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Subiendo y bajando por Valparaíso.
Escribe: Huevo72
Valparaíso, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es célebre por sus casa en los cerros que se levantan junto al mar, por su alocada arquitectura, por sus estrechos callejones y escaleras, por su agitada bohemia, por ser refugio de marineros, poetas e intelectuales, pero su postal más característica son sus ascensores trepando sus cerros. Estos históricos funiculares además de facilitar el ascenso a las partes altas de la ciudad y entregar magníficas vistas de la bahía de Va
Subiendo y bajando por Valparaíso.
Valparaíso, Chile — lunes, 23 de marzo de 2009
El valor del ascenso o descenso fluctúa entre los $ 100 y $ 280 pesos (aproximadamente entre 20 y 50 centavos de dólar), así que con un presupuesto de no más de diez dólares es posible recorrerlos todos. De esta forma tomé mi cámara fotográfica y me entregué a la tarea de descubrir Valparaíso desde sus ascensores o más bien dejé que los ascensores me mostraran la ciudad. De norte a sur el primero de ellos es
Ascensor Barón (imperdible). Se encuentra ubicado detrás del centro comercial Portal Valparaíso al inicio de la avda. Argentina, calle que cierra por el norte el plan de la ciudad sobre el curso del antiguo estero Las Delicias, actualmente canalizado en forma subterránea. Es sin lugar a dudas uno de los mejor conservados en cuanto a lo estructural (aunque al día de hoy no se encuentra en funcionamiento) y se ha convertido en una verdadera postal de la ciudad. Es, por decirlo de alguna forma, uno de los más fotogénicos pues desde los estacionamientos del centro comercial contiguo se pueden obtener magníficas imágenes de sus carros y su estación de altura.Desde su base vasta caminar doscientos metros para acceder al Muelle Barón, donde se pueden practicar deportes náuticos como kayaks de mar y velerismo.
También a un par de calles se encuentra el magnífico edificio de la Universidad Católica de Valparaíso y el pintoresco Mercado Cardonal donde se puede degustar los mejores platos de la comida tradicional porteña.Su parte alta esta contigua al magnífico mirador Barón con una sorprendente vista de la ciudad, recomendable por sobre todo a primeras horas de la mañana, y junto a este el edificio del Hospital Ferroviario que pareciera colgar de las laderas.
A no más de cinco minutos de caminata ascendiendo el cerro se llega a la impresionante Iglesia San Francisco, uno de los símbolos de la ciudad construido hace ya un par de siglos con ladrillo pegado con claras de huevo.Desde el ascensor Barón recorriendo unos doscientos metros al poniente por una callejuela paralela a la avda. Argentina se llega al
Ascensor Lecheros y Ascensor Larraín. Ambos están ubicados a no más de cien metros uno de otro en su parte baja, distancia que en su estación de altura aumenta a unos quinientos metros debido a la barranca que corre entre ambos cerros. Una excelente opción de conocer la vida cotidiana porteña es ascender por el ascensor Lecheros y desde allí caminar por las escaleras y pasajes contiguos hasta alcanzar la estación de altura del vecino ascensor Larraín.
En estos no más de quince minutos de caminata se pueden obtener magníficas fotografías de sus desordenadas casas colgando de los cerros.Al descender por el ascensor Larraín se accede inmediatamente a la hermosa Iglesia del Corazón de Jesús (MN) y desde allí a dos calles se encuentra el imponente edificio del Congreso Nacional, junto a este último se encuentran la Iglesia de los Doce Apóstoles (MN), el Teatro Municipal y la Plaza O’Higgins en donde los días domingo se emplaza una colorida feria de antigüedades.Avanzando unos cuatrocientos metros al poniente casi al llegar al final de la avda. Argentina se puede acceder al
Ascensor Polanco (único en su tipo). Polanco en es el único ascensor porteño de recorrido netamente vertical, los demás ascienden en diagonal siguiendo la gradiente del cerro, también es el único que es alzado en forma exclusivamente mecánica, en los demás el carro que asciende es jalado por el carro que desciende por el carril contrario, y además es el único con tres detenciones: en su parte baja, al medio del cerro y en una espigada torre de altura. Para subir por él se debe avanzar por un túnel que se interna al menos unos cien metros en el subsuelo del Cerro Polanco y allí tomar el ascensor que avanza entre la roca viva y sale a la superficie en lo alto de la colina.
Desde la torre en su parte alta se pueden obtener estupendas imágenes de la ciudad por sobre todo luego de la puesta de sol con los cerros iluminados por las luces de sus millares de casas además de las que aportan los barcos reposando en el telón que forma el mar de fondo.Una vez hecho el recorrido por Polanco lo óptimo es regresar a la avda. Argentina y allí tomar un trolebús que vaya por avda. Colón para bajarse de este en avda. Francia.
Estos trolebuses son antiguas micros de mediados del siglo pasado que funcionan como tranvías impulsados por energía eléctrica, junto a los ascensores es uno de los medios de locomoción característicos de la ciudad, su uso se encuentra ampliamente difundido por su alto valor patrimonial y por no ser contaminantes. Viajar en estos es casi como volver por un instante a los años cincuenta.Ya en la esquina de avda. Colón con avda. Francia es necesario caminar por esta última unas dos cuadras hacia el cerro para llegar a la base del
Ascensor Monjas. Dos elementos hacen a este ascensor sumamente especial. Primero sus carriles pasan literalmente por los jardines y patios de algunas casas, cuyos habitantes ya han hecho al ascensor monjas un integrante más de su familia, y en segundo lugar su estación de altura está sobre una torre separada unos veinte metros de la pared del cerro y para alcanzarla de debe cruzar una delgada pasarela peatonal.La parte alta del cerro Monjas no cuenta con miradores o edificios de interés patrimonial pero permite conocer la típica arquitectura de los cerros porteños rica en escalinatas, angostos pasajes y casa multicolores.Avanzando por entre callejones y escaleras unos trescientos metros al sur, y preguntando continuamente a los vecinos por dónde ir, se llega a la parte alta del
Ascensor Mariposas. Muy similar al vecino ascensor Monjas, su originalidad radica en que una parte de su trayecto pasa por debajo de la avda. Baquedano, en este sentido y para los amantes de la fotografía una excelente opción es instalarse en esta última y desde allí obtener espléndidas fotos del ascensor en el curso medio de su recorrido. Lamentablemente debo recomendar tomar ciertas precauciones por sobre todo hacia el atardecer porque en este sector abundan los grupos de muchachos bebiendo en las esquinas, en mi caso ha sido la única vez que he sentido temor de ser asaltado en Valparaíso. Debo aclarar eso si que prácticamente todos los sitios de interés patrimonial son lugares tranquilos y seguros que además cuentan con adecuada vigilancia policial.Desde la parte baja del ascensor Mariposas vasta caminar un par de cuadras al sur hasta llegar a la calle Las Heras para encontrar la estación del
Ascensor Florida (Puerta de acceso a la Sebastiana). Florida es célebre porque desde su parta alta se inicia una caminata que en no más de diez minutos permite llegar a La Sebastiana, casa que perteneció al poeta Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda, verdadero símbolo porteño a pesar de ser oriundo del sur de Chile, y que actualmente funciona como Museo.Hablar de Valparaíso sin mencionar a Neruda, sería como hablar de La Habana sin mencionar a Hemingway o hablar de Montevideo sin mencionar a Benedetti,
es por eso que a diario son decenas los turistas, nacionales y extranjeros, que visitan La Sebastiana para conocer la casa que habitó Pablo Neruda, su interesante colección de objetos curiosos recolectados en sus cientos de visitas a las ferias de anticuarios del puerto o simplemente tomar un café desde su mirador observando la ciudad de la misma forma que lo hizo el poeta.También cerca de la parte alta del ascensor Florida se encuentra la Iglesia de Las Carmelitas y a tres cuadras de su parte baja la Iglesia de los Sagrados Corazones y el Parque Italia.
Pero el ascensor Florida tiene su encanto en sí mismo pues es uno de los que realiza el recorrido más largo, también en su parte media sus carriles son atravesados por una pasarela peatonal que permite tomar las mejores fotografías de un ascensor en movimiento.A dos cuadras de allí se ubica la célebre Plaza de La Victoria rodeada de la Catedral de Valparaíso, El Ex Club de La Unión, La Biblioteca Santiago Severín (MN), el Club Naval y un poco más allá el Arco Británico.Una calle detrás de la Plaza Victoria hacia el cerro se encuentra el
Ascensor Espíritu Santo (imperdonable no visitarlo). Espíritu Santo es el ascensor con la mayor gradiente, prácticamente 45 grados, de todos los funiculares porteños pero paradojalmente el principal objetivo de subir por él es descender por las calles del cerro Bellavista que conforman el Museo Cielo Abierto. Este consiste en una serie de gigantescos murales obras de autores como Roberto Matta y Mario Toral entre otros pintados en las paredes presente en los distintos pasajes y callejones peatonales del lugar.
En el punto donde se inicia la muestra pictórica se ubica el restaurant Gato Tuerto, uno de los más destacado en la gastronomía porteña, y en su mismo edificio existe un interesante local de artesanía y un taller de vitrales.Desde la base del ascensor Espíritu Santo es necesario transitar unos cuatrocientos metros por las transitada y comercial calle Condell hasta llegar a la plazoleta Aníbal Pinto, fácilmente reconocible por su fuente de agua con la imagen del dios romano Neptuno. Frente a esta se ubica la pérgola de flores, ideal para comprar algún ramo de rosas para alguna señorita porteña, y subiendo cien metros hacia el cerro se llega a la base del
Ascensor Reina Victoria (otro imperdible). Reina Victoria es otro ascensor “fotogénico” porque se encuentra emplazado en una parte despejada del cerro lo que permite fotografiarlo desde la calle sin ningún obstáculo en la mira, además cuando lo visité se encontraba pintado de vivos colores y se encontraba próximo a entrar en funcionamiento después de un largo período de detención.En la parte alta de este funicular se accede al Paseo Dimalow con una impresionante y espectacular vista de la bahía y de los cerros próximos.
Este paseo se encuentra en plena mitad del cerro Alegre, uno de los más emblemáticos y pintorescos de Valparaíso.Cerro Alegre y su vecino cerro Concepción se han convertido desde hace algunas décadas en un refugio de artistas e intelectuales, por lo mismo es común encontrar en cada esquina pequeñas salas de teatros, talleres de artesanía en distintos materiales y por sobre todo orfebrería, además destaca su amplísima oferta gastronómica donde es posible encontrar locales de comida típica, mediterránea, francesa, italiana, de autor y una variedad suficiente para complacer al más exigente sibarita.
Tras recorrer las empinadas calles de cerro Alegre se llega a la Iglesia Anglicana St. Paul (MN) que marca el inicio del Cerro Concepción, el que es sin exageración un verdadero paraíso para los fotógrafos. A algunas calles del templo anglicano se encuentra la Iglesia Luterana (MN), ambos lugares fueron el centro de reunión de la numerosa colonia inglesa y alemana llegada a Chile a finales del siglo XIX. En un país en ese entonces casi exclusivamente católico los inmigrantes protestantes se encargaron de dotar al cerro Concepción de una hermosa y particular arquitectura que recordaba su Europa originaria.
La caminata por el cerro Concepción continúa por el mirador Atkinson, con una magnífica vista del plan de Valparaíso y donde se encuentra el Hotel Brighton, precioso local que pareciera estar suspendido en la pared del cerro. Un detalle es que desde la terraza del Brighton y al mirar el vecino cerro Panteón pueden distinguirse una seguidilla de lápidas que parecieran esconderse en medio de los árboles, se trata del Cementerio de Disidentes, lugar donde hasta inicios del siglo XX debían ser sepultados todos aquellos que no profesaran la fe católica.
Luego de dejar Atkinson el camino avanza entre los restaurantes y pasajes repletos de turistas de todas las nacionalidades, por sobre todos europeos que deambulan por el lugar. Especial me resultó encontrar en una esquina a un moreno de Senegal vendiendo su hermosa orfebrería típica que me entregó la oportunidad de tener un hermoso suvenir africano sin tener que visitar dicho continente.El senegalés se encontraba sentado en las escalinatas del café Turri, que según se dice tiene la mejor vista de Valparaíso desde sus terrazas cuestión que dado sus elevados precios no pude comprobar.
De todas formas este café se encuentra en el costado norte del mirador Gervasoni, de donde se pueden obtener las mejores imágenes de la bahía, en tanto en el extremo sur del mismo mirador se haya el Museo Casa de Lukas, donde se exhibe la obra del dibujante Renzo Pequenninno, apodado “Lukas”, el más destacado caricaturista nacional.En el punto medio del mirador Gervasoni se encuentra el acceso superior del
Ascensor Concepción (su parte alta, ya descrita, es uno de los tesoros de la ciudad). Este ascensor permite el acceso a uno de los cerros más ricos de Valparaíso en lo que respecta a su arquitectura y miradores, lamentablemente por el lugar donde se encuentra emplazado y los edificios construidos a sus costados este ascensor es literalmente imposible de observar y prácticamente no hay ángulo en el que pueda ser fotografiado, por lo mismo en la folletería turística es representado tan sólo por los letreros ubicados en su entrada.
Saliendo de la caseta del ascensor en su parte baja se accede al centro neurálgico de la actividad financiera en Valparaíso al que da inicio el tradicional edificio del Reloj Turri, suerte de Big Ben porteño, para de ahí pasar a una serie de calles rodeadas de edificios art deco que parecieran haber sido sacados de una película de gánster ambientada en el Chicago de los años treinta, donde destacan la Bolsa de Valores, la Tesorería Regional, las casas centrales del Banco Santander y del Banco de Chile.
Recomiendo caminar al sur desde la salida del ascensor Concepción unos ciento cincuenta metros hasta llegar a la esquina de la calle Urriola, luego iniciar por esta el ascenso al cerro hasta el laberíntico pasaje Apolo, lleno de restaurantes exclusivos, por donde se puede acceder al Paseo Yugoslavo, con otra vista impresionante de la ciudad, y donde se encuentra el hermoso Palacio Pascual Barburizza (MN), a cuyo costado se encuentra el acceso superior del
Ascensor El Peral (preciosísimo). El Peral es el ascensor que comunica el cerro del mismo nombre con el centro cívico de Valparaíso y destaca por la hermosura de los edificios ubicados en su parte alta donde destaca el ya mencionado Palacio Barburizza que a futuro funcionará como Museo de Artes, en tanto su parte baja se encuentra en una suerte de patio trasero del edificio corporativo de una compañía naviera.
Por lo mismo el ascensor El Peral no puede ser visto desde la calle pero puede ser magníficamente fotografiado desde el vecino cerro Cordillera, eso si hago la salvedad que es imprescindible utilizar un teleobjetivo sencillo (entre 70 y 100) debido a la distancia.La base del ascensor El Peral se encuentra en plena Plaza Justicia, casi al frente del Palacio de los Tribunales (MN), en este mismo edificio se inicia la calle Tomás Ramos que luego de subir por ella algunos pocos metros y remontar algunos pasajes laterales se accede al
Ascensor San Agustín. Lamentablemente este fue el único ascensor al que no me acerqué sencillamente por en el pasaje por el que se accede a su estación inferior era tal la cantidad de basura desperdigada y su consecuente nauseabundo olor que la experiencia, a pesar de ser un tipo bastante poco escrupuloso, me pareció demasiado repulsiva. No sé si justo el día de mi visita hubo una suerte de huelga de los servicio de recolección de desperdicios porque honestamente me cuesta creer tal grado de falta de higiene entre personas “civilizadas” y es aquí donde hago un llamado de atención al municipio de Valparaíso porque la condición de ciudad Patrimonio de la Humanidad así como se gana también se puede perder por descuidos como este.
De regreso en el Palacio de los Tribunales vasta caminar unos pocos metros para llegar a la Plaza Sotomayor, principal centro cívico de la ciudad, rodeada del edificio de la Gobernación marítima (MN), el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, el añoso Hotel Victoria y el Monumento a los Héroes de Iquique. Detrás de este último y luego de cruzar la avda. Errázuriz se ubica el edificio de la Aduana y finalmente el Muelle Prat, lugar de estiba y desestiba de los barcos cargueros que llegan a Valparaíso y donde se puede dar un entretenido paseo en lanchón por la bahía que permite apreciar desde el mar la hermosura de la ciudad.Desde la Plaza Sotomayor es necesario caminar unos cincuenta metros por la calle Serrano para llegar a la base del
Ascensor Cordillera. Este se encuentra en medio de una de las zonas más tradicionales del puerto con edificios que datan de inicios del siglo XX y corre paralelo a una extensa escalera de cerca de doscientos peldaños que permite el acceso a la parte alta del cerro Cordillera.
Esta misma escalinata permite fotografiarlo espléndidamente en cualquier punto de su recorrido.Ya sea a través del ascensor o de la larga escalera una vez en lo alto de Cordillera se puede acceder al Museo Lord Cochrane, uno de los próceres de la independencia chilena oriundo de Inglaterra, con el más espléndido mirador de la bahía y desde donde se obtienen las mejores imágenes del vecino ascensor El Peral y de los cerros al extremo sur del plan.La mejor forma de descender de Cordillera es por la vertiginosa escalera paralela al ascensor que permite sentir en carne propia las vivencias diarias de los porteños, para luego emprender una caminata de unos cuatrocientos metros hacia el sur pasando por la bohemia Plaza Echaurren y la Iglesia La Matriz (MN), la más antigua de la ciudad y uno de los pocos edificios que sobrevivió al incendio que sufrió la ciudad luego del ataque del corsario inglés Francis Drake.La caminata finaliza en la pequeña Plaza Weelwhright ubicada frente al añoso edificio de la Aduana, al lado de esta última se encuentra el
Ascensor Artillería (otro imperdible). Artillería es otro ascensor bastante fotogénico que puede ser fácilmente retratado tanto desde la calle a sus pies o desde los pasajes que suben paralelos a sus carriles. También debe ser sin lugar a dudas el ascensor más visitado porque permite acceder al paseo 21 de Mayo, lugar donde es llevado todo turista que arribe por primera vez a la ciudad.Este paseo mirador se encuentra flanqueado por el Museo Naval y cuenta con una espléndida vista del puerto de Valparaíso y por sobretodo del Molo de Abrigo donde atracan los buques de la Armada de Chile entre los que destaca al velero Buque Escuela Esmeralda que puede ser apreciado sólo en los meses de verano pues el resto del año se encuentra navegando por el mundo en su habitual crucero de instrucción.
La constante alta afluencia de turistas permite que en el lugar se encuentre en forma permanente una interesante feria artesanal y para quienes, como en mi caso, necesiten recuperar energías junto a la entrada del ascensor Artillería se encuentra el Café Arte Mirador con una colección de curiosidades en su interior y donde es posible comer las mejores empanadas de camarón y queso del puerto.Desde el extremo sur del Paseo 21 de Mayo y al mirar hacia el cerro Playa Ancha es posible ver el
Ascensor Villaseca. El último de los ascensores porteños, actualmente fuera de servicio. El mejor lugar para fotografiarlo es desde el vecino Paseo 21 de Mayo pero también desde este último se puede iniciar una caminata por el costado del Museo Naval hasta llegar a avda. Gran Bretaña, aquí se puede hacer un pequeño desvío para visitar la Iglesia San Vicente de Paul, para luego continuar unos doscientos metros al sur, en donde la avenida se ve rodeada de antiguas casa de estilo victoriano, y finalmente tomar cualquiera de los pasajes que bajan el cerro ya que casi todos confluyen en la calle Villaseca la que pasa por debajo de los rieles del ascensor del mismo nombre, cuidado si donde se apunta la cámara fotográfica porque el sector se encuentra rodeado de edificios navales en donde está prohibido tomar fotografías incluso de su exterior.
El pasaje Villaseca finalmente empalma con la avda. Antonio Varas donde finalizó mi recorrido y donde también es fácil tomar locomoción colectiva en dirección a cualquier punto de Valparaíso o las ciudades próximas.Me declaro un enamorado de Valparaíso y de un tiempo a esta parte oportunidad que tengo me arrancó a tomar fotografías allí. La he recorrido siguiendo los catálogos del Servicio nacional de Turismo, los city tour propuestos por algunas agencias, o sencillamente deambulando por ella, pero esta es la primera vez que de alguna forma me dejo llevar por la ciudad o más bien por los ascensores de la ciudad, ustedes pueden elegir la mejor forma de descubrir esta ciudad que según el Gitano Rodríguez “no se puede vivir sin conocerla”.
Bon Voyage viajeros.
Tips:
La mayoría de los ascensores no operan los días domingos, en tanto los días Lunes permanecen cerrados los museos, entre ellos La Sebastiana
En Valparaíso, Chile
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Últimos comentarios
cevaz dice:
muy bueno y completo!!! Gracias!!
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Subiendo y bajando por Valparaíso.
Valparaíso, Chile | 23 de marzo de 2009
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