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Bolivia: su gente, su vida... el Ché

Escribe: maneriquelme
Había estado hace casi 10 años en Bolivia y ha cambiado mucho. Los caminos han mejorado considerablemente, ha mejorado la calidad de vida allí. Las ciudades siguen bellas, las personas defendiendo su dignidad, las diferencias entre coyas y cambas han aumentado... es difícil pero hermoso país, un ejemplo para muchos.

 

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Vallegrande, gran sorpresa...

Vallegrande, Bolivia — miércoles, 12 de agosto de 2009

Que difícil llegar! pero se llega y cuando lo logras, es muy bueno.

Estando en La Paz, conocimos a una persona que nos comentó que era posible llegar a Vallegrande sin pasar por Santa Cruz. Y haciendo caso a esta sugerencia, tomamos bus rumbo a Cochabamba que tarda unas 5 hrs. Pero, llegando a la terminal no pudimos lograr una movilidad a Vallegrande, es más, debimos ir de todas formas a Santa Cruz. Una vez en la terminal de esa ciudad tuvimos que llegar a otro sector desde donde salían movilidades hacia el destino final: Vallegrande. El costo para llegar a Santa Cruz fue de 80 bolivianos más o menos.

Las movilidades salían de un sector al que cuesta llegar, tercer anillo Ubaitá  o algo así. Hay un colectivo o micro para unas 40 personas que tarda 2 hrs. más que los taxis. Estos son muy, muy cómodos y cuesta unos 120 bolivianos. Se supone que tardas 5 hrs. pero la verdad es que son unas 7. La ruta es bellísima, selva, naturaleza.

Llegando a Vallegrande, es un poblado muy interesante. Tiene un edificio del poder judicial, una plaza, una catedral, no hay un centro muy marcado. Hay un mercado abierto y uno cerrado. Nosotros alojamos en un hostal que esta en plena plaza, bueno.

Al día siguiente el destino era La Higuera. También costó llegar. Los días antes había llovido mucho. Tuvimos la suerte de llegar cuando celebraban el día de su patrono el Señor de Malta, así que andaba en procesión una figura policroma de madera muy extraña puesto que el señor de malta, una réplica de Jesucristo pero muy erguido, sentado y con sus manos en las rodillas.

Consultamos cómo llegar a La Higuera y nos dieron al menos 4 indicaciones, Tomar una movilidad privada que cuesta 300 bolivianos, tomar una movilidad colectiva que sale de la plaza como a las 6 de a mañana. Tomar la misma movilidad pero esta vez salía entre las 7:30 y las 8:00. No hay movilidad para La Higuera fue la última versión. Al final figurábamos a las 6 de la mañana indagando si era cierto o no que a no había más movilidad o que salía de la esquina de la plaza o que salía a las 7:30. Finalmente optamos por tomar la movilidad por 300 bolivianos, salimos un poco antes de las 8 y a medio día ya estábamos cerca del lugar.

También, una ruta muy difícil pero muy hermosa, bellas flores acompañan el camino, unos cementerios pequeñitos y coloridos, algunos saltos de agua y el paisaje es sobrecogedor y de una complejidad abrumadora.

Pero no se nos haría fácil el camino. Placido, nombre del que conducía el taxi o la mobilidad, que había estado hasta la madrugada celebrando a su patrono en una ceremonia bien regada, como decimos en Chile cuando hay mucho bebestible, así que le había "bajado" hambre, así que paró a comprar unos huevos y una malta, para desayunar. Ups!, alcohol para seguir...y los huevos absolutamente crudos.... en fin... Todo esto en un poblado que se llama Pucará, que es al único que se entra en caso de querer abastecerse.

Está muy bien señalizada la ruta del Ché. Saliendo de Pucará, a la izquierda, a una gran roca achatada le han denominado la boina del Ché, pues le dibujaron una estrella y de lejos... sí, igual pasa.

En algún minuto nuestra movilidad se encontró con otro que venía de vuelta y anunciaba que el camino estaba cortado. Y nosotros, como que no oyéramos, seguimos ruta hasta que llegamos a la quebrada del Yuro y nos topamos de frente con el derrumbe.... pero no podíamos devolvernos, había sido tan costosa la llegada hasta allí que no podíamos más que seguir a pie... sólo una hora y de bajada y nos encontramos primero con un homenaje a quienes calleron defendiendo la causa y luego con La Higuera. Una hilera de casas rodeando a una inmensa escultra del Ché que, con puro en mano, mira hacia el valle que lo recibió en su muerte.

Es increíble estar en La Higuera, un rincón tan ínfimo y humilde en nuestra sufrida América que de no haber sido por su protagonismo en este fragmento de la  historia, nunca habría existido. Es increíble también que el Ché haya apostado por ese y no otro lugar para sumar a Bolivia a la revolución en donde lo que tienen visibilidad son los más humildes y los que históricamente han sido desplazados.

Los 300 soles que cobra la movilidad son ida y vuelta, así que luego de visitar la humilde escuelita que vio las últimas horas del Ché y recorrer con pausa y meditación sus calles entierradas, volvimos, ahora en ascenso, hacia donde habíamos dejado el auto.

Una vez en Vallegrande, nos bajamos en el Hospital Señor de Malta que es donde está la lavandería donde exhibieron el cadáver del Ché. Ese lugar es realmente increíble, siempre visitado, mensajes en todas las lenguas, todo el mundo ha estado allí y esto no es una metáfora. Es sobrecogedor pensar que fue ahí mismo que murió un hombre y nació un héroe como versan algunos escritos.

El fin del día entramos a un pequeño local a un costado de la plaza de Vallegrande a comer un sandwich y una cerveza, muy económico. Unos 30 bolivianos.

Tips:

Par aplanificar tus rutas nunca creas que se demora las horas que dicen. Si sale a las 19 es porque sale a las 19:30 o 20. Si te dicen tarda 5 horas es por que tarda 6, 7 y hasta el doble. Regatear todos los precios.

En Vallegrande, Bolivia


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