dolorosamente de mis hermanos cubanos. Cabe aclarar que fue en 1997 y nunca regresé, asi que no puedo decir como es actualmente.
Entre los sueños y la realidad
Varadero, Cuba — sábado, 9 de enero de 2010
En algunos casos, esta determinación hizo que el viaje se encareciera o complicara, o tuviera que separarme del resto de mis compañeros de excursión; pero la herencia de sangre gallega, provocaba que mi terquedad se impusiera a cualquier sugerencia. Por ello, no pudiendo hacer otra combinación en el vuelo; iría desde Punta Cana hasta Varadero -porque la mayoría hacia ese recorrido-, luego por carretera a La Habana por algunos días y recién a mi regreso las playas de Varadero. Así que me esperaban muchas horas de viaje antes de llegar a mi primer destino.
Luego de la última noche de fiesta en el Hotel de Punta Cana, daba vueltas en la cama porque temía dormirme. A las 5,30 de la mañana oí el sonido del teléfono; antes de contestar ya estaba totalmente despabilada. Desayunamos a las 6 de la mañana, pasaron a buscarnos 6,45; llegamos al aeropuerto, hicimos los trámites y nos despedimos de Estefan, -nuestro guía anfitrión y responsable de la empresa que habíamos contratado- ¡Por fin embarcamos rumbo a Cuba!
Antes del descenso -por razones exigencias sanitarias del gobierno de Cuba- rociaron el interior del avión con aerosol desinfectante, como prevención contra los insectos que pudiesen haberse introducido en la cabina, y evitar la propagación de enfermedades tropicales. Durante el vuelo nos informaron que la temperatura era de 28º y había brisa. Desde la ventanilla del avión alcancé a ver que el día estaba hermoso, brillante; la vegetación era abundante y muy colorida.
A las 11,40 aterrizamos en el Aeropuerto "Juan Gualberto Gómez" de Varadero.
Descendimos cantando, el grupo estaba bastante bullicioso; nos hicieron parar a pocos pasos de la escalerilla cada uno con su equipaje de mano, había personal uniformado dándonos indicaciones, esperando que bajaran los pasajeros y nos quedamos en silencio. Teníamos la sensación rara de ser observados como sospechosos; no como un alegre grupo de turistas que llegábamos de diversos lugares del mundo a conocer este hermoso país.
En migración nos recibieron cordialmente; sin embargo, al llegar a la Aduana las cosas cambiaron. No había sonrisas, abrían los equipajes, revolvían todo, hasta que vieron la mochila donde colocara los caracoles y los trozos de coral -cuidadosamente acomodados, para evitar que se rompieran- que adquiriera en República Dominicana, Se miraron entre ellos, llamaron otro funcionario y me pidieron el pasaporte. Me puse nerviosa, estaba asustada, pero -por suerte- me tranquilizaron ellos mismos. Explicaron que el caracol Cobo es una especie en extinción, su comercialización estaba prohibida en toda la zona del Caribe. De nada sirvió decirles que no lo sabía, porque no me habían informado, el animal ya estaba muerto, y en Dominicana autorizaron que pasara.
Me lo quitaron, firmé varios documentos; mis compañeros de viaje se quedaron conmigo por precaución, a pesar de tener sus papeles en orden. Me enojé y empecé a protestar a los gritos; hasta que alguien me pidió calma. Yo sentía que me estaban robando lo que había comprado, experimenté la sensación de ser estafada.
Dejaron mi ropa revuelta sobre el mostrador, las prendas íntimas a los ojos del resto de los pasajeros. La rabia tiño de rojo mi rostro, hice un gran esfuerzo por evitar la humillación de llorar. Tenía ganas de patear a todo el mundo, mandarlos a paseo y acabar el viaje allí mismo.
Luego la cordura se sobrepuso, aunque decidí poner mayor énfasis en conocer la realidad de este país, que había visto solo en fotografías; y del que tantos comentarios escuchara -unos a favor y otros en contra-.
Debía saber cual era la verdad; solo así me lograría quitar el sabor desagradable de este disgusto inicial.
Las cosas se habían iniciado mal, aunque más tranquila analicé que era algo de menor trascendencia, y terminaría por olvidarlo. A las 13 horas, me separé del resto del grupo; solo cinco personas más tomaron similar decisión a la mía y debíamos viajar aproximadamente 180km. hasta llegar a la Habana.
El camino estaba rodeado de bellezas naturales, hermosa vegetación, pero se veía mucha pobreza; aunque diferente a lo que acostumbraba a ver en mi país. Quizás afectada por los eventos ocurridos en el Aeropuerto, o por lo que mis ojos observaban, empecé a llorar silenciosamente; venía en plan de vacaciones, pero me di cuenta, que estúpidamente no había pensado en que la miseria toca con igual crueldad en cualquier lugar de la tierra.
Me esforcé por ahuyentar estos pensamientos y cerré los ojos concentrándome en descubrir quien era el intérprete de un bonito son que se escuchaba.
A las tres de la tarde, cuando pensé que estábamos ya por llegar, el bus hizo una parada en un restaurante costero, estaba semi-vacío decorado con redes pesqueras y ambientación marina, tenía forma semicircular; grandes ventanales vidriados daban al mar y las olas rompían sobre las rocas que estaban debajo.
Almorcé pizzeta de camarones, tomé una lata de cerveza muy fría mientras contemplaba el mar; estaba agotada y hambrienta, así que prácticamente devoré en un suspiro este sabroso tentempié, pues me había levantado a la madrugada y luego del desayuno en Punta Cana, en el avión nos invitaron solo un sándwich de miga acompañado de un vaso de refresco.
Sabía que aquí se respetaba a rajatabla la velocidad máxima, por lo que el recorrido duró más de lo esperado. Llegué a La Habana a las cinco de la tarde; olvidé mi cansancio ante la sorpresa de conocer el lugar donde me hospedaría. Era el hotel Meliá Cohiba, ubicado al frente del Malecón, y su aspecto era lujosamente imponente. ¿Qué sorpresas me aguardaban? Aun no lo sabía, pero ansiaba descubrirlas.
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Publicado el 9/ene/2010, 17.32 |
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Últimos comentarios
Graveran dice:
Tus fotos no corresponden con la realidad de lo que es tirar fotografias en un viaje de turismo.
Publicado el 12/ene/2010, 17.54
Graveran dice:
(pero se veía mucha pobreza), comentario inapropiado porque desde Varadero a la habana casi todo lo que hay es posos petroleros y te puedo asegurar que no hay Barrios ni poblaciones donde puedas notar esa probresa que claro esta si la hay porque es un pais pobre del terser mundo.
Publicado el 13/ene/2010, 13.28
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Capítulos de este diario
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1
Con las alas del alma
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2
Entre los sueños y la realidad
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3
Mi primer día en La Habana
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4
Un city tour lleno de sorpresas
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5
El cañonazo de las 9
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6
Visita al Museo José Martí
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7
Una de cal y otra de arena
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8
Una tarde al ritmo del son
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9
La última noche en La Habana
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10
Lo que aprendí en gustos y sabores
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11
De La Habana a Varadero
-
12
Últimos días en Varadero
En Varadero...
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