Escribe: catalinag89
19 micros, no-sé-cuántas combis, 16 hostels -y demás noches en "semicama" (100°)-, un tren, una avioneta y dos aviones nos trasladaron y nos alojaron durante un mes de viaje por Bolivia y Perú. Un viaje intenso, sin tiempo para comer, ni dormir... ni pensar! Pura acción. Aquí, la aventura que vivimos con mi amiga Julieta-
¿Qué gusto tiene la sal? Salado! Cuarta parada: Uyuni, salar de
Uyuni, Bolivia — jueves, 12 de enero de 2012
Al día siguiente nos levantamos temprano porque teníamos mucho por hacer, y logramos bañarnos y sacarnos la tierra del día anterior
. El agua salía tibia y hacía frío, así que eso nos obligó a bañarnos rápido, pero eso nos vino bien porque tiempo no nos sobraba! Teníamos que salir a averiguar precios y agencias para hacer el tour al salar, conseguir pasaje para irnos a Potosí ese mismo día y reservar hostel en Potosí porque íbamos a llegar tarde y queríamos asegurarnos una cama.
Cuando salimos ya bañaditas de la pieza, vimos que Edu y Estefi ya estaban casi recuperados
. Dormir les había hecho bien y ya tenían bastante más color que la noche anterior. Todos teníamos que hacer trámites diferentes porque a la vuelta del tour al salar nuestras hojas de ruta se separaban
, así que cada uno fue por su lado a resolver sus cuestiones.
Juli y yo nos encargamos de elegir el tour. Conseguimos que nos lo dejaran a 120 BOB por persona en “Ripley tours”, que nos hizo descuento por ser grupo de ocho y nos consiguió una camioneta en la que entráramos para poder ir todos juntos. Después de pagar el tour y de avisarles a los chicos, nos fuimos a tratar de conseguir pasaje para Potosí.
Tuvimos bastante suerte para conseguir dos pasajes, porque ya estaba casi todo vendido. Hubiera sido imposible que viajáramos los ocho juntos. Compramos pasajes en la empresa Quijarro para las 19.30 (nos habían dicho que del tour al salar volvíamos a las 17.30 a más tardar) a 35 BOB c/u. Me asustaba un poco el hecho de que la vendedora dijera que el micro era un “mini-bus”, porque los micros bolivianos de por sí ya me resultaban chicos y no sabía qué significaba que fuera más “mini” todavía. Pero era lo que había. ¡Teníamos pasaje!
Después fuimos a llamar por teléfono para asegurarnos un hostel cuando llegáramos y cuando ya tuvimos todo solucionado, sólo nos quedaba conseguir azúcar para los mates de mi amiga Juli que sólo toma mate dulce (sí, soy tan buena amiga que me privé de tomar mate amargo durante todo el viaje para compartir los mates con ella
). Por fin conseguimos azúcar en el mercado central de Uyuni, que era en el único lugar donde vendían. Compramos azúcar suelta, porque todo se vende suelto en ese mercado. Nos gustó mucho el mercado, era algo novedoso para nosotras. Pero cada vez confirmábamos más que TODO lo que nosotros en Argentina tenemos en heladeras, en Bolivia estaba al aire libre. Todo: carnes, lácteos, fiambres, bebidas… a veces hasta los palitos helados! La idea de que cada vez que comiéramos carne, sería carne que no había estado refrigerada me preocupaba =S .
Después sí, con nuestra bolsita de azúcar y todo solucionado, fuimos a esperar con los chicos que llegara la camioneta para iniciar el tour al salar… Claro que la camioneta llegó con una demora notable! Así que durante la espera, aparte de preguntarle mil veces a la vendedora cuáaaando iba a llegar nuestra camioneta, desayunamos (todavía no habíamos podido), charlamos, nos embadurnamos todos con mucho protector solar y le cantamos por primera vez en el día el feliz cumpleaños a Lucho, que iba a festejar sus 27 en el salar
.
Por fin, partimos. A los que teníamos pasaje comprado para la vuelta nos preocupaba volver a horario. Nos reiteraron que estaríamos en Uyuni de vuelta como muy tarde a las 17. 30… lo cual era bueno por un lado, pero significaba que ya nos habían restado una hora y cuarto de nuestro tiempo para estar en el salar! El primer guía se llamaba Oscar (y digo el primero porque, como si nada, cambiaron dos veces de guía, sin avisarnos, pero no recuerdo los nombres de los otros dos).
Antes de ir al salar, la primera parada para sacar fotos es en el Cementerio de trenes, un lugar que está lleno de trenes oxidados del año del jopo. Es un lindo lugar. La segunda parada es en Colchani, un pueblo pequeñito que vive de la producción de sal. Ahí visitamos una feria y el Museo de Sal.
Después sí, fuimos al famoso salar. Había llovido bastante los días anteriores, así que en el salar se había acumulado un montón de agua y era impresionante cómo se veía, inundado. La camioneta siguió andando hasta llegar al “Hotel de Sal”, un hotel en el que todo, absolutamente todo, está hecho con sal. Pasar la noche ahí cuesta caro, pero en mi opinión no lo vale, porque las piezas parecían más bien ranchos.
La cosa es que nuestro guía número dos (que luego también nos abandonaría) nos dejó paraditos en el medio del salar y nos dijo “voy a buscar a mi compañero, el que tiene los platos” (imagínense la hora que era, el tour incluía almuerzo y, por ende, nosotros no habíamos llevado nada para comer). Nos dijo que primero almorzábamos y que después teníamos tiempo para sacarnos muchas fotos… y desapareció.
Con hambre, pero eufóricos por estar ahí, nos fuimos a caminar un poco por la inmensidad del salar, y a sacarnos fotos, siempre manteniéndonos cerca del hotel porque se suponía que el guía nos iba a buscar. Menos maaal que sacamos las fotos ahí! Porque el guía apareció una hora y media después y almorzamos recién a las 16:30!!! Ahí no nos importó nada si la carne había estado en la heladera o no, teníamos ham-bre! Así que nos comimos todo.
Apenas terminamos de comer, el guía dijo que nos íbamos!!! Qué fotos ni fotos! Nos teníamos que pasar a otra camioneta y “guía número 3” nos iba a devolver a Uyuni. Fin del tour.
La verdad es que nuestro paso por el salar fue cortito y problemático, y eso hizo que no lo pudiéramos disfrutar todo lo que queríamos. Mi consejo es que contraten alguna agencia de la que tengan referencias, una de la que estén seguros que es buena, y que, si tienen tiempo y plata, hagan como mínimo el tour de dos días, porque medio día resulta poco. Además es impresionante ver cómo cambia el salar cuando cambia la luz!!! Cuando llegamos el sol nos prendía fuego y la luz rebotaba por todos lados, logrando que todo se viera un tanto plateado. Pero a la tarde, después de comer, el sol ya estaba cayendo y el salar tenía otro clima y otro color. Yo tenía muchas ganas de quedarme, sólo contemplando esa blancura infinita para sentirme un pequeño punto en la inmensidad. Me hubiera en-can-ta-do ver cómo atardecía en el salar!! Otra vez será ![]()
Volvimos igual contentos en la camioneta, cantando canciones varias (y otra vez el feliz cumpleaños, obviooo) y sacando más fotos. Llegamos a Uyuni bien, con margen para los pasajes que teníamos comprados. Los que habían llevado ropa al lavadero la fueron a buscar y los otros empezamos a limpiarnos un poco toda la sal que teníamos en las piernas para ponernos ropa más abrigada porque es impresionante cómo refresca de noche. Además nos esperaba Potosí! El punto más alto y más frío de nuestra ruta viajera!
Era el momento de la despedida
. Menos Juli que tomó Fanta Uva, el resto nos tomamos una cerveza “Potosina” para celebrar que nos habíamos conocido, que ya nos queríamos y que nos volveríamos a ver
¿Y qué cantamos? El feliz cumpleañoooosss! Claro!
19:20! Había que correr a los micros! Los chicos se iban para La Paz y las chicas se quedaban un día más en Uyuni para tomar el tren al día siguiente de regreso a Villazón. Nos dimos unos abrazos medio complicados con tanta mochila y nos fuimos!
El micro Quijarro, para nuestra alegría, salió a horario!! Era chiquito, sí, y los asientos se reclinaban levemente cuando uno se tiraba hacia atrás, pero si no eras lo suficientemente pesado se volvían para adelante
. En ese viaje sentí que nos estábamos adentrando verdaderamente en “Latinoamérica”, o en lo que mi imaginario me dice que es Latinoamérica. Las cholitas durmiendo en el pasillo, los nenes sentados en el suelo, el amontonamiento de gente, las caras de cansancio y de fortaleza al mismo tiempo, la cumbia boliviana que cantaba sus penas tan sufridas, el sonido del motor, el olor a trabajo, a tierra, a piel, a gente, y por la ventana el sol que caía bellísimo sobre Uyuni que se alejaba, eran un escenario perfecto para que los dos extranjeros lindos que estaban adelante nuestro se pusieran a sacar fotos. Curiosamente, y a pesar de que ese fue uno de los micros más chiquitos que nos tomamos en el viaje, recuerdo el trayecto hasta Potosí con mucho cariño. Fue ahí, mientras un nene dormía sentado en el piso del pasillo al lado mío, levemente apoyado sobre mi rodilla, que me di cuenta realmente de lo que era el sacrificio, de lo que significaba la palabra sacrificio y de lo que era la voluntad. Menos nosotros cuatro, turistas, la gente que había tomado ese micro lucía toda devastada. “Muerta por dentro, pero de pie, como un árbol”, como diría Casona. En ese viaje empecé a admirar la fortaleza de los bolivianos, a tomar consciencia de su identidad y a comprender su silencio. Esa mirada perdida pero penetrante que comparten en los rostros dice demasiado, y yo me preguntaba cómo reaccionaría cualquiera de esas señoras si les ofrecía un abrazo, o qué haría ese nene que se apoyaba en mi rodilla si le preguntaba si quería venir a upa mío para ir más cómodo. Y no me animé a hacer nada. Tenía ganas de llorar porque toda esa angustia de saber que lo que para mí era una aventura para otro era rutinario se me vino toda junta a la garganta, pero la charla animada con Juli me distrajo y me divirtió mucho. Creo que nos contamos nuestros árboles genealógicos completos. Y nos reímos mucho. Fue en ese viaje, también, que dije que nunca más me iba a quejar de cómo se viaja en los subtes de Buenos Aires en horas pico. Cualquier planteo de ese tipo ya no tiene sentido para mí. Argentina, comparada con Bolivia, parece un país del primer mundo.
Sin haber merendado y porque en nuestros estómagos ya no quedaba nada del almuerzo tardío que nos habían dado en el salar, nos agarró hambre. Nuestra cena fue gloriosa: entrada, 2 bizcochitos Don Satur salados; plato principal, siete bizcochitos Don Satur salados; postre, un bizcochito Don Satur salado y una Mentho Plus. Era nuestro segundo día consecutivo sin cena y yo ya estaba imaginando que en el almuerzo del día siguiente me iba a comer una vaca entera.
No sé si fue la altura o la cantidad de curvas, pero llegando a Potosí me empecé a sentir mal
. Fue raro porque yo nunca había tenido náuseas ni nada por viajar en micro, pero sentía que me estaba ahogando y que no había ni un poquito de oxígeno en ese micro. Juli le pidió al chico de adelante que abriera un poco la ventana porque la nuestra no funcionaba y el chico me ofreció agua. El compañero me decía “quedate tranquila, ya estamos llegando” y me miraba con ternura porque creo que el español que sabía no le alcanzaba para decirme nada más. Nunca supimos qué idioma hablaban, no entendíamos. Pero sí supimos que se iban directo a Sucre.
Llegamos, para felicidad de mi estómago. Eran las 2 am o más. Nos tomamos un taxi hasta el hostel que habíamos reservado y después de acomodarnos un poco y pensar qué íbamos a hacer el día siguiente, nos acostamos a dormir. Yo me acosté vestida, con el pantalón más abrigado que había llevado, con polera y pulóver, porque el frío que hacía en Potosí ya se nos estaba metiendo hasta en los huesos!
Gastos del día
- Tour al salar: 120 BOB
- Pasaje a Potosí: 35 BOB
- Hostel “María Victoria”: 50 BOB
Tips:
Lleven ojotas, sandalias o algún calzado que se pueda mojar si van en verano, porque por la lluvia se junta mucha agua sobre el salar y es imposible que las zapatillas no se mojen.
Tiene que ver con: Qué llevar
En Uyuni, Bolivia
Opiniones:
| Calificación general |
Uyuni Tours
Transporte & Servicios: Operador Turismo Aventura en Uyuni, Bolivia
El tour se concretó, pero fue todo muy desorganizado. No fueron puntuales para buscarnos, salimos con mucha demora para el salar, y la vuelta fue más pronta de lo esperado, por lo que tuvimos poco tiempo para disfrutar en el salar. Cambiaron tres veces de guía y la comida la sirvieron super tarde, casi a la hora de la merienda.
| Calificación general |
Salar de Uyuni
Actividades: Lugar de Interés en Uyuni, Bolivia
Excelente, un lugar fascinante. Si tienen la posibilidad de ver el atardecer ahí, mejor! Sin duda, un lugar que volvería a visitar y admirar.
Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Grupos
| Calificación general |
Cementerio de Trenes
Actividades: Lugar de Interés en Uyuni, Bolivia
Un gran lugar, sobre todo, para sacar fotos!! Desempolven las cámaras!
Ideal para: Con amigos, Grupos
| Calificación general |
Museo de Sal
Actividades: Museo en Colchani, Bolivia
Un museo chiquito que tiene varias esculturas hechas en sal, algunas muy graciosas! ;) Además, en el museo hay una tienda para comprar recuerdos.
Ideal para: Con amigos, Grupos
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Publicado |
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Últimos comentarios
Al ver otras realidades, también tuve muchas sensaciones controvertidas. Por un lado valorar lo que tengo en el día a día, pensar que muchas veces nos ahogamos en un vaso de agua. Por el otro abrir mi mente para tratar de comprender la dureza de lo que viven otros. En un clima muchas veces extremo con pocos recursos económicos trabajando en tareas rurales a la intemperie resulta un desafío sobrevivir cada día.
Viajar abre la cabeza a un mundo diferente, a distintas costumbres y geografías.
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Ay, amiga!!!! Cuántas sensaciones en este relato y que se me despiertan al leerlo. Por un lado, el tour al salar estuvo bueno, pero digamos que disfruté más de la compañía que del tour. Me hubiera gustado que fuera más organizado y hasta ahí no había aprendido a no hacerme grandes expectativas con las excursiones bolivianas (un hotel de sal suena majestuoso en mi imaginación, pero la verdad es que el real me dio un poquito de cosita).
Después, la despedida, no sé si estaba sensible, creo que sí, pero me pegó mal! jajaa Por suerte sí, los volvimos a ver y aún nos teníamos la una a la otra.
jaja ese micro, ese viaje, fue el mejor para mí. Seguramente lo estoy idealizando, pero me sentí muy cómoda, muy lo que había ido a buscar. Me gustó mucho la charla a oscuras, iluminada apenas por alguna q otra lucecita en la ruta. Me reí mucho con lo de la cena, ahí caímos que no estábamos alimentándonos como nuestras madres mandan. Pero sí, recién ahí el paisaje de bolivia, su gente, empezaba a meterse cada vez más y más en nuestros mundos. O mejor dicho, nosotras nos metíamos en el suyo. La sensación de ser los únicos extranjeros en ese bus, y de ser las únicas dos que tenían conciencia de lo que pasaba (me daba la impresión que los chicos veían sin mirar) me hacía sentirme sola en medio de "latinoamérica" lejos de todo lo conocido, pero a la vez sin preocupaciones. Estaba en un mundo sin tiempo. No había pasado ni futuro, solo un presente continuo como realmente es. Una sensación maravillosa. Me alegra que hayas estado ahí para sentirla conmigo =)
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LiNDO DIARIO , y si tan distintas pueden ser nuestras realidades latinoamericanas, Argentina no es lo mismo que Bolivia, aqui en Perú Lima no es lo mismo que la provincia. A mi me encanta la sierra, sea la que sea, la gente siempre tan amable, como tu dices silenciosa, trabajadora... y esos paisajes incomparables. Sigo leyendo, espero tu llegada a mi país.
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Me encantan los detalles y las emociones que expresas en tus diarios. Recuerdo que otro viajero tambien hizo comentarios desfavorables con esa agencia del tour al salar.
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me encanta porque tuviste las mismas impresiones de bolivia que tuve yo cuando fui jaja! como la de "no hay heladera"
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lindo diario, tomando nota ..
comentario aparte me encanta eso de cuando uno viaja, conocer como vive la gente, eso te hace apreciar mas lo que uno tiene . .
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eso es lo bueno de los viajes,lo que uno aprende viendo lo distinto no esta escrito en los libros,la experiencia de lo vivido madura y mucho.Me alegro por ustedes que pudieron hacerlo realidad tan lindo viaje.-
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Awwww leer todo esto, la forma en que relatas... mi imaginación me hace sentir ahí... y mis ganas de que empiece mi viaje se potencia a millones!!! que buena onda que transmitís....Me servirá de mucho leer esta historia genial!.. saludos y las mejores vibras! ![]()
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Muchas gracias, me alegro de que te guste! =) Muy buen viaje!!
Gracias a todos por los comentarios! =)
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Que relato tan lindo! Me encantó la forma en la que describiste una situación tan sencilla, tan cotidiana, pero que puede impactar fuerte y positivamente si se dá la oportunidad de sentirla.
Te felicito por tu diario tan ameno y que sigas con esa energía tan bonita.. muchos éxitos!
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Muchas gracias por leer y comentar! Este es uno de mis capítulos favoritos
pero los días del viaje fueron todos únicos! Buen viaje!
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En Uyuni...
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