Escribe: Latinazo24
Si bien siempre tuve las ganas de irme de mochileo, nunca se había dado la posibilidad, sin embargo, este año (verano del 2012) me decidí pescar mi mochila y lanzarme a la aventura hacia los rincones del sur de Chile, rincones a los cuáles jamás nunca había ido. Así que trabajé todo un año pensando en mi viaje, y con cada moneda que me ganaba con los horribles trabajos que tuve que hacer durante el año, pensaba en lo hermoso que sería el dónde irían a parar.
Conce, Los Angeles, Temuco y por fin Valdivia: la más bella
Valdivia, Chile — viernes, 12 de octubre de 2012
Primera Parada: Concepción
Continuando nuestra aventura por el sur de Chile, luego de salir de la comuna de Molina, donde anduvimos en las "7 Tazas", salimos a la carretera para hacer dedo, ya que la idea era no gastar tanto en locomoción, así que nos lanzamos a la vida y nos pusimos a hacer dedo, con una calor que bordeaba los 30 grados y después de 1 hora que caminamos por carretera haciendo dedo sin obtener éxito alguno, un camión hizo la parada. Con la cara llena de felicidad salimos corriendo tras el camión que nos paró unos metros más adelante, aliviados y pensando en que no caminaríamos más.
Nuestro objetivo era llegar hasta Valdivia o lo más cercano que se pudiera, pero el camionero llegaba solo hasta Concepción, así que hasta allá llegamos tipo 9 de la noche a pleno centro de Concepción y para mi sorpresa, el ambiente estaba muriendo, creí que por ser una ciudad grande y en pleno centro, el ambiente aún estaría encendido, pero la verdad es que ya estaba casi todo cerrado y con nada de gente en las calles. Por suerte encontramos un local de comida rápida abierto, así que ahí nos instalamos con nuestras cosas a descanzar y por sobre todo A COMER.!
Pensando en que lugar quedarnos mientras comíamos, nos acordamos que en esta ciudad vivía el hermano de una amiga nuestra, así que la llamamos por celular y le preguntamos si nos podía conseguir alojamiento con su hermano. Dicho y hecho: nos dio el celular de él y en seguida lo llamamos, en cosa de unos 30 minutos llegamos a su departamento que por suerte quedaba bastante cerca de donde estábamos. Ahí nos convidó once, ducha y lo mejor de todo, un lugar cómodo donde domir.
Al día siguiente salimos temprano en búsqueda de un bus que nos llevara hasta Valdivia, pero el precio de los pasajes era un poco costoso, así que decidimos tomar un bus que nos llevara a la ciudad más cercana y desde allí hacer dedo hasta valdivia, conclusión: tomamos un bus que nos costo $2.000 el pasaje hasta Los Angeles.
De Los Angeles hasta Temuco
Cuando llegamos a Los Angeles nos dimos cuenta que el tiempo no nos acompañaba mucho y que al parecer se nos haría difícil llegar hasta Valdivia ese mismo día (era día viernes y al día siguiente se termianaría la semana valdiviana y estábamos a un paso de perdernos ese magno evento). Así que salimos hasta la carretera antigua que va hacia el sur pero tuvimos poco éxito haciendo dedo, estuvimos caminado como 2 horas sin que nadie nos llevase hasta la carretera nueva que era la que seguía hasta más al sur. Entonces no nos quedó otra opción que tomar alguna micro que nos llevara hasta allá, el bus nos cobró al rededor de $800 pesos (no lo recuerdo bien) y nos dejó en la carretera nueva, pero a la entrada de Mulchen, ahí nos bajamos y caminamos durante 3 horas haciendo dedo sin que nadie nos llevase. Ya cansados y muertos de hambre pensamos que tendríamos que pasar la noche en la carretera y lo que es peor, con lluvia, ya que estaban callendo algunas gotas. Pero como las esperanzas son lo último que se pierden, seguimos avanzando haciendo dedo hasta que pasaron unos tipos en una micro (que nos habían visto en Los Angeles haciendo dedo, según lo que nos comentaron después ), ellos iban hasta Temuco, así que felices más que nunca nos subimos con nuestras cosas y luego de un viaje de 3 horas nos encontramos con un Temuco envuelto en lluvias. Los chicos, bastante amables por cierto, nos dejaron cerca del terminal de Temuco, donde ya resignados y todos mojados, llegamos a buscar un bus que nos llevase directamente hasta Valdivia.
Después de regatear por más de una hora pasajes en el termianal, viendo tanto viajero buscando buses y con tan pocos disponibles para ir a Valdivia, encontramos uno que nos costó $3.200 pesos que salía a las 1:30 de la mañana. Así que optamos por aquel bus ya que no nos quedaba otra alternativa. Aunque en realidad el bus terminó saliendo a las 2:30 horas del terminal, igual estábamos felices porque podríamos llegar a ser parte aunque fuese por 1 día de la tan esperada semana valdiviana, mejor aún, estuvimos en la noche final, la más esperada de todas.
Al fin Valdivia
Algo que no les conté, fue que antes de tomar el bus hasta Valdivia, no teníamos dónde llegar en esta ciudad. Mi amiga tenía familiares allá pero no los conocía o las había visto 1 sola vez en la vida, pero el tema era como llegar hasta ese lugar y hacer que nos recibieran, así que después de como 3 horas, entre llamadas de celular entre ella, su madre y algunos otros familiares quienes les estaban haciendo los contactos para poder comunicarse con estas tías valdivianas, logramos obetener éxito. Apenas llegáramos a Valdivia ellas nos estarían esperando para darnos un lugarcito entre tanta gente que había llegado de visita a su casa (todos iban a ver la noche valdiviana xD).
Hasta que al fin llegamos, tipo 5 de la madrugada, yo venía durmiendo en el bus, pero 15 min. antes de llegar al terminal, desdepierto y me encuentro dentro de la ya tan ansiada ciudad de Valdivia, tan ansiada por mí. La emoción enbargaba mi cuerpo en ese momento, nunca había conocido esos lugares y verlo por primera vez me llenó de una emoción que nunca antes había sentido (recuerden que es primera vez que viajo al sur). LLlegamos al terminal e inmediatamente tomamos un auto hasta la casa de la tía de la marce (mi amiga). Amorosamente, la tía nos abrió la puerta de su casa a las 5:30 de la mañana, y nos recibió con un rico desayuno, con muuuuchas cosas para comer (realmente se come muy bien en el sur jajaja) y a pesar de que todas sus visitas dormían, ella muy amablemente nos antendió como a unos reyes. Luego de comer como chanchos nos fuimos a dormir.
Al día siguiente salimos a recorrer la hermosa Valdivia, según mi opinión: la ciudad más hermosa de Chile, su arquitectura, sus ríos, sus paisajes, sus ferias, su mercado, sus casas, su plaza, todo, una maravilla de ciudad. Estuvimos 3 días y tres noches en la casa de las tías y compartimos con todos los familiares de mi amiga, que ella aprovechó de conocer pues nunca los había visto jajajaja eran muchos y la verdad de las cosas, todos suuuper buenan onda, tuvimos la suerte de que nos recibieran de la manera que ellos lo hicieron, así que muy agradecidos de ellos. Comimos como nunca, cocinaron pastel de choclo, humitas, hacían su propio pan amasado (allá casi todo el mundo hace su propio pan, por lo que nos contaba la tía, así que no se compraba mucho en las panaderías), muy rico por sobre todo, aparte de comer unos deliciosos pasteles que las tías compraron para sus visitas (por cierto los pasteles de Valdivia son geniales). Para qué decir de su paseo en la lancha por el río y la visita al parque Prochelle con tan variados tipos de árboles y naturaleza. Simplemente esta ciudad tiene mucho para hacer que sus visitantes se sientan a gusto recorriéndola.
La Noche valdiviana
El mejor espectáculo del verano por esas zonas, había un millar de personas presenciando el evento, por el río Calle-calle van pasando decenas de barcos alegóricos con distintos motivos, llenos de luces, con velas flotando en el río, más fuegos artificiales y una cascada de fuegos articiales también, hicieron de la noche valdiviana un momento espectacular de este viaje, aparte de que allá nos encontramos con un amigo con el cuál luego de terminado el espectáculo, nos fuimos hasta la plaza de Valdivia, donde todo el mundo llega después del espectáculo y se juntan a tirarse challas (allí nadie se salva, el que esté con la boca abierta no va a faltar quien venga y le tire challas) creo que es una tradición en la noche valdiviana, lo pasamos increíble, un evento mágico.
Niebla
Al día siguiente, con los tíos de la Marcela (mi amiga) fuimos a visitar Niebla. Nos tocó un día lluvioso y frío, pero nada impidió que fuésemos. Tomamos una micro que nos llevó hasta allá, donde recorrimos ferias artesanales y fiestas costumbristas en la cual tuvimos el placer de comer ricas sopaipillas gigantes y una buena cerveza Kunstmann.
En fin, un paseo increíble por una de las ciudades más bellas de Chile, pero había que partir, así que al día siguiente nos levantamos temprano para continuar con nuestro viaje hasta nuestra siguiente parada: Chiloé.
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Capítulos de este diario
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1
Camino hacia las 7 tazas
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2
Conce, Los Angeles, Temuco y por fin Valdivia: la más bella
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3
Próximo destino: Chiloé
Isla Chiloé, Chile | 22 de diciembre de 2012
En Valdivia...
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