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Valdivia en el Bicentenario de Chile

Escribe: Alcione2
El 18 y 19 de Septiembre del 2010, Chile conmemoraba el Bicentenario de su independencia con festejos en todo el país. Fuimos al sur, a Valdivia a conocer la ciudad en esa fecha tan importante y volvimos satisfechos de haber visto tanto en sólo dos días. Las sabrosas, esforzadas y refrescantes tradiciones alemanas, la gente del sur, la naturaleza sin par, la arquitectura urbana, la historia distinta y los festejos del bicentenario de Chile encontrará usted en este diario de viaje.

 

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Lejanos pero codiciados

Valdivia, Chile — domingo, 26 de septiembre de 2010

La primera impresión que quizá muchos viajeros tendrán de la ciudad, sobre todo los que entren por el Puente Calle – Calle, es la vista de la costanera Arturo Prat; los chilenos seguramente sentirán cierta impresión en el momento, pues no es muy común una vista así en nuestro país…
Valdivia se encuentra a 800 kilómetros al sur de Santiago. Geográficamente se caracteriza por estar situada entre los cruces de tres ríos: el Calle-Calle, el Cruces y el Cau-Cau. No por nada es la capital de la “Región de los Ríos”, que en nuestro país se la identifica con el número XIV. Otra característica geográfica notable es que se encuentra al fondo de una amplia bahía, que la separa más de 10 kilómetros del Océano Pacífico. También se encuentran bastante cerca los cerros de la Cordillera de la Costa.
Erróneamente pensé que la avenida que conducía al hostal, “Ramón Picarte”, era el centro  comercial y financiero de la ciudad, pero la verdad es que no es así, esta vía está bastante descuidada y provoca una mala impresión. Para un chileno no es muy difícil cambiarle el apellido “Picarte” a esta avenida por otro más adecuado. También es fácil cambiarle el nombre, pero en fin, la verdad es que el verdadero centro de Valdivia son sus costaneras.

Esto es una de las tantas cosas que vuelven distinta a Valdivia, sus hermosas costaneras. Son el centro de reunión de los pobladores locales y turistas y los habitantes se lo han tomado en serio; el gobierno y el emprendimiento privado han hermoseado a consciencia las costaneras valdivianas. En ella están los dos mercados importantes que posee la ciudad; el primero es el de artesanías, es pequeño y está abarrotado de cosas de disímil calidad; pero el turista que busca buenas cosas que reflejen la multiculturalidad, no debe perderse una visita a este lugar.

El otro mercado no debe perdérselo nadie; es el de verduras y mariscos que está en frente, y aquí encontramos la chilenidad en su versión sureña casi en su máxima expresión: los tonos, las caras, la gente que ofrece sus productos, los gritos y el trato buscón, ladino, tierno e irónico cuya combinación nos hace ser un pueblo único en el mundo, se muestra en este mercado en la comunicación entre los vendedores y también entre ellos y sus “caseros”, los habitantes de Valdivia que tienen por costumbre ir a comprar aquí. Por estar en el epicentro de los lugares turísticos de la ciudad, el turista extranjero puede confundirse, pero no debe olvidar que el mercado de mariscos y verduras de Valdivia NO ES UNA PUESTA EN ESCENA, afortunadamente, la gente de verdad es así.
En este mercado, en el costado del río Calle-Calle, se da cita algo de la fauna local, como algunas aves acuáticas que también pueden volar (una gran ventaja), y sobre todo, los populares lobos marinos, que se estiran y se esfuerzan para que los habitantes les den algo de comida; a veces, quién sabe por qué, se ponen a dar bramidos que asustan a las aves.

Un guía de turismo dijo que esos lobos marinos han llegado hasta estos ríos por que, al principio, algunos fueron expulsados de sus comunidades… ya podemos saber que ese oscuro sentimiento de mandar al exilio es en realidad un instinto animal que el hombre aún no ha podido superar.

Tomamos un tour en barco que nos ofrecía conocer el entorno natural e histórico de esta zona; sin alejarse mucho de la ciudad, se tiene la opción de conocer bastante naturaleza y reliquias históricas muy numerosas a bordo de un barco. El Catamarán Reina Sofía, administrado por la empresa Davis, ofrece un excelente servicio, muy serio y muy profesional, totalmente recomendado. Primero recorrimos en este catamarán los ríos que conforman las costaneras de la ciudad de Valdivia; en esta parte del trayecto pudimos apreciar la conservación de varias edificaciones de estilo alemán del siglo XIX, estilo que está presente aquí debido a que los gobiernos chilenos de las décadas de 1840 y 1850 fueron a buscar a Alemania campesinos e industriales para que colonizaran esta zona.

Como señalaba al principio, ésta nos ha parecido la zona urbana más bella de Valdivia y sin duda es una de las más hermosas del país. Muchas instituciones, personas y gobiernos han trabajado para que a lo largo de casi toda la costanera exista una arquitectura que, si no toda es histórica, casi todos los edificios son muy llamativos, y el conjunto, sobre todo visto desde el río, es impresionante. En la margen opuesta del río se encuentran los astilleros de la empresa Asenav, con la construcción de barcos al aire libre.
 Luego el catamarán nos llevó hacia el río Cau-Cau, cuyo lecho fue provocado por un glaciar hace muchísimo tiempo, para bordear la Isla Teja, que se encuentra rodeada de ríos; allí el guía de la embarcación hablaba sobre la vegetación y sobre la fauna del lugar, recomendándonos visitar el jardín botánico; también hizo referencia a la importancia de la Universidad Austral, encargada de proteger buena parte de la variedad ecológica que se encuentra frente a la ciudad. La Isla Teja, como sólo la separa un río del centro de Valdivia, también ha sido poblada en aquellos sectores que no están protegidos, además de albergar el principal Campus de dicha Universidad. El catamarán dobló por el río Cruces, continuando el rodeo por la Isla Teja; aquí tuvimos ocasión de observar la zona afectada por el Terremoto de 1960, el peor de toda la historia humana desde que se tenga registro, que hundió varias hectáreas, que se inundaron y formaron un humedal. Toda la zona es abundante en vegetación, con totoras, juncos y luchecillo, un alimento para las aves locales. También había abundancia de un ave muy bonita en esta zona, el Cisne de Cuello Negro, además de patos, coipos y otras aves.

El lugar se llama Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter, y se veía gran cantidad de fauna típica de humedales hasta que la Celulosa Celco se instaló río arriba; motivados por la expectativa de ganancia indefinida que promete nuestro modelo económico, pensaron que sería un gran negocio explotar los abundantes bosques de la región y comenzar a verter los desechos en este río. Esto provocó la muerte o migración de aquellos animalitos, por eso ahora son muy escasos; haciendo un esfuerzo, pude ver, en más de una hora, sólo 5 Cisnes de Cuello Negro, que antes se encontraban por cientos y eran algo así como la mascota de la ciudad. También causó un gran escándalo, por que esto estaba lleno de vida animal y hora no queda casi nada; la población de Valdivia, las empresas de turismo y los ecologistas organizaron marchas, huelgas y protestas; se supo que la multimillonaria empresa violaba muchos puntos de muchas leyes, y el gobierno ordenó su cierre. Pero después ordenó su reapertura, a causa de las promesas que la empresa hizo sobre implementar un nuevo sistema que no contamine tanto, y desviar sus desechos construyendo otro ducto para contaminar en otra parte. Mientras tanto sigue funcionando. Muchas personas han denunciado que hay pobladores que tienen un contrato con dicha celulosa, y que eran personas normales pero ahora se han transformado en bestias que por obtener recursos, matonean y apedrean a quienes se opongan a las actividades de Celco, lo cual, en el fondo, es muy parecido a lo que se puede ver en la película “La guerra del fuego”. La XIV Región de los Ríos, que quizá algún día deba cambiar su nombre, ha sufrido dos grandes catástrofes: el terremoto de Valdivia en 1960 y el capitalismo.
En la margen opuesta del río, se pueden apreciar las casonas que construyeron los emprendedores alemanes que colonizaron el lugar, junto a otras poblaciones y abundantes bosques. Una de las casonas de estilo alemán que se puede contemplar es la de los Kunstmann, una familia que ha hecho un importantísimo y refrescante aporte a esta zona.

El catamarán incluye en el precio de la entrada distintas variedades de almuerzo, una de ellas es vegetariano, y todas son muy abundantes y de buena calidad. También se puede comprar adentro algo para beber. El ambiente del Bicentenario hacía casi imposible que no se brindara por algo relacionado con el tema, así que brindamos por que “si todavía fuéramos colonia estaríamos peor” y por que “nunca más a nadie se le ocurra venir a colonizarnos”. ¡Prosit!

El catamarán avanzaba hacia la Isla Mancera, que también está rodeada de ríos. Antes de describir el tour en su parte histórica, señalaré algunos antecedentes de la ciudad. La región está siendo habitada por los mapuches desde hace miles de años, específicamente los mapuche pertenecientes a la rama Huilliche, que traducido significa “gente del sur”; ellos vivían de la agricultura y la pesca y poseían una desarrollada cultura con su propia organización política, económica y social, además de una rica vida espiritual; cuando se produjo la invasión española, los hispanos sólo pudieron conquistar hasta el río Bío Bío, unos 300 kilómetros al norte de Valdivia. Al sur de ese río fueron derrotados por los mapuche. Sin embargo, en 1552 fundaron aquí en Valdivia una colonia española bastante aislada, que de hecho era la que quedaba más al sur de todo el imperio. Pero en 1598 todas las ciudades españolas del sur fueron destruidas por una rebelión generalizada de los mapuche y Valdivia desapareció. En 1643 unos piratas holandeses fundaron un fuerte en esta zona, intentando crear una alianza con los mapuche que les permitiera tener acceso a las muy deseadas frutas y verduras frescas del lugar, que los piratas tanto necesitan en sus transoceánicos viajes, ya que sin ella la mortandad provocada por el Escorbuto, la falta de vitamina C, hace estragos en las tripulaciones.

De ahí la gran importancia estratégica de este alejado lugar para corsarios y demás imperialistas
. Los mapuche hicieron bien en desconfiar de esos holandeses, que prefirieron huir; además parece que en los tres meses que estuvieron en la zona, estuvo constantemente lloviendo sin parar, algo que no habían visto nunca esos europeos, y no les gustó. De ellos nada queda como vestigio histórico, y probablemente no se consiga nada con buscar. Luego a los españoles se les volvió a abrir el apetito por la zona y refundaron Valdivia en 1645. Pero ahora la rodearon de una muralla y desde el océano, por la bahía y hasta el centro de la ciudad, construyeron fuertes por todas partes. Valdivia llegó a ser la ciudad más fortificada del mundo. Pero estaba aislada de Chile, separada por el territorio mapuche; la administración de la alejada ciudad dependía directamente de Lima, en Perú, y no de Santiago de Chile. En 1810 se produce la independencia de Chile y el nuevo gobierno chileno quiso apropiarse de este punto estratégico; la Armada de Chile, al mando del escocés Lord Thomas Cochrane, con sólo 350 hombres, en un ataque nocturno y con muchísima suerte, logró capturar estos fuertes; luego subieron por el río y tomaron la ciudad, que estaba siendo saqueada y violentada por los españoles que huían.
El tour en el catamarán avanza hasta el Fuerte Mancera, que ofrece las mejores vistas de la Bahía. En ella se conservan partes de la fortificación, lo que dejaron en pie los varios terremotos y ataques de los mapuche de la zona. Tiene una iglesia, cañones, excelentes miradores y bellos paisajes también dentro de la misma zona fortificada, y también hay un polvorín que se convirtió en un horrible lugar de castigo, oscuro, húmedo y frío. En los alrededores se pueden comprar artesanías y visitar la iglesia católica externa.
Luego nos dirigimos al poblado de Corral, distante unos kilómetros de Mancera. Se desembarca en una localidad que tiene 3.000 habitantes y que en gran parte parece vivir del turismo, sobre todo el personaje que anda disfrazado y trayendo ropa de la época para que uno también se disfrace y se tome una foto.

La plaza del pueblito es chica pero está muy bien cuidada y es muy bonita
; además, por ser el Bicentenario de la Independencia estaba toda embanderada con esa combinación tan atractiva de blanco, azul y rojo y por el encanto de la bandera nacional – así debería estar siempre esa plaza, por que los colores combinan muy bien con el entorno; las vistas desde este lugar son también muy llamativas, porque Corral queda en la entrada de la bahía y tiene en frente el fuerte y el pueblo de Niebla. En los alrededores se pueden comprar artesanías y hay algunos restaurantes que venden mariscos. La gran atracción en Corral es la fortificación; es mucho más grande que el de Mancera y tiene tantos cañones en un sector tan reducido, como yo nunca había visto antes. Realmente pusieron mucho esfuerzo y recursos los españoles para no tener a los holandeses o ingleses cerca de sus colonias… no los consideraban buenos vecinos. Lo extraordinario fue que la única vez que realmente esta zona fortificada sufrió un ataque, los soldados no aguantaron mucho tiempo y huyeron sin vergüenza pero con mucha rapidez. Parece que los hispanos descuidaron “el factor humano”. Esto sucedía en 1820, que es el año en que Valdivia es conquistada y se incorpora a la administración chilena, aunque permanecía aislada del resto del país, puesto que la separaba de Chile el extenso “Wallmapu”, el territorio mapuche.

El tour ahora volvía la ciudad, por la misma ruta que había recorrido en la ida, pero se podía ver más de cerca la orilla del río que antes no habíamos visto; además, nos esperaba a bordo una once (merienda, lonche&helli , con el típico kuchen traído por los alemanes. En este retorno, como llovió unos minutos, pudimos ver un paisaje típico del sur: la lluvia con un frondoso bosque detrás, mientras se navega por un río... una combinación muy difícil si no se está en vacaciones; además, el sol nos anduvo regalando unos rayitos que formaron pequeños arco iris, y una imagen del atardecer creada a propósito para las cámaras fotográficas del siglo XXI. Ahora volvíamos viendo el lado sur de la orilla, y pudimos apreciar en toda su dimensión esa planta amarilla que le da un toque distintivo a los paisajes de la zona, pero que en realidad es una maleza que no permite que nada crezca cuando aparece; además pudimos ver el muelle de Valdivia al atardecer; todos los barcos pesqueros y turísticos están muy bien cuidados y con colores muy adecuados; si a esto le sumamos los colores del río, cielo y los tonos del atardecer, parece un paseo bastante distinto a lo que uno puede esperar; luego se deja ver nada menos que un submarino, que se construyó aquí pero que ahora está inutilizado para fines bélicos. El guía nos recomendó que después lo visitáramos, pues se ha transformado también en un atractivo turístico.

Después de asaltar y capturar los fuertes, los soldados chilenos entraron en gloria y majestad a la ciudad; la población valdiviana nunca había estado relacionada con los territorios chilenos, por que como dije unas líneas más arriba, estaban aislados, y por lo tanto no se sentían chilenos; entonces esto fue una verdadera conquista para Chile, fue como quitarle una provincia a España.

Durante las siguientes décadas, el gobierno chileno no se preocupó de esta ciudad, que quedó totalmente entregada a su suerte, y los valdivianos vivieron una época de grandes calamidades; mucha gente murió de hambre, las enfermedades causaron estragos, la gente de clase alta debió hacer donaciones para fundir algo de metal precioso… la experiencia de la “libertad” de España para ellos fue traumática; 30 años después, el Gobierno chileno de Manuel Bulnes comenzó, hacia 1850, con planes de inmigración de población alemana. Los fueron a buscar a Europa y pronto muchas familias se instalaron aquí.
Al llegar en el catamarán al puerto fluvial, ya era de noche, a pesar de ser las 7 de la tarde; pero de todas formas se notaba que era un día de fiesta; cientos de personas, incluso miles, se trasladaban hacia la Isla Teja, que está frente al centro, y que sería el epicentro de las celebraciones; una línea apretada de personas cruzaba el puente apretujándose en los costados para no ser pasados a llevar por una larga fila de automóviles que no tenía cortes y que avanzaban lentamente; los autobuses pasaban llenos, los taxis y colectivos también; nosotros también una hora después cruzaríamos el río, pero nos desviaríamos hacia un lugar único en el mundo, dejando para el día siguiente la visita a los centros de conmemoración del bicentenario.

En estos últimos días de invierno en Valdivia no hace tanto frío; hay que llevar una chaqueta, nada exagerado. Incluso en algunos momentos del día deben haber hecho más de 15 grados; hay una gran diferencia entre la Valdivia con sol y nublada. Pero uno se puede dar cuenta que si está nublado la ciudad también tiene un raro encanto. Me parece que la conjugación de ese tipo de día con la arquitectura de la ciudad da una impresión nostálgica. Estoy seguro que a los amantes de la fotografía en blanco y negro les va a agradar mucho la ciudad. En ciertos lugares parece una ciudad europea; por ejemplo, mirando al centro de la desde la costa opuesta, desde la Isla Teja… pero inevitablemente se baja la vista hasta el muelle pesquero y el mercado de mariscos y verduras; entonces uno se acuerda que está en Chile, un país latinoamericano.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Hostal y Cabañas Esmeralda

Alojamiento: Hostel en Valdivia, Chile

Ubicado en pleno centro de Valdivia, en una casona antigua, ofrece solamente alojamiento, pero por su ubicación y por el trato es totalmente recomendable. Los precios son aproximadamente, 24 dólares la habitación single y 40 la doble. Esmeralda 651 (63) 21 5659 Valdivia

Tipo de viaje: Placer | Ideal para: Con amigos, Grupos

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Responsabilidad    
Precio/calidad    

Catamarán Reina Sofía

Transporte & Servicios: Tour Operador en Valdivia, Chile

Ofrece un tour muy variado por los alrededores de la ciudad, extendiéndose hasta los fuertes cercanos al Océano Pacífico; en el se aprecia y explican la naturaleza del lugar y los aspectos históricos. Además se puede pasear por la cubierta. Sirven excelente y abundante comida, incluida en el precio. El tour dura 6 horas aproximadamente, y tiene un costo de 32 dólares por persona. Parte a las 13:45 horas. Muelle Schuster, Arturo Prat esquina Libertad 20 7120


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Últimos comentarios

Osceola dice:
Otro gran genocida llamado por mi el Hitler de Chile fue el español Pedro de Valdivia, que asesino, esclavizó, deporto a cientos de personas y quemó muchos pueblos; así creo la Ciudad de Valdivia en 1.522; de donde partió la expedición del asesino español Jerónimo de Alderete. Siguió la expedición del asesino y esclavista español Francisco de Villagra, que cruzando la cordillera tomó muchos nativos esclavos en el lago Huechulafquen y Chapelco; ante tanta injusticia los araucanos se sublevaron y lucharon por años contra los invasores españoles.
Otras expediciones genocidas realizaron los españoles desde Chile hacia Argentina con el genocida español Lope de Ulloa y Lemos, fue el primer genocida europeo en llegar a la costa del Nahuel Huapi. En 1.649 otro asesino y esclavista español Luis Ponce de León en 1.649 mató a muchos nativos a orillas del lago Epulafquen. El objetivo eran esclavos para venderlos a las minas de Chile y haciendas, niños y mujeres se esclavizaban con familias blancas como sirvientes en tareas de todo tipo. Los araucanos por ello se sublevaron y destruyeron la Ciudad de Concepción (Chile). Los curas jesuitas muchos de ellos militares y asesinos, provocan un etnocidio al evangelizar a los pueblos en 1.680, los pueblos nativos los rechazaron violentamente, siguieron intentos de evangelización hasta 1703, muchos sacerdotes fueron asesinados. Siguieron en intentos frustrados de evangelización los franciscanos desde la ciudad de Chillán (fundada como fuerte español en 1.565) hasta el año 1794.

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patyeliza dice:
Gracias amigo.
Realmente muy interesante la información referente a Valdivia. Una de las ciudades que siempre me han atraido es ésta justamente y estaba buscando información, que con encanto histórico nos has detallado.
Me servirá muchísimo tu diario de Valdivia.
Un saludo especial desde Lima, Perú.
Patty

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Osceola dice:
Gracias amiga, otra referencia: A partir de la llegada del blanco se produce el mestizaje o genocidio étnico, al que se agrega el etnocidio (genocidio cultural, al asimilar la cultura del blanco) la perdida de creencias y valores ancestrales a través de la imposición del culto católico, un ejemplo reciente fue la beatificación de Ceferino Namuncura, un joven indígena occidentalizado y desprovisto de sus creencias propias. En 1670-73 el clérigo Nicolas Mascardi, adoctrina a los nativos en las creencias religiosas del hombre blanco y es asesinado. Las guerras que entablaron los pueblos originarios para recuperar su libertad los llevaron al borde de la extinción y a luchas épicas como la del cacique Lautaro defensor del territorio que luego se llamaría Chile. Pedro Valdivia (español) en 1550 toma prisioneros a varios originarios y les corta las manos y a otros los pies. Colo-Colo jefe araucano organiza la resistencia y así consiguieron muchas victorias con Caupolican y Lautaro matando al genocida español Pedro de Valdivia en 1541 y conquistando varios fuertes que habían construido los españoles. Estas batallas se sucedieron desde la llegada de los primeros conquistadores hasta entrado el siglo XX y aun perdura en su variante ideológica, los que hoy sobreviven lo hacen en sitios apartados donde fueron obligados a convivir con los blancos y con los valores que el Estado les impone.
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Pablohernan dice:
A proposito de Valdivia...NECESARIA REFLEXION...gracias Osceola por tu publicación...salu2 desde Concepción
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Alcione2 dice:
Se me olvidaba decir que dos eventos MUY especiales para esta ciudad, son la Fiesta de la Cerveza, a fines de Enero, y el desfile de barcos por el río que se realiza a fines de Febrero.
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Osceola dice:
A un capitan español llamado Juan de Nodar se le dieron instrucciones: "si en alguna batalla, se tomaren indios, no se ahorquen para que la tierra no se disipe de ellos; sino que los indios de quince años para arriba, les corten los pies derechos. Si fueran capitanes o indios belicosos, se les corten ambos, porque es el mayor catigo. (piensen que ni en el Holocausto se hizo semejante mounstrosidad). Porque este castigo no se pierde potencia para generación ni para cultivar la tierra, porque no son ellos los que lo hacen, sino sus mujeres y cuando lo hacen lo hacen sentados. Asi pensaban los "fundadores de Chile", que según ellos "pacificaban" el territorio.
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albertoos dice:
Me gustó tu diario viajera!! Datos interesantes volcas en él. Queremos visitar Valdivia en enero de 2011 y los datos al final nos vienen muy bien. Te pregunto. No tenes las paginas web del Hostal y Catamarán Reina Sofía?. Gracias por compartir
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Alcione2 dice:
Pues no, los únicos datos que tengo sobre el hostal aparecen al final del relato, están hasta los números de teléfono, no sé si te fijaste...
Lo que pasa es que no tienen página web, pero son muy confiables. El hostal sale en la Pilot Guides.
Saludos.

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albertoos dice:
Bueno. Gracias de todos modos sobre todo por compartir tu experiencia con los demás. Retribuyo tus saludos.
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