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Por lo áspero de Bolivia, en 4 x 4

Escribe: Cuchigutierrez
Viaje desde San Juan (Argentina) a Bolivia, entrando por Hito Cajón, para visitar las lagunas de colores, salar de Uyuni, Uyuni, Potosí, Oruro, Copacabana, Coroico, Rurrenabaque, Parque Nacional Madidi, Trinidad, Santa Cruz de la Sierra y Yacuiba

 

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De Uyuni a Copacabana

Uyuni, Bolivia — lunes, 28 de septiembre de 2009

De Uyuni a Potosí y Oruro: Luego de un buen desayuno, salimos con destino a Potosí. Tuvimos una grata sorpresa al cargar combustible, ya que no nos cobraron sobreprecio por ser extranjeros (3,72 Bs./lt). A los pocos kilómetros ingresamos a una serranía, sobre un ripio en buen estado que nos permitió un mejor viaje. El paisaje cambiaba en cada curva, ofreciéndonos buenas vistas sobre pequeños valles, con escasa vegetación. Pasando Pulacayo (a 20 km) entramos a una meseta de altura, donde pastaban varias tropas de llamas y guanacos. Despues de unos 40 km el camino se puso áspero, porque están construyendo una nueva traza, y los desvíos son permanentes.
Atravesamos el pueblito de Ticatica (a 64 km), con su simpática capilla y una prueba de pavimento. Nos llamó la atención la gran cantidad de maquinarias, y equipos, trabajando en distintos frentes. Se alternaban tramos de buen piso con otros de ripio áspero, todo dentro de una zona montañosa que se fue abriendo al aproximarnos a Potosí. A unos 40 km de esta ciudad comenzó el pavimento.
El ingreso a Potosí (a 208 km) fue muy lento, por lo caótico del tránsito y la gran cantidad de vehículos que circulaban. Al llegar a la Casa de Moneda nos enteramos que, por ser lunes, estaba cerrado. Recorrimos caminando la Plaza 10 de Noviembre, la Catedral y zonas aledañas, para terminar almorzando en el restaurante El Fogón unos ricos bifes de llama (a las finas hierbas y a la pimienta). Silvana estaba interesada en hacer la visita guiada a alguna mina del cerro Rico pero, al enterarse que era la única, desistió de hacerlo.
Como no teníamos motivo para quedarnos, decidimos continuar hasta Oruro. Lo tortuoso de las calles, y el caos de tránsito, hicieron muy difícil la salida. Otra: por la escasa señalización vial pasé, sin detenerme, una garita de control-peaje, con la barrera levantada. Mito, que viajaba atrás nuestro, pagó 100 Bs. de coima al policia para dejarnos seguir (después nos enteramos que mucha gente cruza sin pagar y sin consecuencias). Viajamos por asfalto, dentro de una zona montañosa con escasos cultivos que, posteriormente, se transformó en una meseta de altura. Al llegar a Challapata (a 203 km) buscamos alojamiento pero, ante la pésima calidad de los mismos, decidimos continuar viaje.
A la salida del pueblo, y mientras hacíamos cola para cargar gasoil, tuve una fuerte discusión con un camionero que intentó colarse. A pesar de su prepotencia, no permití que nos ganara el lugar. Tomamos una ruta pavimentada, en buen estado, que nos llevó directo a Oruro (a 116 km). Buscamos alojamiento en la zona de la terminal de buses y elegimos Hotel Samay Huasi (230 Bs./doble). Como era muy tarde terminamos cenando, en un comedero chino, pollo al spiedo con agregados. Luego al hotel a dormir.
Lo mejor:
Los paisajes montañeses, entre Uyuni y Potosí - Lo poco que pudimos transitar sobre la nueva ruta, de moderno diseño - Algunos lugares de Potosí, que insinúan el pasado esplendor
Lo peor:
 Ya sea en la ruta ó en la ciudad, el tráfico es enloquecedor. No respetan nada. Todo es cuestión de meter la trompa y avanzar -  No existen buenos lugares para comer, ó dormir, a la vera de los caminos, solo algunos lamentables hoteles alojamiento.
Total del tramo:
547 km, entre ruta y urbano (168 km de ripio y 379 km de pavimento).

29-09-09 - De Oruro a Copacabana:
Luego de un buen desayuno, retiramos los vehículos y los cargamos. Cambiamos dólares en la terminal de buses (7.05 Bs./u$s) y pagamos la estadía. En el monumento al minero (un gigantesco casco dorado) nace la ruta que va a La Paz. Viajamos por una meseta de altura, con algunos campos cultivados (con cierre de cactus vivos) y una sucesión de pueblitos. A medida que nos acercábamos a El Alto (a 229 km) el tráfico aumentaba proporcionalmente, hasta que ingresamos al caos total cerca del cruce de La Ceja (variante para ir a Copacabana).
Un policía de tránsito nos aconsejó que fuéramos hasta La Paz para conseguir gasoil, ya que en El Alto escaseaba.Tomamos la autopista de bajada y paramos en una estación de servicio, a la entrada de La Paz, donde llenamos tanques y bidones, para cubrirnos de posibles desabastecimientos.
Rehicimos el camino y logramos enganchar la variante que va a Río Seco, todo dentro de un pandemónium vehicular increíble. Las combis de pasajeros se paran en doble-triple fila, paran donde quieren, te tiran el vehículo encima, no respetan los semáforos, etc. Mito llevaba su camioneta pegada al paragolpe trasero de mi vehículo y, no obstante ello, una combi se le echó encima y logró separarnos.
Pasado el peaje de Río Seco terminó la "autopista", y gran parte del caos. Continuamos viaje buscando un lugar para hacer picnic y lo encontramos a unos 70 km de La Paz, con las primeras vistas lejanas del Lago Titicaca. Ya almorzados continuamos viaje por una ruta sinuosa, dentro de un paisaje de campos cultivados, con pequeños grupos de árboles y la aparición de hoteles de descanso.
En el puerto de Tiquina (a 95 km) pagamos 35 Bs./auto para cruzar a Tiquina Lago (800 m) y poder continuar viaje. A Sil le afectó el cruce, porque el lago estaba algo picado. El pavimento transcurrió entre suaves serranías, inicialmente con el azul del Lago Titicaca como telón de fondo. En Copacabana (a 40 km) encontramos alojamiento en hotel La Cúpula (28 u$s/doble). Silvia-Mito se alojaron en una habitación con una fantástica vista al lago Titicaca, y a nosotros nos dieron un departamento con kitchenette-comedor que nos encantó.
Acomodamos los equipajes y salimos a caminar por el simpático pueblito. En el céntrico mercado, de planta circular, Mito compró algunas frutas y verduras, con la intención de hacer de comer. Junto con Silvana pidieron unas costeletas, pero rechazaron la compra cuando Sil vió que la vendedora colocaba una pesa, para aumentar el peso de la mercadería (pícaros estúpidos hay en todos lados).
Terminadas las compras volvimos al hotel, para cenar. Mientras esperábamos la hora aprovechamos con Mito para agradecerles, a las mujeres, la entereza demostrada hasta el momento, ya que en 6 días hemos recorrido 3180 kilómetros (con 838 km de ripio), sin queja alguna. Por lo duro del viaje decidimos que mañana lo dediquemos al descanso. Fuimos a cenar temprano, pero resultó que entramos en la segunda tanda. Nos dieron permiso para abrir nuestros vinos, que acompañaron muy bien a unas frescas truchas del lago (a la alcaparra, a la parrilla y a la criolla (con demasiada salsa)). Volvimos al depto. a dormir.
Lo mejor: El Hostal y su entorno, con hermosas vistas panorámicas - La tranquilidad y calidez que entrega el pueblito.
Lo peor: En la terminal de buses de Oruro, a pleno día, vimos a un tipo orinando en la calle y una barrendera, que pasó limpiando al lado nuestro, tenía un olor a pis insoportable. En Challapata y Oruro la suciedad campea por doquier - El cruce de El Alto.
Total del tramo: 388 km pavimentados

30-09-09 - Copacabana:
De a ratos, llovió durante la noche. Con Sil nos levantamos temprano, y fuimos a caminar por los senderos del hotel, que descienden hacia el puerto de Copacabana. Paseamos un buen rato, gozando los paisajes que nos entregaban los primeros rayos del sol, todo enmarcado en el lento despertar del pueblo. Fue una experiencia muy gratificante.
De regreso compré pan fresco para el desayuno. Nuestros compañeros descansaron tan bien, que ni se enteraron de la lluvia. Para desayunar preparamos una gran bandeja con frutas, pan y manteca. Me mandé una macana al descargar el gas de la garrafita, por el desagradable olor que quedó.
Luego fuimos a comprar truchas. Por siete de ellas, de buen tamaño, pagamos 100 Bol. Mito compró unos pececitos, de aspecto desagradable, llamados carachis. Obtuve el permiso, de la vendedora de pescado, para traerle una golosina a su pequeño hijo y cuando regresé con tres chupetines, sin agradecerme me espetó de mala manera "Tengo 4 hijos". Me dieron ganas de mandarla al carajo, por mal agradecida y prepotente, pero callé y me fui.
Seguimos paseando y las mujeres compraron algunos regalos. Mientras el grupo visitaba la parroquia, me dediqué a pasear por la zona y, como ya era mediodía, volvimos al hotel para almorzar. Sil y Mito se lucieron preparando las truchas, con el agregado de tres ensaladas: palta, papas rojas y zanahoria con rocoto (ají picante). Los carachis fueron incomibles, por la gran cantidad de espinas. Un almuerzo realmente exquisito.
Luego de dormir la siesta salimos a pasear, repitiendo la caminata matutina, hasta que llegamos a la zona de la playa, luego al pueblo, y terminamos dentro de una escuela viendo los ensayos de una banda  escolar, y a unos gimnastas. Seguimos recorriendo el pueblo hasta que terminamos en  el mercado, donde Mito hizo compras. Hablamos a San Juan y regresamos al hotel. Desde el jardín disfrutamos las imágenes del crepúsculo. Luego de cenar charlamos un rato y por último a descansar.
Lo mejor: Los paisajes que nos regaló Copacabana - Las comidas de hoy, muy al gusto argentino - La amabilidad de la mayoría de la gente.
Lo peor: El resentimiento, y prepotencia, de algunos nativos. Me trajeron el mal recuerdo de varios personajes argentinos.

Tips:

El cerro Rico es explotado desde 1545. Ha entregado una inmensa riqueza mineral en plata (más de 30000 toneladas), estaño y cinc. La mina más antigua es Pailaviri (464 años). En 1952 el estado boliviano nacionalizó todas las minas. En los ´80 el gobierno terminó cerrando las mismas. A partir de allí la explotación se concesiona a cooperativas mineras. El jornal de un minero es de 35 a 40 Bs./día, por unas 10 a 12 horas de trabajo. La esperanza de vida no supera los 45 años. El 90% de los mineros trabaja sin protección, aspirando el polvo, y en condiciones infrahumanas. El tour minero dura unas 4 horas, y no es apto para asmáticos y claustrófobos. Es una muy dura experiencia ver las miserables condiciones de vida, y trabajo, de los mineros, entre los cuales hay muchos niños. Por todo lo que he leído, sobre el trabajo minero boliviano, hacer el tour es algo que no me atrae realizar.

En Uyuni, Bolivia

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Hostal La Cúpula

Alojamiento: Hotel en Copacabana, Bolivia

La tarifa depende de los servicios. Excelente restaurant. Cocina bien equipada. No internet. Estacionamiento. Muy recomendable

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Hotel Samay Huasi

Alojamiento: Hotel en Oruro, Bolivia

Moderno. Tiene internet. Buen desayuno. Estacionamiento a 400 m. Recomendable


Publicado el 7/nov/2009, 21.26
Modificado el 9/feb/2010, 15.56
Leído 1726 veces

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Últimos comentarios

buvar dice:
Me encantó la descripción de Copacabana, creo que hay que volver tambien. Tome nota dese hostal al lado del lago Titicaca.
Publicado el 30/dic/2009, 20.41 

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