Aguas dulces... el paraiso estaba cerca

Escribe: daniel523
Hay un dicho que versa “…no hay mal que por bien no venga…” y esto exactamente es lo que nos sucedió a nosotros en la Semana Santa. Pensábamos volver a Hermenegildo, Brasil, muy cerquita de nuestra frontera, donde habíamos estado en enero, pero dado que no nos pusimos de acuerdo con el precio del alquiler a pagar (nos querían cobrar lo mismo que en plena temporada), nos animamos a visitar el balneario Aguas Dulces, en el Departamento de Rocha, lo que nos abrió el camino para conocer

 

   Enviar a un amigo   

 
1 Capítulo 3 5 6 7

Monte de Ombúes

Valizas, Uruguay — lunes, 29 de marzo de 2010

El domingo, luego de la caminata a Barra de Valizas, comenzamos a definir cual sería el paseo del lunes, optando, al suponer que nos demandaría menos gasto físico, por ir al Monte de Ombúes, uno de los dos bosques de esta especie que existen en el mundo (el otro también está en nuestro país, en el Departamento de Lavalleja, más específicamente en la falda del Cerro Arequita, y se denomina "Isla de Ombúes"), una curiosidad ya que la característica de esta planta cuyo nombre científico es phytolaca dioica y de la cual se discute si es árbol, arbusto o raíz, es que se encuentra normalmente en soledad, no agrupada como ocurre en estos lugares.

El Monte de Ombúes representa la agrupación de estos especímenes más grande del mundo, abarcando una faja que bordea la Laguna de Castillos de unos 100 metros de ancho por 20 kilómetros de largo, de los cuales la mayor parte pertenece a propietarios privados, que por lo que pudimos apreciar son muy concientes del tesoro natural único que poseen, mientras una pequeña parte pertenece al estado, formando parte del Refugio de Fauna Laguna de Castillos.

Hay varias formas de conocer al lugar, una es por tierra, para lo cual tendríamos que volver por Ruta 16 hasta  Castillos y ahí entroncar la Ruta 9 hacia Montevideo y luego en el Km. 249, tomar 1 km. vecinal hasta Barra Grande, uno de los establecimientos privados. Nosotros preferíamos hacer la que tiene un trecho en el que se remonta en lancha el Arroyo Valizas (son unos 20 minutos por el arroyo), y para ésta  hay a su vez dos opciones: una, que tenía un valor de $ 120,00 (unos 6 dólares) por persona que sólo ofrece la visita a la parte pública del Monte, y la otra de $ 200,00 (unos 10 dólares) ofrecida por los propietarios de una parte del Monte de Ombúes que visitaba las dos partes. Nos decidimos por esta última por parecernos que ya que estábamos allí, cosa que muy pocas veces se nos daría, trataríamos de conocer lo máximo posible, además de que la diferencia tampoco era demasiado significativa. Nos dijeron que los primeros grupos se armaban alrededor de las 10 de la mañana.

El lunes nos despertó con un día espléndido y previo unos matecitos tempraneros, salimos en el auto poco después de las 8 y media. Sabíamos que el recorrido en auto por la Ruta 10 hasta el puente del Arroyo Valizas en el Km. 267, desde donde salía la excursión, no nos llevaría mucho más de 15 minutos, pero también nos constaba que los alrededores del punto de salida eran muy bonitos para recorrer mientras se organizaba la partida.

Apenas tomamos la  Ruta 10 nos cubrió un manto de niebla que hizo que tuviéramos que avanzar prácticamente a paso de hombre, dando al paisaje un misterio y dramatismo espectacular, con las palmeras apenas silueteadas a los bordes de la carretera. Con estas condiciones llegamos al puente, que se nos apareció casi de improviso entre la niebla!!

Una vez estacionados nos recibió Marcos Olivera, quien junto con Juan Carlos Olivera, quien nos había atendido por teléfono cuando averiguamos respecto al lugar, son los propietarios de Monte Grande o Rincón de los Olivera, donde se encuentra gran parte del Monte de Ombúes, propiedad que pertenece a su familia desde el año 1793!!!

Marcos nos explicó que ya se estaba formando el primer grupo, estando entre los que lo integraban 4 estadounidenses. Mientras esperábamos nos suministró material gráfico para que fuéramos haciéndonos una idea de cómo era el lugar que íbamos a visitar.

Aproveché a sacar algunas fotos antes que la niebla se disipara del muelle y del puente sobre el arroyo, que sólo permite el tránsito en un solo sentido, como así también de algunas telarañas, algunas con sus propietarias, que con el rocío y la niebla parecían que habían quedado perladas.

Finalmente y muy puntuales nos embarcamos en "El Gaucho", que nos llevaría caracoleando por el arroyo hasta nuestro destino. Es de destacar que los grupos no son muy grandes, en nuestro caso no llegábamos a la docena de personas, más una simpática representante de la raza canina que nos acompañó, lo que permite un recorrido sin las aglomeraciones que hemos sufrido en algunos paseos de otros lugares de lo que me he quejado (soy muy quejoso!!)  en diarios anteriores.

No bien en la lancha, Marcos nos empezó a dar datos muy interesantes del origen de esta zona, así como los nombres de la gran variedad de aves que encontrábamos en el recorrido. Así nos contó que toda esta zona hace miles de años estuvo cubierta por el Océano Atlántico y de ahí la formación arenosa que podíamos ir apreciando del lado que el arroyo formaba barranca, lo que en su caracoleo pasaba de una margen hacia la otra, explicándonos además que dicho arroyo va carcomiendo las orillas donde forma barrancas a un ritmo de 1 metro por año!!

Cada tanto nos encontrábamos con boyas hechas con faroles a gas, donde la lancha bajaba su velocidad, esto es debido a que esas boyas indican que en el lugar están tendidas las redes para la pesca del camarón, medio de vida muy importante de muchas familias que habitan la zona.

Incontable la cantidad de aves que íbamos encontrando: garzas blancas grandes y chicas, garzas moras, cuervillos de varios tipos, chimangos, teros, teros reales, martín pescadores, gaviotines, etc., etc. conviviendo con ganado implantado por el hombre en algunos de estos campos y por supuesto también matizado por las palmeras que nunca faltan por aquí, formando parte de los Palmares de Castillos, lo que disfrutamos en gran forma.

Finalmente desembarcamos en el Rincón de los Olivera, mientras que en la margen opuesta vemos la parte estatal del Monte de Ombúes.  Impresiona la grandeza de estas plantas, mezclada en algunas partes con monte indígena, con el fondo también espectacular de la desembocadura del Arroyo Valizas en la hermosa Laguna de Castillos.

Primeramente Marcos nos informó del distinto sistema de conservación que se le da al monte de un lado y del otro: del lado estatal la prioridad está en el sotobosque o sea la parte baja, dejándola en total libertad de crecimiento, mientras que del lado del Rincón de los Olivera se controla el sotobosque, para lo cual utilizan equinos, dándole prioridad a los ombúes y los árboles autóctonos más grandes como ser el coronilla y el canelón. Simplemente son dos formas distintas de conservación sin significar que una sea superior a la otra, quizás el tiempo diga cual funcionó mejor.

También hay diferencias en la forma de catalogar al ombú, mientras en la parte estatal se tiende a decir que, por su porte, se debe catalogar como un árbol, Marcos opina que al no poder datarse, ya que no tiene anillos, no es un árbol.  En lo personal, siempre me enseñaron desde chico que tanto el ombú, como el ceibo (que da nuestra flor nacional), no pueden catalogarse como árboles.

Existe sólo en Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay, siendo su pariente el baobab del otro lado del Atlántico, quizás partiendo de una raíz común antes que se separaran los continentes.

En cuanto a la antigüedad de los más viejos, que son realmente inmensos, sólo se puede tener una idea cercana de la misma, según Marcos, por los árboles autóctonos que comparten el espacio, estos sí que se pueden datar, siendo los más antiguos de alrededor de 800 años.

Increíbles las formas que toman estas plantas así como sus oquedades que permitían que llegáramos a meternos en algunos de los ejemplares más grandes. Por otro lado podíamos ver como, de algunos que habían sido vencidos por el tiempo, comenzaban a crecer otros jóvenes, encontrando en el camino también cantidad de brotes por las semillas caídas. Creo que las fotos podrán ilustrar bastante en estos aspectos.

También encontramos y escuchamos  mucha variedad de aves en el monte y otro tipo de fauna, como un lagarto que también verán en las fotos.

En determinado momento y mirando hacia el otro lado de la Laguna de Castillos y sobre unos cerros pudimos divisar el parque de energía eólica que está desarrollando la empresa de energía eléctrica de nuestro país, que por ahora cuenta con 12 molinos, por lo que uno de los visitantes preguntó a Marcos sobre su opinión, ya que dicha energía se supone que no es contaminante, a lo que nuestro anfitrión le respondió que en realidad en la locación en que está ubicado dicho parque significa contaminación visual, no tanto de día, pero sí en la noche cuando por cada uno de esos molinos se ve una fuerte luz roja, lo que, dada la ampliación que se piensa hacer en breve lo hará semejar una ciudad. En fin, lo que a veces uno piensa que es una solución, y esto lo digo yo, no lo es tanto cuando no se tienen en cuenta todas las variables que pueden afectar a otros emprendimientos que también son muy importantes para la ecología y conservación de la naturaleza, más cuando a nivel estatal se promociona la imagen de nuestro país como "País Natural".

Bueno, volviendo a lo nuestro, seguimos transitando por estos senderos mágicos y, entre las caprichosas formas que vemos, una representa fielmente la figura de la cabeza de un enorme rinoceronte, con el color y rugosidad característica de este animal, que creo que en la foto quedó bastante claro.

Para terminar el paseo sólo cruzar el arroyo para visitar la parte estatal del Monte de Ombúes, donde existe cartelería muy descriptiva, pero uno en especial que debería aplicarse en todos los lugares que visitamos: "No tome más que fotos, no deje más que huellas". Este recorrido es bastante más pequeño que el que hicimos anteriormente, predominando, de acuerdo al sistema de conservación del monte, muchos arbustos bajos entre los que abundan las pavonias amarillas que le dan mucho color a los senderos que aquí son mucho más cerrados y difíciles de transitar.

Con mucha tristeza, mientras otros llegan a disfrutar de este paraíso, nos toca volver, quedando en nuestras retinas grabada toda la hermosura del lugar... y por supuesto las fotos.

Un renglón especial para la simpatía y conocimientos de Marcos, que siempre tuvo la mejor disposición y paciencia para responder todas las preguntas que tuviéramos y también para Nacho que nos acompañó en el último trecho de nuestro paseo.

Como resumen: NO DEJEN DE VISITAR EL MONTE DE OMBÚES!!! No hagan como yo que esperé 55 años!!

El próximo capítulo será un destino que, por lo que sé, todavía no es muy conocido: naufragio de "El Cocal", el parador y su entorno.


Tips:

Aconsejo visitar las dos partes del Monte de Ombúes: la estatal y la privada, realmente en este caso vale la pena gastar un poquito más.

En Valizas, Uruguay

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Responsabilidad    
Precio/calidad    

Establecimiento Monte Grande

Transporte & Servicios: Guía Turístico en Valizas, Uruguay

Nos brindó la posibilidad de visitar el Monte de Ombúes, con lanchas muy cómodas para el trayecto, que es de sólo unos 20 minutos, remontando el Arroyo Valizas, para luego realizar el recorrido guiado en los dos lados que abarcan el Monte de Ombúes, para lo cual tuvimos un guía de lujo, como lo es Marcos Olivera, cuya familia, como digo en el diario, es propietaria de estas tierras desde el año 1793, quien con simpatía y por supuesto muchísimos conocimientos nos explicó las características de este lugar único, respondiendo siempre a todas nuestras preguntas, demostrando ser un enamorado de ese entorno y defensor a ultranza de la naturaleza... ojalá hubieran muchos como él!!


Publicado
Modificado
Leído 2107 veces

    Enviar a un amigo

1 Capítulo 3 5 6 7
 
 


 

Capítulos de este diario