La Joya del Pacífico

Escribe: Huevo72
"La Joya del Pacífico te llaman los marinos...", asi versa parte de un bolero que busca describir a la ciudad de Valparaíso, capital cultural de Chile declarada hace algunos años patrimonio de...

 

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Capítulo 1

La Joya del Pacífico

Valparaíso, Chile — miércoles, 2 de abril de 2008

"La Joya del Pacífico te llaman los marinos...", asi versa parte de un bolero que busca describir a la ciudad de Valparaíso, capital cultural de Chile declarada hace algunos años patrimonio de la humanidad por la Unesco, asi que ante tanto titulo y elogio algo de especial debe haber en ella asi que viaje a descubrirlo. Anteriormente había estado allí trabajando pero ahora queria mirar la ciudad con ojos de turistas. La idea es relatar el viaje pero también entregar algunos datos útiles.

Primero como llegar? el aeropuerto más cercano es el de Santiago, capital de Chile, desde aqui hay autobuses que parten cada quince minutos a Valpo, el viaje demora una hora y media y el costo es de U$ 7, en cuanto al alojamiento depende de lo que se busque, hoteles cinco estrellas no hay en la ciudad, en ese caso es necesario buscar hospedaje en la vecina ciudad de Viña del Mar. En cuanto a Valparaiso la modalidad de alojamiento más usada es la del Bed & Breakfast, que como su nombre lo indica solo provee cama y desayuno, lo interesante es que para mantener su patente quienes atienden en estos hostales deben dominar más de un idioma y deben conocer profundamente la ciudad en terminos turísticos.

El costo de un B&B fluctua entre los 24 y 36 dolares por noche (no necesariamente barato para los estándares sudamericanos), pero la completa información turística que se puede obtener en ellos implica ahorrar gastos en agencias de viajes y city tours, ya que Valpo es una ciudad para recorrerla caminando con completa calma. Valparaiso es una urbe de marinos, portuarios y pescadores, asi que al recorrerla lo ideal es comenzar conociendo sus caletas pesqueras, estas son Portales y el Membrillo ubicadas en los extremos norte y sur de la ciudad. Desde el centro de Valpo. hasta la caleta Portales se puede tomar un taxi-colectivo por app U$ 1. Acá hay un detalle importante no confundir taxis-colectivos, con un recorrido preestablecido y frecuencia regular, con los taxis, que en Chile son más bien caros, con un costo de U$ 1 por cada quinientos metros de travesía, asi que si no se sabe donde va lo mejor es preguntar y no tomar un taxi de buenas a primeras.

La actividad en las caletas comienza un par de horas antes del amanecer, la mejor hora para visitarla es alrededor de las siete de la mañana cuando ya los botes comienzan a regresar completamente cargados de pescados y mariscos los que comienza a ser comercializados en el mismo muelle, o más bien peleados por comerciantes, dueños de restaurantes y amas de casa. Si gusta de desayunos contundentes puede probar en el lugar algunos de estas exquisiteces recién salidas del mar, lo que es yo oprté por un café con un sandwich mientras veía la destreza de los operadores de las gruas que alzan los botes desde el mar hasta el muelle sin botar nada de su contenido, mientras me deleitaba con el fresco aroma reinante (que reconozco para algunos puede ser molesto e incluso repugnante), y es que el olor a mar, a pescados frescos, crustaceos frescos, pelicanos y lobos marinos, sencillamente o se le ama o se le odia.

Según me dicen la actividad pesquera termina antes de las diez am, misma hora en la que toda la mercaderia ha sido ya vendida, asi que luego de conversar con un par de pescadores de sus aventuras en el mar continué mi personal city tour. Caminando por el bordemar en dirección al sur en solo cosa de minutos se pasa por delante del gigantesco palacio de corte gótico que cobija a la Universidad Santa María, cuyo lema es "ex umbra in solem", de la sombra a la luz, sin embargo Valpo fue un tanto mezquino pues solo me entrego sus sombras ya que una espesa neblina, propias de las mañanas porteñas, no se disipo en todo el día. El océano Pacífico me negó sus azules pero me entrego una completa variedad de grises. No vi el reflejo de los gigantescos barcos en el mar, pero pude verlos como flotando en una misteriosa nube. Tras unos diez minutos de caminata se pasa por delante del Cerro Barón, en cuya parte alta se divisa la torre de la Iglesia de San Francisco, esta torre campanario era lo primero que los navegantes veían al arribar a puerto, es por eso que bautizaron entre los navieros a la ciudad como "Pancho" (apodo dado en Chile a los Franciscos).

Vale la pena visitar esta iglesia pues basta solo algunos minutos para subir dicha parte del cerro, obteniendo también excelentes vistas de la ciudad y por sobre todo de este templo de origen colonial, hecho de ladrillos para cuya fragua se usó clara de huevo. Desde las proximidades se puede tomar un colectivo que por medio dolar me transportó hasta la Avda. Argentina. donde es posible observar el Congreso Nacional, edificio de gigantescas proporciones y enormes jardines, dependiendo de lo que se esté legislando es posible visitar el interior de sus salas. Valparaíso es conocido por sus ascensores, medio ocupado por la gente de los cerros para comunicarse con el plan de la ciudad. Estos ascensores son especies de funiculares de dos carros, en donde uno de estos asciende aprovechando el peso del que desciende. Viajar en estos es un imperdible y cerca del Congreso se encuentra el ascensor Cerro Polanco, el único de ascención vertical, ya que todos los demás suben en diagonal. Vale la pena subir en el ascensor a lo alto del cerro para luego descender caminando, lo que da una excelente oportunidad de apreciar la red de calles, callejones, casa apiñadas unas sobre otras, que caracteriza los cerros porteños.

De regreso al plan lo ideal es trasladarse al centro de la ciudad en un Trolley, especie de tranvía eléctrico que al parecer mantienen la misma carrocería y estética interior usada a mediados del siglo pasado. Viajar en uno de estos es como retroceder cincuenta años, además de ser un medio muy económico, por medio dolar es posible trasladarse de un estremo a otro de la ciudad. Opté por descender del trolley en la Plaza de la Victoria, antigua plaza de armas de Valparaiso que recibió su nombre en honor al triunfo chileno en la Guerra del Pacífico a finales del siglo XIX, y de hecho las esculturas de acero forjado que allí se encuentran fueron traidas desde la plaza de armas de Lima luego de la ocupación chilena del Perú, cuestión que como chileno no me hace sentir orgulloso (a fin de cuentas por donde se le mire es pillaje) pero muestra como era la relación entre los pueblos hace ciento veinte años. Como es lógico en el modelo urbano colonial, alrededor de la Plaza de la Victoria es posible encontrar una serie de edificios patrimoniales como la catedral de Valparaiso (bastante gótica), la biblioteca municipal y el Club Naval. En este punto me pude dar cuenta que Valparaiso es una ciudad bastante dificil de fotografiar porque la mayoría de ls iglesias y edificios interesantes se encuentran junto a plazas llenas de frondosos arboles y en calles extremadamente angostas, asi que no hay gran angular o teleobjetivo que permita tomar un enfoque adecuado. No hay más remedio que resignarse a tener tomas parciales o que en las fotografias aparezca alguna rama de arbol, poste de alumbrado público o cables de energia eléctrica. A un par de manzanas de la Plaza se encuentra el ascensor Espíritu Santo que permite ascender al Cerro Bellavista, en donde se encuentra el Muse a Cielo Abierto, una serie de murales de prestigiosos pintores chilenos pintados en las paredes de casa y pasajes, dando un colorido excepcional al lugar. Personalmente me interesaba contemplar uno hecho por Roberto Matta, luego de fotografiarlo continue caminando cerro arriba hasta llegar a uno de los lugares más imperdibles de Valparaiso: La Sebastiana, la casa porteña del poeta Pablo Neruda. Por el lugar deambula una verdadera procesión de turistas extranjeros interesados en conocer el lugar donde vivía el bate.

Debo reconocer que es muy bella e interesante, pero lo más increible es la vista de la ciudad, también es curioso la forma en que fue construida la casa, en total y absoluto desorden, de solo mirar sus colores, escaleras y habitaciones uno puede imaginarse como fluían y se agolpaban las ideas en la cabeza de Neruda. El costo de la visita es de U$ 6. Cerca de la Sebastiana abundan los puestos de artesania y souvenirs pero debo decir que el costo de estos es lo más cercano que he visto a un asalto. Desde la Sebastiana descendí hasta el plan de la ciudad y me dí cuenta de una de las gracias de Valparaio. No importa si uno conoce o no lo cerros, es imponsible perderse porque para volver al plan basta tan solo con "bajar" osea caminar por cualquier calle o escala que descienda, todas ellas conducen al plan. De vuelta a este continué hacia el sur hasta llegar a la Plazoleta Anibal Pinto, facil de reconocer por su fuente de agua con la estatua del dios Neptuno. Luego del sosiego y tranquilidad en los cerros de Valparaiso, me llamó la atención el estridente ruido de las calles centricas y un ritmo de vida casi frenético, vendedores ambulantes, gente apurada, autos haciendo sonar sus bocinas. Una vez en la Plazoleta decidí volver a los cerros, frente a la misma se puede tomar un taxi-colectvo por medio dolar para llegar a lo más alto del Cerro Alegre. este cerro o conjunto de cerros porque forma un solo circuito con el vecino Cerro Concepción, es uno de los lugares más especiales de Valparaiso, porque parece que aqui se concentra toda la actividad cultural de la ciudad, sus calles se encuentran en el más absoluto desorden pero en cada recoveco es posible encontrar cafes literarios, tiendas de artesania, galerias de arte, centros culturales, además del Museo de Bellas Artes y las facultades de arte de las universidades porteñas.

En cada cafe es posible encontrar una mezcla de extranjeros turistas, estudiantes de arte y por sobre todo muchos viejos (ancianos), pero no hablo de viejos en termino de gente acabada por la edad, no por el contrario me refiero a viejos sabios, viejos marinos que han recorrido todo el mundo, viejos artistas maestros en su oficio. He conocido algunas ciudades de corte hippie como Horcón en Chile o Copacabana en Bolivia, allí manda la juventud y la artesanía joven, vanguardistas, coloridas. Pero en Cerro Alegre en cada taller donde entré encontré sapiencia, años, formas artisticas perfectas debido a los años de práctica, hombres de manos curtidas, a veces temblorosas pero que al tomar el cuero, la lana o la madera retoman su firmeza. En cada taller o galería el ambiente era increible, la música, antiguos boleros, jazz, floklore casi olvidado y el olor, un aroma a tabaco, de ese fumado en pipa, y es que en los cafes de los cerros porteños hay dos cosas que abundan: la pipa y el buen vino.

Caminando por Cerro Alegre llegué al hotel Brighton, un lugar imperdible para beber una cerveza o un cafe (ambos por tres dolares), con una vista hermosa del flanco norte de la ciudad y junto al hermoso Paseo Atkinson. Continue avanzando entre paseos y miradores hasta llegar al Gervasoni en donde se encuentra la casa Museo de Lukas, el máximo caricaturisra chileno, y el cafe Turri, otro imperdible esta vez con terraza con vista al sector portuario, asi que aunque no terminaba de digerir el anterior cafe, me enfrasque en una nueva conversación con otro viejo con historia. Unos cigarrillos y otra taza de cafe despues continue mi viaje, descendiendo por el lado sur del Cerro Concepción que culmina en el plan de la ciudad, pero al llegar al plan era como si me hubieran cambiado de ciudad y epoca, y es que este sector de Valparaiso más que una ciudad latina parece más una foto del Nueva York o Chicago de los años treinta, ya que allí se encuentran la mayoría de los edificios corporativos de bancos y compañias navieras fundadas hace casi un siglo, los cuales han mantenido sus fachadas y estéticas. Mientras caminaba buscando encontrar la forma de fotografiar el reloj Turri (suerte de Big Ben porteño) puse en mi MP3 una selección de temas de Ella Fitzgerald y la magia se hizo completa, si hasta me parecia estar viendo todo en blanco y negro.

A poco avanzar de este sector bancario se accede al centro cívico, en donde se encuentra el monumento a las Glorias Navales, suerte de santuario naval en donde se hayan los restos de los héroes muertos en los combates navales de la Guerra del pacífico. Frente al monumento está el edificio de la Gobernación Marítima y aun costado una de las invenciones más curiosas de Valpo: debido a que ninguna fachada patrimonial puede ser demolida una compañía naviera construyó un moderno edificio de varios pisos de altura con los caracteristicos vidrios espejuelos dentro de la fachada de una antigua construcción de no más de tres pisos (espero subir la foto para que entiendan el concepto).

Este viaje de descubrimiento continua a pocas manzanas del barrio civico en donde se haya la Plaza Echaurren y la mitica Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, más conocida como La Matriz. El único edificio del Valparaiso original que sobrevivió al incendio provocado por el corsario Francis Drake a principios del siglo XVII. Un poco más allá junto al edificio de la Aduana se encuentra el ascensor 21 de Mayo, uno de los más caracteristicos y hermosos, también debo decirlo el único sencillo de fotografiar, en lo alto de este se encuentra el hermoso museo Naval y el Paseo 21 de Mayo con hermosas vistas al costado sur de la ciudad.

En el paseo se coloca una pintoresca feria de artesania (esta si de costos razonables) pero me llamó la atención que buena parte de las manufacturas que se venden como típicas chilenas son las mismas que meses atrás encontré en Perú y Bolivia, de hecho el mismo cofre que le regale a mi madre con la inscripción "Copacabana, Bolivia", acá decía "Valparaiso, Chile", en fin cuestiones de la globalización?... más allá de las anécdotas y la hermosa vista, en el Paseo 21 de Mayo existe un magnífico restaurant con una decoración alucinante. En este compartimos junto a un viejo amigo que encontré en el lugar unas deliciosas empanadas de queso y camarones junto a una botella del exquisito vino chileno (por U$ 7 por persona, la carta de vinos es particularmente interesante).

Más allá del paseo 21 de Mayo se encuentra el Valparaiso de barras y estrellas, con las instalaciones navales de la Armada de Chile, su molo de abrigo, sus astilleros, su Escuela de oficiales, lugares hermosos e interesantes pero prohibidos de fotografiar, asi que decidí volver caminando por unas cinco manzanas hasta llegara al Muelle Prat, principal sitio portuario de la ciudad, en donde se encontraban los típicos turistas descendiendo de un Crucero, los gigantescos barcos mercantes siendo cargados a más no poder y las lanchas turísticas ofreciendo sus vueltas por la bahía, todas estas actividades muy interesantes pero a las que anteriormente estuve vinculado asi que ya cansado despues de un largo día de caminata decidí tomar el bus interurbano que me llevó de vuelta a mi ni tan lejana ni tan cercana ciudad, satisfecho despues de haber visto Valparaiso con otros ojos, de haberme embriagado de su magia, cautivado con la idea de volver a conversar con estos viejos sabios del Cerro Alegre, entendiendo porque me gusta tanto viajar, y es que nací en Valparaiso (aunque la dejé a corta edad) y como alguna vez dijo Pancho Suazo, vocalista del porteño grupo Congreso, el que nace en Valparaiso solo sabe de un horizonte infinito que se pierde en el Pacífico, sabe que al igual que los barcos al puerto no importa donde se vaya siempre se podrá volver al hogar y siempre se será bienvenido. Algunos tips, para conocer de verdad Valparaiso hay que visitarla de noche poque como toda ciudad bohemia es en la oscuridad que muestra una fasceta absolutamente distinta pero complementaria con lo visto por el día.

Existen una serie de restaurantes clásico e imperdible, entre ellos el O'Higgins (especializado en cerdo), JJ Cruz (especialidad la Chorrillana, plato tìpico porteño con carne, papas, cebolla y huevo), Hamburg (comida alemana), Cinzano (comida tìpica chilena) y Caleta el Membrillo (productos del mar), preguntele a cualquier porteño como llegar porque todos los conocen, en todos ellos se puede comer menus por unos U$ 6 y platos a la carta por entre U$ 10 y U$ 15.

Los precios han sido expresados en dolares solamente para hecerlos más fáciles de asimilar, en general en Valparaiso como en el resto de Chile solo se comercia con pesos chilenos, por otra parte de hace un par de años que el dolar se viene depreciando sostenidamente por lo que no es una moneda muy apetecida, asi que si desea pagar algo en dolares tenga en cuenta que pagara entre un diez a un cincuenta por ciento más del valor original en pesos. Bon Voyage viajeros

Tips:

No hay que tener temor de extraviarse en lo cerros, como orientación solo es necesaria la ley de gravedad. Para volver al plan de la ciudad solo hay que caminar en bajada.

En Valparaíso, Chile

Opiniones:

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Cafe Arte Mirador

Comida: Bar/Café en Valparaíso, Chile

Además de una buena comida a precios razonables lo que más destaca del lugar es su magnífica vista de la ciudad. Un lugar ideal para disfrutar de un atardecer. Imperdible son sus empanadas hechas de camarón y queso, además de su carta de vinos.

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Restaurant O´Higgins Barroso

Comida: Carnes Asadas en Valparaíso, Chile

La mejor variedad de carnes, especialmente de cerdo. Sus precios no son del todo económicos, un plato en promedio cuesta entre los U$ 10 a U$ 15, pero ojo que en las parrillas, perniles y otros de un plato comen dos personas.

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Jota Cruz

Comida: Comida Autóctona en Valparaíso, Chile

No sé si valga la pena ir de día, pero lo ideal es visitarlo de noche, incluso de madrugada, como una forma de terminar la noche conversando y degustando la chorrillana (el má tradicional de los platos porteños). Es a esa hora que el local, su decorado y ambiente se aprecian en plenitud. Magnífico representante de la bohemia porteña, apto desde jovenes a adultos mayores, el único requisito es tener deseos de conversar.

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Café del Poeta

Comida: Bar/Café en Valparaíso, Chile

Lejos la mejor cafetería de Valparaíso, su terraza es la preferida por los turistas por lo que fácilmente se puede entrar en una interesante conversación multiétnica. Su es pecialidad son los cafés, pero aparte de los tradicionales cuentan con variadas mezclas de creación propia que llevan nombres de poetas o sus obras, siendo su principal inspiración Neruda. Imperdible es la colecció de fotografías del Valparaíso antiguo expuesta en las paredes del hall principal y de sus pasillos laterales.


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