Diarios de viaje > América del Sur
Bolivia - Perú; escapes de la norma
Escribe: JoaCh
Tanto para argentinos como para chilenos la escapada hasta Machu Picchu pasando por el oeste boliviano es el movimiento esperable del pretendido mochilero. El cliché del viaje no empaña la posibilidad de grandes experiencias. Sin embargo, cruzarse con amigos o saber de alguien que hace el trayecto en simultáneo demuestra que uno no está en realidad tan lejos. Sabiendo esto intenté en tanto me fue posible hacer-lo-que-no-se-suele-hacer. Aquí, las fugas de la norma.
Desierto de sal, a dedo
Uyuni, Bolivia — domingo, 9 de enero de 2011
Seguía un ecléctico grupo reunido en frontera; yo, estudiante de sociología (burro delante), una pareja neuquina filósofa ella, abogado él, y un par de hermanas que anidaban en la facultad de Filosofía y Letras estudiando con justeza, filosofía la una, letras la otra. Compartíamos además un rechazo visceral a los tours. Más drástico en unos que en otros pero presente a fin de cuentas. Y he aquí la dificultad, uno no alcanza a bajar del colectivo que ya hay gente abordándolo para ofrecer un paseo al salar por uno, dos o tres días. Sólo el primero estaba en nuestras posibilidades económicas (calcular de 80 a 100 bs. por día), y a pesar de eso preferimos entrar en el desierto a dedo.
Esperando en la ruta tomamos el servicio confort-caja-de-camión hasta Colchani, el pueblo salitrero que está en las puertas de la atracción. Allí viven los trabajadores, allí yodan la sal extraída y la preparan para la venta, allí puede darse cuenta del sacrificio que supone el recurso de la zona y no sólo su fachada (como depuran los tours). Los costos de vivir en ese espejo. Desde Colchani un paso, entramos y recorrimos el desierto con camionetas que extraían sal y, después de conversar largo y tendido con una familia de trabajadores (que, con una pala de 70 cm eran ayudados por su hijo de 6 años) nos volvimos a la ciudad.
El salar es increíble, no lo niego, pero como ya me pasó con las minas de Potosí, es fácil distinguir entre turista y viajero. Conocer no es subir a una 4x4 y ver el paisaje. Conocer qué significa el salar es buscar la respuesta en quienes viven con y por él.
Al día siguiente, caminando por Uyuni, encontré la biblioteca local. Un chico estudiaba, un hombre leía un diario orureño dos días viejo y la bibliotecaria veía por la ventana. “Hace cinco años perdimos el libro con la historia del pueblo”, dijo con decepción, “esto es lo que tenemos”. Me senté con los dos libritos que me alcanzó y le agradecí con un mate. Chupó, con cara de asco dio las gracias y me dejó sólo para leer. El primero hablaba de mitos locales, historias de almas en pena, personajes conocidos, borrachos, mujeres infértiles y tradiciones de un Uyuni pre-turistas. El otro, escrito por el alcalde, se refería a la historia del lugar y contaba el mito del salar. Por ser diferente a otros que se encuentran en internet, comparto esta versión:
En un tiempo pasado, cuando las montañas eran personas y la tierra joven, Tunupa, una hermosa warmi (mujer), eligió entre sus pretendientes a Cusuco (Cusco) y luego de que el viejo Sajama consintiera la unión la pareja dio a luz a su primer hijo. Un año felíz pasó así cuando otra warmi, Cusaña (Cosuña) apareció en la aldea seduciendo a Cusuco. Tunupa, desesperada por la posible pérdida de su marido, acudió a Sajama para que intercediera. Sin resultados por la ineficacia del viejo la warmi vio cómo era engañada y en un acto de rabia golpeó a Cusuco en toda su cara tumbándolo de espaldas en el suelo.
Los amantes se fueron dejando a Tunupa sola junto a su hijo, amamantando y llorando con su eterna tristeza, llenando la hoyada (Uyuni) que dejó el cuerpo de Cusuco al caer con las lágrimas de sus ojos y la leche de su seno. Desde el salar, océano de lágrimas y leche, puede verse la soledad del gran abra Tunupa en un extremo y a distancia, en posición opuesta, los abra Cusuco y Cusaña que se alejan del lugar.
Tips:
En el centro de la ciudad una peatonal con gran boulevard ofrece alternativas para quienes quieren relajarse, ver gringos y escapar de la cultura boliviana.
Nunca estuvo en mis posibilidades, pero los tours que superan el día de viaje alcanzan atractivos sobre la frontera con Chile que, en fotos, parecen increíbles.
Los servicios de transporte salen sobre una misma cuadra y su frente. Es común ver un único viajero cuidando varios bolsos. En ese lugar y en esa situación intentaron distraerme para hurtar una mochila. Cuidado.
Como alternativa hay un servicio de transporte que por 8 bs. atraviesa el salar para llevar a los locales hasta un pueblo que queda en el límite Bolivia-Chile. Tomándolo uno puede descansar en el hotel de sal y volver de la misma forma sin gastos extra.
Tiene que ver con: Ahorrar dinero, Transporte
En Uyuni, Bolivia
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Últimos comentarios
albertoos dice:
"El salar es increíble, no lo niego, pero como ya me pasó con las minas de Potosí, es fácil distinguir entre turista y viajero. Conocer no es subir a una 4x4 y ver el paisaje. Conocer qué significa el salar es buscar la respuesta en quienes viven con y por él."
100 % de acuerdo con tu apreciación amigo. Me gustó tu relato. Distinto a los demás y una forma distinta de conocer lugares. Gracias por compartir tus vivencias con nosotros. Saludos
Publicado
JoaCh dice:
¡Gracias Alberto! Espero no ofender a nadie. No intento menospreciar la forma de otros viajes sino mostrar la mía. Un abrazo.
Publicado
albertoos dice:
Quedate tranquilo que no ofendes a nadie. Adelante!
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marticabotero dice:
Supongo que fue toda una aventura este viaje tan largo y solo. Veo que lo disfrutaste mucho. Me encanta todo lo que cuentas...espero los próximos capítulos y fotos. Muchas gracias por compartirlo.
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buvar dice:
Todo es relativo yo contraté un tour con chofer-guia-amigo para visitar la Reserva Eduardo Abaroa, y en tres días aprendí lo que podría aprender en un año en la universidad. Mi guia no tenia nombre solo apodo "el Charles Bronson", y aunque no había tenido educación formal, intuía que no todo lo que brilla es oro, y que no todo lo blanco es sal.
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Capítulos de este diario
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1
De Buenos Aires a Uyuni
Buenos Aires, Argentina | 7 de enero de 2011
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2
Desierto de sal, a dedo
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3
Sajama, en el techo no hay nadie
Nevado Sajama, Bolivia | 13 de enero de 2011
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