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Republica Dominicana - Cuba (Diario 2)

Escribe: Magui_arg
Esta es la segunda parte del mismo viaje y es lo que viví en Cuba; las diferencias abismales entre el lujo asiático de los hoteles y muchas cosas que pude observar dolorosamente de mis hermanos cubanos. Cabe aclarar que fue en 1997 y nunca regresé, asi que no puedo decir como es actualmente.

 

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De La Habana a Varadero

Varadero, Cuba — sábado, 9 de enero de 2010

Las valijas ya habían quedado en depósito, así que nos sentamos un rato en el lobby. Salí a la vereda a disfrutar del paisaje que se veía; crucé la avenida hacia el Malecón donde me acodé, más allá el mar se agitaba con el viento cálido de la siesta. La reverberación del sol me  hizo regresar rápidamente al reparo del interior.

Mientras veía los hermosos arreglos florales ubicados en diferentes rincones, observaba disimuladamente los trajes de un pequeño grupo de personas, que evidentemente provenían del África; bellos y coloridos trajes, túnicas con pliegues, tanto hombres como mujeres eran muy altos, probablemente pertenecían a un rango o clase social elevada, por la manera especial con que miraban al resto de los turistas.

Pasaron los minutos, hasta que llegó el colectivo, que contaba con todas las comodidades. Nos recogió y luego hicimos un recorrido por varios hoteles más. Fueron subiendo personas de diferentes nacionalidades que llevaban igual destino.

Íbamos por una autopista, rodeados de vegetación y montañas; a lo lejos, cuando pasábamos algún valle se divisaba nuevamente el mar de un profundo color turquesa.
Vi que aquí los cocales son distintos, un poco más pequeños que los de Dominicana, los frutos de color amarillo, mientras que conocía de color verdoso y el sabor más dulce; pregunté si eran de la misma variedad, me avisaron que pertenecían a una especie diferente. Dijeron que se trataba de cocos indios -es todo lo que pude saber-, pero se veían más vistosos.

Fuimos atravesando  varias poblaciones del Departamento Matanzas, todas ellas de gran colorido, casas mas bajas coches de caballos, gran cantidad de bicicletas. Llegamos a Varadero, y seguimos de largo, hasta donde comienza el Complejo Sol-Palmeras, que también pertenece al grupo de los Hoteles Meliá, ubicado junto a varios otros en una especie de avenida amplia, llena de flores y plantas.

Nuevamente sentí la sensación de ingresar a un mundo diferente. Pájaros, flores, diversas variedades de una planta que en Argentina yo conocía con el nombre de "croto" con hojas multicolores de distintas formas. Coches de plaza con la capota baja llevando turistas de paseo, cuatriciclos, autos importados. Aquí la tierra formaba una especie de lengua; de los dos lados y hasta donde me alcanzaba la vista  había veleros y lanchas navegando.
La recepción del hotel toda en mármol, sobre la pared frontal  una inmensa jaula con vegetación selvática, una cascada central y cientos de pájaros multicolores llenaban el ambiente con los gorjeos y el sonido del agua cayendo. La música tropical sonaba y daba el toque adecuado que se completaba con las ropas de tonos alegres de quienes se alojaban en este bello lugar.

El Complejo estaba formado por la estructura del Hotel y bungalows. El acceso a la habitación, encendido de luces y aire acondicionado era por medio de tarjeta magnética, Yo estaba alojada en un bungalow. Tenía una puerta vidriera desde la habitación que me comunicaba con una pequeña terraza donde había un juego de jardín con sombrilla. Desde allí podía ir entre la vegetación por un camino de lajas hacia el mar o hasta las dos piscinas; una de ellas dedicada a los niños, y la otra con un puente desde el que se ingresa al bar-piscina que está en el centro de la misma.

Esa tarde, luego de deshacer el equipaje, me fui caminando para conocer el resto de las instalaciones y llegué hasta la orilla del agua. El snack bar playero estaba cerrando y el personal ya recogía las reposeras. Me senté en la arena a ver como se escondía el sol.
Desde el piano bar, llegaba con el viento la música de un viejísimo bolero. Ya era noche cerrada, me levanté, sacudí los restos de arena, tomé las chinelas y caminé descalza rumbo al piano bar. Estaba cansada, pero eso no evitaría que me deleitara con un rico "mojito" y música romántica, antes de irme a dormir.

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Últimos comentarios

dorisgonza dice:
Dicen que Varadero es bellisimo y muy visitado por turistas que disfrutan de ella sea en un lugar tan lindo como el que fuiste o algun pequeño hotel o casa de familia.
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cabañas del complejo Melia Sol Palmeras donde me alojé

   

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