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Valdivia en el Bicentenario de Chile

Escribe: Alcione2
El 18 y 19 de Septiembre del 2010, Chile conmemoraba el Bicentenario de su independencia con festejos en todo el país. Fuimos al sur, a Valdivia a conocer la ciudad en esa fecha tan importante y volvimos satisfechos de haber visto tanto en sólo dos días. Las sabrosas, esforzadas y refrescantes tradiciones alemanas, la gente del sur, la naturaleza sin par, la arquitectura urbana, la historia distinta y los festejos del bicentenario de Chile encontrará usted en este diario de viaje.

 

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Los buenos emprendedores

Valdivia, Chile — miércoles, 29 de septiembre de 2010

El pionero de la colonización en Valdivia fue Carlos Anwandter. Fue él quien un bendito día se dio cuenta de que el agua natural que se encontraba en esta zona era especialmente adecuada para la producción de cerveza. Y es la calidad de esta agua de fuente natural la que nos permite darnos un gran gusto cuando vengamos a Valdivia.

Me refiero a la Cervecería Kunstmann, ubicada frente al sur de la ciudad, que ha dejado de ser un simple restaurant y se ha convertido en un atractivo turístico debido a la calidad de la cerveza que sirven aquí, fabricada con agua natural de una fuente cercana. Además de degustar distintas variedades, se puede visitar el museo del local, dedicado a la industria cervecera; allí encontramos los implementos que se utilizan en la producción, ejemplos de los ingredientes pertinentes, etiquetas que la empresa ha utilizado en distintas épocas, botellas de cerveza de todo el mundo, dibujos y objetos de la familia Anwandter… en fin, todo buen cervecero no puede dejar de visitar a conciencia este museo. También hay un sector donde se puede comprar algún souvenir con el nombre “Kunstmann”, como por ejemplo gorros tiroleses, poleras (playeras), vasos, jarros, barriles, etc. El lugar, construido en arquitectura típica alemana, está lleno de bírricos adornos por todas partes, lo que lo vuelve muy acogedor. Más que un restaurant, es el Templo de la Cerveza.

Por que lo mejor de este local está en la calidad del producto que ofrece. Es probable que esto se deba al tipo de aguas naturales que se encuentran aquí, por eso pienso que quizá sea ésta la cerveza que más me va a gustar toda mi vida; pues he probado muchas, de todo tipo, de varios países, muchas de ellas han sido artesanales que en Chile abundan, pero nada supera a la Cerveza Kunstmann. Como si fuera poco, en el restaurant de la empresa la sirven con la temperatura que ellos saben que es la ideal, y en el tipo adecuado de vaso para conservar la esa temperatura, distinto según el tipo de cerveza; por lo tanto, es aún más rica aquí que en cualquier otro restaurant de Chile. En la mesa me encontré sitiado por varios vasos y botellas que exigían ser tomados; tuve que elegir, porque prefería concentrarme en aquellas variedades que no conocía o que sólo venden en este restaurant.

Estuvieron en mí:
Kunstmann Trigo, que ha sido la única cerveza de elevada acidez que me ha gustado, extermina la sed en cuestión de segundos;
Gran Torobayo, una cerveza bastante dulce, como un pastel del mejor sabor;
Anwandter, deliciosamente suave, una cerveza imposible porque a pesar de su suavidad no pierde su fuerza;
Torobayo sin filtrar, una de las más fuertes de todas, que no se envasa y pasa directo de la fábrica a la mesa, con todas las proteínas y vitaminas, un verdadero golpe en muchos sentidos;
Kunstmann Bock, mi preferida.

Estas cervezas se producen siguiendo la norma establecida por el duque Guillermo IV de Baviera en 1516, que señalaba el uso de sólo 4 ingredientes: cebada malteada, lúpulo, fermento y agua de vertiente. Él se merece un altar junto a la vertiente de agua natural que usa esta empresa, que debería ser un sitio de peregrinación J

Hablando con clientes habituales del lugar, supimos que este restaurant no es sólo para turistas, si no que los valdivianos también asisten con frecuencia; esa impresión me había causado ver a tantos clientes sentados en sus mesas BEBIENDO POCO, por ejemplo, tubos de 2,5 litros entre 5 personas, y la única explicación que yo le encontraba a semejante error era que fueran valdivianos acostumbrados a ir a beber allí. Por cierto, no suelen haber borrachos en el local; pero sí vi a uno que se limitaba a asentir todo con la cabeza, síntoma inequívoco de que estaba al límite de sus facultades. Para evitar problemas, quizá los meseros del lugar le preguntarán ¿le sirvo la variedad más fuerte al final?; pero usted debe responder: “yo no me preocupo por esos detalles”. Si se decide a ir al local, le sugiero que realice un brindis en honor de Guillermo IV y Carlos Anwandter, es lo mínimo que se merecen.

Anwandter se decidió a abandonar Alemania e instalarse tan lejos como en Valdivia para no quedarse mordiendo rabia en su país. Nacido en la región alemana de Brandenburgo (Prusia), Anwandter había sido elegido diputado como consecuencia de la Revolución de 1848 en Alemania, pero el fracaso de este movimiento lo llevó a tomar la decisión de marcharse antes de sufrir las consecuencias de ser acusado de sedición. En esos días había agentes contratados por el gobierno de Chile, buscando alemanes que quisieran emigrar de su país e instalarse como colonos en Valdivia, al otro lado del mundo.
Los campesinos, obreros e industriales alemanes que se instalaron aquí no siempre trabajaron las mejores tierras, pero con su característica perseverancia y su casi iluminado deseo de hacer las cosas BIEN, transformaron los pantanos y lodazales en tierras cultivables, jardines y vergeles. Gracias al esfuerzo de estos emprendedores, la zona vivió una época de gran auge a todo nivel, creándose aquí una verdadera zona industrial: zapatos, tejas, cerveza, barcos… algo de toda esa fabril actividad aún queda en estos lugares.

Quizá cómo sería Valdivia hoy si no hubiera sido por tantas catástrofes que ha vivido la ciudad, como el incendio de 1909 y el terremoto de 1960. De la primera, deben quedar restos aquí, pero no tuve tiempo de visitarlos. De los movimientos telúricos sí queda un rastro evidente: en la costanera Arturo Prat, se puede ver la vereda quebrada y el monolito que recuerda su reconstrucción.

Tips:

A la cervecería Kunstmann se puede llegar tomando el autobús urbano número 20, que pasa por el puente Pedro de Valdivia. Un chofer me dijo que pasaban hasta las 12 de la noche.

Tiene que ver con: Ahorrar dinero, Transporte, Imperdibles, Vida nocturna
En Valdivia, Chile

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Cervecería Kunstmann

Comida: Cervecería/Bar de Tapas en Valdivia, Chile

Todo el local es excelente: la ambientación, la atención, los colores, el museo, los souvenirs, la comida. Pero lo más importante es que quizá Kunstmann sea la mejor cerveza del mundo. Elaborada con agua de fuente natural, con ingredientes naturales, servida recién salida de la fábrica, a la temperatura ideal, en un vaso con forma adecuada, todo se conjuga para hacer de este lugar algo único en el mundo. Si pudiera colocarle 10 estrellas, le pondría 11.

Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos | Aconsejable para: Negocios, Romance, Entretenimiento, Cocina local, Al aire libre, Ocasiones especiales, Buena vista, Bajo presupuesto
Plato sugerido: Kunstmann Anwandter, Sin Filtrar, Trigo, Bock, Torobayo, Gran Torobayo... en realidad todas, menos la sin alcohol, que no la he probado.


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Últimos comentarios

Pablohernan dice:
son ricas esas chelas...caras eso si
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Beber o sí beber, esa es la cuestión. Cervecería Kunstmann, Torobayo, Valdivia, Chile

   

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